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Zona GBA

14/09/2011
Por: Scullywen

Fire Emblem: estrategia con alma

Hace ya muchos años que la saga Fire Emblem posee un puesto de honor en el universo particular de Nintendo. Vamos a repasar su incursión en la GBA, breve pero intensa.

Nadie duda de que los juegos de estrategia pueden resultar tremendamente absorbentes. Muchos de ellos, sin embargo, a pesar de estar milimétricamente planificados en la mayoría de sus aspectos, adolecen de una historia irregular, intrascendente, con la que no podemos sentirnos identificados. Al final, sentimos que estamos moviendo simples fichas, piezas sin carisma ni personalidad.

Es por ello que la auténtica originalidad de un juego de este género, tan explotado últimamente, no radica en las características de las unidades o en la complejidad de su sistema. Al final, lo que diferenciará a un título de otro no será otra cosa que su historia. Estamos cansados de machacar siempre a los mismos nazis o a idénticos magos malotes.

Y es en este punto en el que la saga Fire Emblem, creada por Intelligent System, destaca por encima de otras muchas de similar corte fantástico. Por encima de todo, lo que nos queda en la memoria, una vez terminamos uno de sus juegos, son las alegrías y las tristezas que nos han hecho pasar unos personajes que rebosan carisma. Personajes que, más allá de sus píxeles, tienen alma.

En un Fire Emblem, ningún personaje es un mero peón. Si todos tienen cara, opinión e incluso familia (en ocasiones), ¿cómo podríamos utilizarlos de un modo tan frío? Es por ello que cuando uno muere, no lo recuperamos. No regresa de entre los muertos, como suele suceder. En algunos casos, cuando se trata de personajes especialmente relevantes para la trama, su desaparición supondrá un vuelco de la misma… o un “trauma” para sus compañeros.

Por fin, un juego trata este aspecto de una manera “realista”: el resto de miembros de nuestro equipo hablará y se lamentará por la pérdida. Esta característica aparece en prácticamente todos los juegos de la saga (de entre los numerosos títulos que la componen, algunos incluyen variantes, como una opción para “desactivar” la muerte permanente), y aunque parezca banal a simple vista es sin duda uno de sus puntos fuertes, que nos hace sumergirnos en la historia y sentir empatía con sus protagonistas.

En cuanto a su mecánica general, utiliza el sistema de combate por cuadrículas. Enfrentamos nuestro equipo al enemigo en un “tablero”, y debemos distribuir y mover nuestras unidades para alcanzar un objetivo: derrotar a los personajes principales del bando rival, alcanzar un punto del mapa determinado, etc. El tipo de terreno (montaña, valle, ciudad) también influye en el desarrollo del combate. Cada unidad tiene sus características: una forma determinada de movimiento (igual que sucede en el ajedrez, por ejemplo), así como pros y contras.

Algunas premisas básicas se repiten en todos los juegos: los personajes que usan espada tienen ventaja sobre los que usan hacha, las hachas sobre las lanzas y éstas a su vez sobre las espadas. En las magias existe una jerarquía similar. Una vez se aprenden estos conceptos básicos, es fácil adquirir soltura y llevar el juego a un segundo nivel, planificando nuestro grupo y preparando nuestras propias estrategias. La NES fue la consola que vio nacer a los Fire Emblem, allá por el año 1990. En nuestro reportaje nos centraremos en los tres juegos que llegaron a la pequeña de la familia, la Game Boy Advance.

Fire Emblem: Fûin no Tsurugi (Sword of Seals)

La primera incursión de la saga no llegó a salir de Japón. Se trata de un juego que en un primer momento estaba planificado para Nintendo 64, con el subtítulo de Maiden of the Dark; de hecho, se llegaron a mostrar imágenes de una beta. Finalmente, cuando la N64 perdió fuelle, fue redirigido hacia la portátil.

Es el sexto juego de la saga, que venía de cosechar un notable éxito en NES y Super Nintendo. La historia forma parte de una especie de mini saga en la que el telón de fondo es la guerra entre seres humanos y dragones, en el continente fantástico de Ereb. A pesar de ser el primero en aparecer, cronológicamente este juego se sitúa después del siguiente (el Blazing Sword).

Después de la mencionada guerra, las distintas naciones que componen el continente han alcanzado un período de paz. Pero el rey Zephiel de Bern decide terminar con la calma y envía su ejército en una gigantesca campaña para conquistar las demás regiones (fuentes extraoficiales comentan que se le había quedado pequeño el campo de golf). Toma el control de los reinos de Ilia y Sacae, pero finalmente encuentra un hueso duro de roer en la región de Lycia, que no está dispuesta a dar su brazo a torcer fácilmente. Su regente, el marqués Eliwood, se encuentra enfermo, por lo que decide traer de vuelta a su hijo Roy, que estaba de Erasmus… quiero decir, que estudiaba en un país vecino, para que le ayude a gobernar y hacer frente a la crisis.

Sí, habéis leído bien. ¡Roy! El mismo que repartía galletas a Kirby en el Super Smash Bros de Gamecube. Su inclusión en dicho juego, así como la de su compañero Marth, fue precisamente un medio de promoción para el Fire Emblem Sword of Seals. De hecho, el juego salió después que el Smash, posibilitando que los jugadores conocieran a ambos personajes y sintieran curiosidad por ellos. La estrategia le salió bien a Nintendo, y el primer Fire Emblem de GBA fue un rotundo éxito en tierras niponas.

Como curiosidad, este Fire Emblem incluía por primera vez el sistema de “apoyo”: los personajes que utilizamos con frecuencia en el mismo grupo acaban por tener conversaciones entre sí y desarrollar mayor “simpatía”, lo cual incrementa sus habilidades conjuntas. Es una técnica que después hemos visto en otros juegos de estrategia o de rol, como varios de la saga Tales.

Fire Emblem Rekka no Ken (Blazing Sword)

Con este juego, la saga Fire Emblem llegó por fin a las estanterías de nuestras tiendas. Como hemos comentado, es una precuela del anterior. Uno de los protagonistas es precisamente el marqués Eliwood, el mismo que tenía la gripe aviar en el Sword of Seals (como el juego está en japonés y no entendemos una palabra, podemos atribuirle la enfermedad que nos apetezca).

El sistema de juego es prácticamente idéntico al anterior, aunque se incluían notables mejoras gráficas y una música más elaborada. Nuestro papel es el de un diplomático que viaja en solitario por el continente de Ereb, hasta que sufre una emboscada y es ayudado por una joven llamada Lyn. Esta muchacha es la auténtica protagonista del juego, puesto que nunca vemos al diplomático en pantalla (en realidad éste es el propio jugador; los demás personajes rompen la cuarta pared al dirigirse a nosotros, al estilo del Baten Kaitos, por ejemplo).

Es la descendiente de la antigua realeza de Calein, que fue destronada tiempo atrás. Cuando Lyn descubre esto, emprende un viaje para recuperar su trono… pero el actual regente del país, su tío abuelo, no está dispuesto a levantar el campamento tan fácilmente, por lo que envía a sus hombres para detenerla.

Durante su periplo, Lyn se encontrará con el citado Eliwood y su mejor amigo Héctor, otro personaje que pudo verse en el juego anterior. Entre los tres, además, terminarán descubriendo un importante secreto que se encuentra detrás de las historias antiguas, aquellas que datan de la época en la que los dragones todavía caminaban por el continente… y se darán cuenta de que el éxito de su misión puede ser mucho más trascendental de lo que pensaban en un principio y determinar el futuro de su mundo.

Una novedad interesante de este juego, que demuestra el especial cuidado que Inteliigent System pone en el apartado argumental, es la posibilidad de comenzar el juego, una vez terminado, con Eliwood o Héctor. Así, podemos volver a disfrutar de la historia desde su punto de vista, contemplando los mismos sucesos con otra perspectiva. Una estupenda opción para volverlo a jugar, si nos quedamos con ganas de más, evitando que la trama se nos haga pesada o repetitiva.

Fire Emblem Seima no Kouseki (The Sacred Stones)

El tercer y último Fire Emblem que vio GBA. Si en los dos anteriores la historia se movía más por derroteros “políticos”, con las luchas de poder y los enfrentamientos entre reinos como telón de fondo, éste, sin perder de vista esa temática, apuesta mucho más por el conflicto fantástico.

El escenario es ahora el continente de Magvel. Los protagonistas son dos hermanos, Eirika y Ephrain, los hijos del rey de Renais. Esta región ha sufrido un inesperado ataque por parte del reino de Grado.

En un primer momento vemos la historia desde dos perspectivas: la de Ephrain, que se encuentra con su escolta en el territorio del país enemigo, y la de Eirika, que es enviada por su padre para pedir ayuda militar a sus vecinos de Frelia. Sin embargo, las verdaderas intenciones de Grado pronto se destaparán: su objetivo es despertar a las fuerzas oscuras que antaño aterrorizaron el mundo, y que ahora se encuentran contenidas en cinco piedras sagradas, repartidas a lo largo y ancho del continente. Las historias de los dos hermanos confluirán y ambos deberán iniciar una carrera contrarreloj para frustrar tan terribles planes.

El tercer personaje en discordia en esta historia es el hijo del emperador de Grado, el príncipe Lyon. Es amigo desde la infancia de Eirika y Ephrain, y durante toda la trama lo veremos debatirse entre la lealtad que debe a su país y los sentimientos que tiene hacia aquéllos. La subtrama de fondo del juego reflexiona sobre muchos aspectos relativos a esto, a través de flashbacks y diálogos: la pérdida de la inocencia de la infancia, el sentimiento de culpa y el dilema de decidir entre la obligación y el corazón.

El juego recibió muchas críticas respecto a su dificultad, ya que era mucho más baja que el anterior.

No hubo prácticamente ningún cambio significativo en el sistema, aunque sí es cierto que se incluyeron muchas escenas e ilustraciones entre capítulos de gran calidad gráfica para la época. Contaba con un modo multijugador, al igual que el Blazing Sword, y una mayor libertad a la hora de moverse por el mapa, pudiendo entrar en zonas de combate “libre”, perfectas para subir de nivel. Quizás por ello era bastante sencillo tener un grupo de niveles elevados, y los enfrentamientos reales se hacían mucho más fáciles.

Y después… ¿qué?

Tras el Sacred Stones, la saga retornó a las consolas de sobremesa, primero con una entrega para Gamecube (Path of Radiance) y después con la secuela de la misma para Wii (Radiant Dawn). Nintendo DS acogió dos remakes de juegos anteriores: Shadow Dragon y New Mistery. Desde 2007 no tenemos ningún nuevo título. ¿Será la 3DS la encargada de revivir la saga? Esperamos que sí, y que nos podamos sentir pronto como auténticos estrategas al ver cómo nuestras unidades escapan de la pantalla.

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Comentarios

Avatar de Omeprazol
Omeprazol
Lun May 23, 2011 11:41 pm
Ohh, que sorpresa! Una de mis sagas favoritas. Y de las que más nos ha respetado a los "consoleros portátiles", puesto que hay unos cuantos... (creo que 5, entre GBA y NDS). Vamos, que es una de las sagas portátiles por excelencia.
Gracias, por el excelente reportaje. ¿Próximamente en la sección GBA, uno de Advance Wars?, por seguír con la misma temática... :D
Avatar de jeru
jeru
Mié May 25, 2011 2:05 am
Nunca me gustaros este tipo de juegos por (para mi gusto) lentos y tediosos.Y mira que he intentado hacerme con alguno que otro (como el mismo Advance Wars) pero no les logro pillar el rollo (aunque me crucifiquen dire que me aburren)
Avatar de Omeprazol
Omeprazol
Mié May 25, 2011 5:39 am
hombre, si no te va el género. Por muy obras maestras que sean no son para ti. :D

Un saludo.

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