El chocobo que sacó lo mejor de DS
Hubo un tiempo en el que ver animalillos coloridos corriendo por las pantallas de Nintendo DS no era sinónimo de cuchufleta poligonal. Final Fantasy Fable – Chocobo Tales cogió todas las virtudes de la Doble Pantalla de Nintendo y las transformo en un adorable y valiente chocobo. Una aventura que nos hizo soñar con las infinitas posibilidades de la portátil más vendida del mundo.
Si, ya sé lo que mucho estáis pensando: “Ya está RiCoCHi dando la brasa con sus juegos de pollos”. Por un lado, ¡Es cierto! Y por otro... ¿Acaso no llevaba razón con aquello de que todos los juegos de pollos son buenos? Aunque en realidad, en esta ocasión no hablamos de pollos, sino de chocobos, los simpáticos pajarracos de la saga Final Fantasy.
¿Qué tuvo de particular Chocobo Tales para que merezca un hueco en Round 2? Muchas cosas: desde una personalidad única hasta un juego de cartas ameno adictivo, pasando por algunos de los minijuegos más imaginativos y bonitos que hemos visto en una consola. Y si no me creeis, mejor será que leáis el articulo hasta el final...
La historia de Chocobo Tales comienza en una isla poblada por este tipo de pájaros junto a una Bruja blanca, Shirma, y un mago oscuro, Croma (el cual nos recordará perfectamente a Vivi, de Final Fantasy IX). Esta extraña comunidad vive en paz y armonía escuchando cuentos contados por Shirma, hasta que un buen día Croma les lleva un misterioso libro que será, inesperadamente, el comienzo de sus problemas.
Perfecta fusión de géneros
Bajo este marco de terror, el chocobo protagonista deberá recorrer toda su isla en busca de los libros en los que se han transformado sus amigos. Para la sorpresa del jugador, al entrar en contacto con estos libros descubriremos que, para hacer volver a nuestros amigos deberemos superar los más variopintos minijuegos. Aquí es donde empieza la magia.
Los más de cuarenta minijuegos de Chocobo Tales son únicos y sorprendentes. Están ambientados en una extraña pero original mezcla de cuentos populares y mitología de Final Fantasy, es decir, mezclan historias de toda la vida con personajes como Cactilio y Tomberi. La variedad de la mecánica es excelente, consiguiendo que no haya dos juegos iguales, aunque algunos de ellos haya que superarlos varias veces. Una vez hayamos conseguido salir victoriosos, habremos liberado a uno de los chocobos secuestrados, y nuestra aventura podrá continuar.
Los chicos de Square-Enix echaron el resto con la parte gráfica de los minijuegos en Chocobo Tales. Al pasar a una de estas pruebas, la apariencia cambia totalmente, ya que los minijuegos se desarrollan en un entorno que nos recuerda a los libros desplegables de cuando éramos niños. Así, los decorados y enemigos tomarán una apariencia en 2D, como si hubieran sido recortados con tijera. Es un estilo gráfico muy concreto, así que mejor os hacéis una idea en el siguiente vídeo:
No obstante, bajo su apariencia amable, estos minijuegos esconden una mecánica compleja y exigente, que nos harán sudar la gota gorda stylus en mano si queremos batir la marca que nos exije o vencer al contrario, controlado por la CPU.
Julepe a la japonesa
A ver cómo explico yo el sistema de naipes de Chocobo Tales. El hecho de que las cartas sean bonitas y coloridas no significa que con ella se juegue a las parejas, no: la mecánica de las batallas de cartas es tan compleja como la de cualquier otro juego más seriote. Square-Enix ha transportado casi todos los comandos de sus clásicas batallas de RPG al mundo de las cartas, por lo que con ellas podremos atacar, defendernos, curarnos, etc.
Las cartas se dividen en colores, cada uno con su respectiva propiedad. Comenzaremos la partida eligiendo una de las múltiples barajas que podemos crear y almacenar, y luego se nos mostrarán tres cartas al azar. Dejando siempre cierto margen al azar, deberemos elegir muy bien la carta que mostremos al enemigo, y al compararla con la de éste, veremos si hemos salido victoriosos o derrotados del ataque.
Para el regocijo del colectivo fanboy, las clásicas invocaciones de la saga, como Ifrit o Shiva, aparecerán también en estas batallas, eso sí, en la forma cute 2D en el que aparerecen los personajes de los minijuegos.
Estos dos tipos de juegos, junto con la clásica exploración a través de la isla, suponen el todo jugable del modo historia de Chocobo Tales. Como bien habéis podido comprobar, tanto los minijuegos como las batallas de naipes son auténticos alardes de originalidad y belleza, además de darle una gran vida al cartucho al ser totalmente rejugable.
Pero, como bien dije en la entradilla de este artículo, Chocobo Tales tiene muchas más virtudes que le hacen representar la mejor época de Nintendo DS. Y es que, por aquél entonces queridos niños, las compañías se curraban los videojuegos para que, después de pasar el modo principal pudieras seguir jugando, y con ello justificar los cuarenta euros que tuviste que endosar al adquirirlo.
Aparte del magnífico y extenso modo historia, Chocobo Tales cuenta con un modo de partidas rápidas (¡arriba la portabilidad!) gracias al cual podremos disfrutar de nuestros minijuegos favoritos de forma directa. Además, podemos competir con nuestros amigos tanto a los juegos como a las batallas de cartas, con la conexión ad hoc o a través de la Nintendo Wifi Connection. ¡Maravilloso!
¡Que vuelvan los chocobos!
Sobresaliente a nivel gráfico y sonoro, sublime a nivel jugable, extenso y rejugable hasta la saciedad. Chocobo Tales es un ejemplo de lo que puede hacerse para una consola que no siempre se vendió sola, y que necesitaba de títulos que explotaran sus posibilidades y que clamasen a viva voz “¡Eh! Los gráficos no son todo, mirad lo que podemos hacer”. Si este artículo llega a cualquier desarrolladora de juegos para DS, en Pocket Invaders habremos cumplido nuestra misión: ¡Por favor, queremos más juegos, NO de DS, sino PARA DS!
















PD: me encanta la expresión "cuchufleta poligonal".