El pequeño y aventajado hijo de la noche
Aria of Sorrow para GBA es el título que mejor recoge la esencia de Symphony of the Night, el juego que marcó a una nueva generación de Castlevania en 2D
Castlevania está de moda. Los madrileños de MercurySteam han resucitado una IP aletargada durante unos cuantos años y además han conseguido que reviva en tres dimensiones, un doble reto ya que los fans de esta saga se encuentran entre los más sibaritas dentro del mundo de los videojuegos. Esto no es óbice para que muchos sigan considerando a Symphony of the Night es el mejor Castlevania hasta la fecha, al menos en 2D. Redefinió las bases de su propia serie profundizando en los laberínticos pasillos del castillo del conde Drácula, aumentando exponencialmente la variedad de los enemigos y consiguiendo un impresionante número de habilidades para el personaje protagonista, lo cual hacía que la experiencia de juego siempre resultara nueva y gratificante.
El juego que mejor recoge el testigo dejado por Symphony of the Night es precisamente un desconocido título de Game Boy Advance, Aria of Sorrow, un pequeño cartucho que esconde un enorme potencial entre sus cuatro paredes. ¿Quieres saber algo más de él? ¿En su día ya lo jugaste y quieres comentarlo con nosotros? Pasen y vean qué ocurriría si el vampiro por excelencia se manifestase en nuestro mundo.
La línea cronológica de Castlevania es compleja, pero no contradictoria. En este sentido podemos ubicar fácilmente Aria of Sorrow, ya que se sitúa justo al final en un futuro relativamente próximo, el año 2035. En esta fecha se produce el primer eclipse solar del siglo XXI, momento en el que aparece Castlevania suspendido en el cielo de Japón. El héroe de esta aventura es Soma Cruz, un joven estudiante que sin comerlo ni beberlo se ve transportado junto con su amiga Mina Hakuba al interior de la fortaleza vampírica.
Allí se encontrará con las horribles huestes del malvado conde, pero por suerte también contará con la ayuda de inesperados aliados, como Genya Arikado, Graham, Hammer o Julius Belmont (si es un Castlevania, no podía faltar alguien de la familia Belmont) entre otros. Genya Arikado, un misterioso agente de seguridad mundial, le descubre a Soma su capacidad para absorber las almas de las criaturas del castillo y le hace entrega de un arma para que empiece a abrirse paso a través de la odisea que le espera. Esta entrega de Castlevania es célebre por su argumento, ya que presenta una de las tramas más complejas y bien resueltas de toda la saga.
Aria of Sorrow basa la estructura de su mapa en Symphony of the Night. Toda la acción se desarrolla dentro del castillo del conde Drácula, pero esto no supone ningún problema para la variedad de escenarios y la diversión garantizada. A lo largo de la aventura se pueden visitar salones victorianos, cúpulas góticas, reliquias antiguas, jardines tétricos e interminables pasillos de sombras. El arquitecto al servicio del conde ha trabajado durante muchos siglos y ha creado para él la fortaleza más barroca y estilosa que jamás ha tenido un villano del videojuego. El mapa es complejo pero no confuso, así que es fácil ubicarse dentro de las innumerables estancias del castillo.
En muchas ocasiones llegaremos a puntos en los cuales es imposible avanzar sin contar con algún poder que todavía no tenemos, lo cual nos obligará a volver sobre nuestros pasos para derrotar a los enemigos que albergan el objeto o el poder que necesitamos para progresar. Esto le da un encanto especial a la exploración, ya que volver a visitar zonas ya conocidas para descubrir una nueva extensión dentro de ellas aumenta la sensación de magnitud de la ciudadela en la que nos movemos. Desplazarse de un extremo a otro del castillo tampoco es aburrido, ya que con la experiencia aprenderemos atajos y contaremos con habilidades como doble salto y vuelo que harán que todas las distancias sean más cortas. Además, tampoco es demasiado difícil esquivar a los enemigos si no tenemos ganas de bronca.
El sistema de almas, experiencia y niveles de Aria of Sorrow es uno de los mejores que he visto en un videojuego. Cada vez que derrotemos a un enemigo y de forma aleatoria podremos absorber su alma. Cada uno de los innumerables monstruos que habitan la morada del vampiro posee un alma distinta que otorga un poder nuevo a Soma, aunque claro, cuanto más poderoso y extraño sea el enemigo menos posibilidades tendremos de conseguir su alma ya que la extracción se produce por el azar. Esto provoca en el jugador un afán coleccionista y genera una mecánica adictiva que le obliga a repetir una y otra vez los mismos pasillos para apoderarse de nuevas almas y descubrir sus poderes.
Las almas rojas son las almas de ataque, las cuales otorgan a Soma un arma secundaria como hachas, lanzas, magias elementales, etc. Las almas azules ofrecen algún tipo de protección o mejora temporal, las almas amarillas por norma general mejoran las estadísticas y las almas grises repercuten en las habilidades de salto, movimiento o transformación. Mientras que las almas rojas y azules consumen maná, las otras suelen funcionar de forma pasiva.
Aunque casi todas las almas se consiguen de forma aleatoria (y por lo tanto no son necesarias para terminar la aventura), existen algunas como la de invisibilidad o la habilidad para detener el tiempo que se consiguen con total seguridad al derrotar a ciertos enemigos puntuales.
Soma Cruz también contará con un inventario sencillo pero efectivo. Podemos cambiar el equipamiento para llevar distintas ropas (aunque visualmente no se aprecie el cambio), podremos llevar encima varios objetos para mejorar la salud y el maná y sobre todo podremos elegir entre muchas armas principales. El arma clásica por excelencia en Castlevania es el látigo, pero Soma contará con muchos otros objetos para hacerle pupita a los no-muertos. Espadas de diversas formas y tamaños (con alcances y daños variados), espadas-cadena, lanzas y hasta pistolas se encuentran dispersas por todo el castillo. Aprender qué arma va más con tu estilo de juego es todo un arte, ya que la espada más potente puede ser mucho más lenta o tener menor alcance que tu versátil espada-cadena, la cual golpea más seguido y llega más lejos. Cuando te hayas cansado de cualquier arma puedes ir a la entrada del castillo donde se encuentra un militar llamado Hammer (sabe Dios cómo llegó ese hombre ahí) que te comprará cualquier objeto por una miseria y luego intentará vendértelo por una fortuna: la norma no escrita de los juegos de rol.
Aunque ya lo hemos ido dejando caer, nunca es tarde para volver a remarcarlo: la variedad de enemigos es apabullante y uno de los mayores encantos de esta edición portátil de Castlevania. Empezamos machacando zombies y esqueletos vivientes en unos lúgubres a la par que elegantes pasillos de estilo victoriano y acabamos combatiendo contra armaduras gigantescas en mazmorras medievales y zurrando a demonios voladores en los tejados del castillo, sólo por poner un ejemplo. Además de nos no muertos la fortaleza está plagada de hombres lobo, armaduras vivientes, brujas, espectros de todo tipo, diablos, minotauros, valkirias, tritones, súcubos, quimeras... Todo ello sin contar a los auténticos mandamases del cotarro, los duros jefes finales.
Cada enfrentamiento con un nuevo jefe final es un acontecimiento emocionante porque sabes que va a ser una lucha muy difícil contra un rival que probablemente te derrote una y otra vez hasta que descubras mediante la observación y la vieja técnica de ensayo y error cuál es su rutina y dónde se encuentran sus puntos débiles. Entre los jefes finales se encuentran engendros esqueléticos mastodónticos, algún que otro hombre lobo supervitaminado, armaduras colosales, gigantes y, cómo no, la propia muerte en persona. La parca es la mano derecha de Drácula, nunca ha faltado a la cita en ningún Castlevania y siempre es uno de los enemigos finales más duros y gratificantes de vencer. El combate en Aria of Sorrow se sitúa en lo alto de la torre del campanario y es sin duda un momento memorable del juego, y si no lo creen pasen y vean:
ODA AL ARTE DEL PIXEL
Los gráficos de este Castlevania son de lo mejor que se puede encontrar en GBA. Toda una delicia visual en dos dimensiones, con unos escenarios bellísimos y llenos de detalle donde se puede apreciar el valor de cada píxel. La animación de los personajes tampoco se queda atrás, especialmente la de Soma Cruz que cuenta con un gran número de sprites para dotar de vida y fluidez a todos sus movimientos.
Se nota que su herencia artística también bebe directamente de Symphony of the Night, y no sólo a nivel visual ya que la música del juego tampoco se queda atrás. Las sinfonías de Aria of Sorrow son misteriosas e inmersivas, un equilibrio perfecto entre la acción frenética y la ambientación tétrica que rodea cada una de sus habitaciones. Para muestra, el tema que acompaña a la torre del reloj, el lugar donde nos enfrentaremos a la muerte:
En un balance general podríamos decir que Aria of Sorrow es sin lugar a dudas uno de los mejores juegos de Game Boy Advance y también uno de los mejores de la saga Castlevania. No altera ni un ápice nada de lo que hizo grandioso a Symphony of the Night, cuenta con una historia propia muy interesante y además sienta las bases de los próximos Castlevania para las portátiles de Nintendo con una aventura larga, divertida, bella y muy equilibrada. En la actualidad este cartucho se considera un preciado fetiche de coleccionista ya que a las tiendas llegaron muy pocos ejemplares previendo pocas ventas por el final de la era de GBA. Al final el mito superó con creces cualquier cálculo de ventas, convirtiendo a Aria of Sorrow en una leyenda injustamente desconocida por muchos e idolatrada por otros tantos.












