Aprende, Burton
Lejos de arriesgados intentos comerciales y de dudosas interpretaciones personales, Digital Eclipse reflejó desde el respeto y el cariño la Alicia de Lewis Carrol vista bajo los ojos de Disney en forma de cartucho para Game Boy Color. A día de hoy, Alice in Wonderland sigue siendo uno de los grandes plataformas de la polícroma de Nintendo, y uno de aquellos juegos Disney que siempre recordaremos por su jugabilidad y fidelidad al trabajo original.
Como todo bicho viviente sabe, Alicia en el País de las Maravillas está de moda gracias a la “particular” revisión que ha recibido por parte de Tim Burton. No os vamos a engañar, la película no ha gustado a la redacción de Pocket Invaders, y por ello hemos rascado en el averno videojueguil para rescatar algún producto que de verdad estuviese a la altura del magnífico cuento de Lewis Carroll y su disparatada versión Disney. Alice in Wonderland es, sin duda, lo que buscábamos.
A través de la madriguera
La verdad es que cuando me dispuse a informarme sobre este juego, esperaba poco más que un plataformas colorido para GameBoy Color. Al fin y al cabo, las portátiles de Nintendo siempre han estado nutridas de cientos de intentos lúdicos parapetados en películas de éxito, que tras probar cinco minutos entendías, derrotado, que aquello no llegaba a ninguna parte. No obstante, el Zas! En toda la boca llegó a mí a los pocos minutos de comenzar a jugar.
A partir de aquí, y con la palabra “Bingo” resonando en mi cabeza, seguí jugando con renovadas ilusiones a Alice in Wonderland. Lejos de haberse marcado un plataformas 1.0., este cartucho trata de representar lo más fielmente posible los acontecimientos ocurridos en la película de Disney. Así, perseguiremos al conejo, nuestro tamaño cambiará según nos interese y tendremos que buscar llaves para poder seguir avanzando. Todas estas posibilidades le dan al juego una profundidad inusitada en aquella plataforma y aquella época.
Como no podía ser de otra manera, todos los personajes míticos del País de las Maravillas tendrán su estelar aparición, como la Reina de Corazones, el Sombrerero Loco (pero loco de verdad, nada de absurdas “deliranzas”) o la Liebre Marcera. A lo largo de los veinte niveles que componen la aventura, la pequeña Alicia se tendrá que enfrentar a todo tipo de enemigo, a cada cual más loco, mientras recoge estrellas que le ayudarán a incrementar su energía.
Los primeros minutos del juego, para vuestro gozo personal.
Detalles, detalles, detalles
Una de las cualidades más cautivadoras de Alice in Wonderland es la de haber plagado el juego de preciosos detalles relacionados con el mundo de Alicia: El medidor de energía es el sombrero del Sombrerero Loco (del 1/5 al 5/5), la pantalla de Game Over te da la oportunidad de continuar o de “Despertar”, el Gato de Chesire (o Gato Risón para los nostálgicos) aparecerá para darte pistas y consejos... todo lo que veremos a lo largo del juego está inundado de espíritu Alicia.
En lo que a la parte técnica se refiere, Alice in Wonderland fue todo un portento allá por el año 2000. Gráficamente nos soprenderá, a día de hoy, las elaboradas animaciones de protagonista, enemigos y personajes secundarios. Los escenarios son coloridos y fieles a la película, y están plagados de detalles. En cuanto a la banda sonora, las limitaciones técnicas de GameBoy Color no fueron un escollo para que pudiésemos tararear las melodías de la película mientras jugábamos, ya que muchas de ellas recibieron su versión digital para la ocasión.
A diferencia de lo que venía siendo tendencia en otros juegos Disney, Alice in Wonderland dispone de guardado automático tras cada pantalla, y es posible comenzar hasta tres partidas distintas.
Pues eso. Digital Eclipse supo salir airoso de un reto tan complicado como es crear un juego basado en una historia tan absurdamente brillante, aportando además un apartado técnico brillante y una jugabilidad que a día de hoy sigue viva, eso por no hablar del guardado automático, la conexión con GameBoy Printer y las posibilidades multijugador. Un cartucho que te tendrá mucho rato pegado a tu GameBoy Color (¿Aún la tienes?) y que sin duda es un ejemplo de lo que hay que hacer con una historia perfecta: Tocarla muy, pero que muy poco, para poder revivirla de una forma distinta pero digna. ¿Te has enterado, Tim Burton?



Aunque la caratula mola eso no se lo quita nadie
saludotes