En primer lugar, tengo que ser sincero y confesar que no hubiese podido hablar de este juego si no llego a conocer su existencia gracias a un post leído en gp32spain.com (¡Gracias, LuisOdin!). Y es que Drill Dozer es una de esas pequeñas joyas de las que, inexplicablemente, nunca se llega a saber nada. Tal vez quedara sepultado tras la avalancha de secuelas mainstream, o es que sencillamente no consiguió calar en el público, pero lo cierto es que esta maravilla de Game Freak merece una segunda oportunidad. Y una tercera, y una cuarta...
¡Gurren Driller!
A primera vista, Drill Dozer puede parecer un plataformas de lo más corriente, pero no podríamos encontrarnos más lejos de la realidad. Si bien es cierto que trasladará al jugador a la época dorada de los 16 bits, el cartucho incorpora novedades absolutamente transgresoras, siendo el resultado de un cóctel de géneros que, valga la cita jamesbondesca, han sabido agitar sin mezclar. Así, en Drill Dozer encontraremos reminiscencias de Mr.Driller o Castlevania pasando por Sonic the Hedgehog, todo ello con un argumento hilarante y desenfadado y una estética futurista y nipona. ¡Viva el batiburrillo videojueguil!

El argumento de Drill Dozer es tan sencillo como efectivo. Dos bandas familiares rivales se encuentran en continua disputa. En una de estas afrentas una de ellas apuesta un diamante de obsceno valor económico y personal. Como suele ocurrir cuando se apuesta alto, lo pierden, pero la cosa no puede quedar así. La hija del líder de la familia, una mocosa de pelo rosa y cara de pocos amigos, decide lanzarse a la búsqueda del diamante manejando un Dozer, una especie de mecha-taladro bípedo con el que destruir a nuestros enemigos. El artefacto en cuestión llamará la atención de todos aquellos amantes del anime que hayan visto Gurren Lagann... ¿A que ahora el estudio Gainax no parece tan original?

Bajo esta premisa de película ligera, Los creadores de Pikachu plantean una mecánica original y tremendamente divertida. A lo largo de seis mundos divididos en dos fases cada uno, además de un enemigo final, nuestra heroína tendrá que eliminar cuantos obstáculos encuentre en su camino, ya sean enemigos o barreras físicas a lo largo de los escenarios. Y es que el taladro no es sólo un elemento de destrucción, sino que sirve como llave para dar al juego ese componente aventuresco al más puro estilo Metroid. El Dozer nos servirá para atacar a los villanos de turno, para romper paredes, rebotar en plataformas gelatinosas, recorrer angostos túneles... las posibilidades son sorprendemente variadas. Además, podremos realizar diversas mejoras a nuestra máquina de destrucción, pudiendo comprarlas a través de una tienda.

Por si esto fuera poco, Drill Dozer esconde un elemento más que añade profundidad a la trama plataformesca. El Dozer cuenta con tres niveles de fuerza de penetración (¡Pícaros!), las cuales podremos activar encontrando a lo largo del mapeado las dos piezas que faltan por colocar al taladro. Dar con dichas piezas es esencial para completar los niveles, por lo que el escaqueo no es posible, y de hecho casi nadie lo intentará, ya que recorrer los escenarios es una auténtica fiesta jugable. Los muchos usos del taladro aportan tal frescura a la acción que nunca acabaremos cansados de buscar las piezas que nos faltan para eliminar al enemigo final. Dichos adversarios son a cada cual más original, y tendremos que recurrir a nuestra pericia y astucia si queremos derrotarlos a todos.
Sprites de lujo
Qué podemos decir de la parte técnica de Drill Dozer: si habéis visto las imágenes presentes en este artículo os habréis dado cuenta de que estamos ante un apartado gráfico de lujo, en el que Game Freak se ha lucido a la hora de dotar a los sprites de una vida y estilo únicos. ¡Cómo se nota la mano Pokemon en todo esto! . Para revolucionar más, si cabe, el juego incluye una función de vibración que, además de venirle de perlas al juego teniendo en cuenta que nuestra arma es un taladro, se vale de la batería de la GBA o NDS para funcionar, por lo que no tendremos que preocuparnos de que se agote la pila. En cuanto al sonido, Drill Dozer cumple sin destacar pero también sin molestar. La música acompaña a la perfección, al igual que los efectos, y lo cierto es que no es necesario más.

La duración de Drill Dozer es más que adecuada, ya que emplearemos una media hora por mundo como mínimo. Aunque semejante duración pueda parecer poco portátil, el juego dispone de guardado rápido, además de preguntar si salvamos la partida tras cada fase.
Drill Dozer encandilará a todo aquél que le dedique un rato. Es una auténtica lástima que Game Freak dedique su tiempo y esfuerzo en darle mil y una vueltas al concepto Pokemon, dejando escapar conceptos como el de este juego, que bien merecería una secuela para Nintendo DS. Estamos ante un imprescindible del catálogo de GBA y, por qué no, del de DS, que no pudo saborear la gloria por estar a la sombra de Pikachu y compañía. Recomendado especialmente para todos aquellos que se quejan de un catálogo de juegos demasiado comercial y repetitivo: La esperanza de la industria tiene nombre, y se llama Drill Dozer.
