Ni 3DS ni leches
Si creías vivir una época de innovación constante, has de saber que casi todo lo que imaginas ya se vendía hace muchos años en Japón.
Si creías que las tarjetas de realidad aumentada de 3DS son super innovadoras o que los códigos QR son el mejor invento desde la almohada, estás muy equivocado. En Japón, y en algunos sitios más, ya pdieron disfrutar hace muchos años de las E-readers de GBA. Estas eras las auténticas precursoras de una tecnología que está cada vez más de moda.
Mejor id viedo el vídeo para que os hagáis una idea:
Este aparatoso aparatito salió a la venta en 2001 en el país del sol naciente y al año siguiente en Norte América. En Europa, por su parte, tuvo un tímido acercamiento que quedó cancelado por las bajas expectativas que suscitó. Esas mismas bajas expectativas fueros las que obligaron a retirarla este invento del mercado americano sin demasiado éxito pero en Japón, por su parte, se vendió como churros hasta que GBA quedó obsoleta. En Nintendo pretendieron que este E-reader fuera compatible con DS pero la portabilidad entre estos hardwares no fue perfecta.
¿Pero esto qué es lo que es?, ¿en qué consiste el E-reader de GBA? E-reader es un lector de códigos que se acoplaba a nuestra Game Boy Advance para conseguir así o bien extensiones de juegos o juegos completos. Fue ideada con el fin de ampliar los juegos de Pokémin pero Nintendo, como siempre, supo verle mucho más filón comercial. De esta manera, el pack de E-reader en Estados Unidos traía:
- Juegos de NES
- Nuevos niveles de Super Mario Advance 4: Super Mario Bros. 3
- Objetos y nuevos diseños para Animal Crossing
- Nuevos entrenamientos de batalla para Pokémon Ruby y Zafiro
- Minijuegos, incluida una versión exclusiva de Mario Party
- ALgunas tarjetas con Game & Watch
Uno de lo problemas que acarreaba esta maquinita es que claro, esto no era un lector de códigos que te conectase a Internet para descargar cierto contenido, sino que la propia tarjeta tenía que tener toda la información. El inconveniente venía cuando querías cargar algo más grande que un minijuego. Con deciros que Donkey Kong Jr. (¡de 1982!) necesitaba cinco de estas tarjetas para funcionar... Además, la carga de éstas no era idónea. Funcionaba con el lector de tarjetas de crédito de un supermercado, pero de una forma mucho más delicada: Si pasabas la tarjeta demasiado despacio o demasiado rápido el aparato no la entendía y tenías que repetir el proceso.
Estos problemas, sumados al hecho de que era una aparato enorme y de poca utilidad en realidad, hicieron que no triunfase demasiado fuera de las islas de sushi.
Si te parece una delicia, has de saber que en Japón hubo muchísimas más tarjetas pero que ni unas ni otras funcionan cuando tienes el juego en español. Empieza todo bien pero cuando se da cuenta del idioma se cuelga y se reinicia. Una pena.
Con todo esto podremos decir que ésta es una de esas rarezas que nunca habremos probado pero que estamos seguros de que ya (si ni siqueira haberla visto) nos crean nostalgia. Un autentico lujo que sabrán apreciar aquellos retroamantes de lo exquisito.












