Una aventura gráfica más bien seriota
Esta retrospectiva tratará del proyecto que unió a LucasArts con Steven Spielberg. The Dig se convirtió una una aventura gráfica de ciencia ficción, una joya de los videojuegos que no se llevó en su tiempo el reconocimiento que merecía.
Corría el año 1995. Steven Spielberg ya era Steven Spielberg gracias a títulos como E.T. o Jurasic Park y LucasArts ya era LucasArts gracias a juegos como Monkey Island, Sam & Max: Hit the road y 9 títulos más. Por estas fechas nuestro amigo Steven tuvo una idea que, por diferentes motivos, no pudo llevar a la gran pantalla “¡Mecahis!” pensó el cineasta“Si me encanta esta idea ¿Qué hago? Ah, una llamadita a mi amigo George y seguro que se nos ocurre algo”. Steven Spielberg y George Lucas, a parte de ser buenos amigos, ya habían trabajado juntos en sagas tan increíbles como Indiana Jones, así que no es de extrañar que se unieran para hacer un videojuego. Así es como una guión de Steven Spielber pasó a convertirse en The Dig, una aventura gráfica de LucasArts.
No es de extrañar, por tanto, que la historia de este juego sea espectacular ¡Imaginad qué puede salir de la unión del creador de Parque Jurásico y las mentes que crearon Monkey Island! Yo creo que con eso solo ya podría dejar de escribir, ya os tendría que haber convencido tanto como para que os fueseis corriendo al Cash Converter, os compraseis un ordenador 486 y jugaseis a esta delicia del siglo pasado. Pero, bueno, el deber me llama y tengo que contaros más sobre éste título. Si a estas alturas no ardéis en deseos de jugarlo no tenéis por qué seguir leyendo (si lo que ya he dicho no os convence, nada os convencerá).
The Dig es el undécimo juego de la compañía LucasArts que utiliza el motor Scumm ¿Que qué es Scumm? Ay Dios, si ya lo hemos explicado mil veces en esta web. Scumm (Script Creation Utility for Maniac Mansion) fue un tipo de programación que creo la compañía de George Lucas para realizar uno de los primeros videojuegos tipo aventura gráfica que existieron: Maniac Mansion, en 1988. Para los que no somos programadores, nos basta saber que el Scumm introdujo el concepto de Point & Click en los videojuegos. Es decir, el picar con el ratón en un lugar de la pantalla para que el protagonista se desplace hasta allí, poder interactuar con los objetos utilizando comandos como “hablar”, “coger” o “mirar” o hablar con personajes de la forma que estamos acostumbrados en el género. Bueno, pues como es de suponer, aquí el Point & Click va como la seda. Siete años de perfeccionamiento le dieron a este modo de juego una brillantez inusuales.
Los gráficos son realmente buenos para tratarse de un juego de este tipo aún en la época dorada de las Aventuras Gráficas. Mezcla dibujos a mano con algunos efectos en 3D (sobre todo para las naves espaciales y tal), con lo que consigue un aspecto estético muy logrado. Tiene un corte absolutamente realista: Personajes y escenarios tratan de acercarse lo más posible a la realidad, dejando de lado cualquier tipo de incongruencia en el campo de la física (nada de perros antropomorfos o de pollos con poleas).
Y es que si algo caracteriza a este juego, a parte de su estupendo guión, es su seriedad. El argumento del juego es el siguiente: Un asteroide viene en dirección a la Tierra. Para detenerlo, un grupo de tres astronautas de diversas especialidades se dirige a él para detonarlo. Pero una vez allí descubren que el supuesto asteroide es una nave espacial que se los lleva a miles de años luz de distancia. Una vez llegan a un planeta aparentemente desierto y en ruinas, tienen que descubrir qué hacen allí, por qué les han llevado y cómo volver a casa. Como podréis ver, no hay mucho lugar para el humor. Y si a eso le sumamos alguna trágica muerte, cambios de humor debido a la tensión y demás ya para qué contaros.
A parte de los gráficos y la historia, el sonido también es de sobresaliente. Wagner ambientará nuestra aventura mientras oímos unas voces originales (o dobladas al castellano) dignas de Hollywood. Todo un acierto en una época en la que aún ese cuidado por el sonido no era un estandar en los videojuegos.
Bueno, no sé qué más queréis: Guión de lujo, jugabilidad y gráficos adelantados a su tiempo y un sonido increíble. Como no iba a ser perfecto, he de decir que a mí se me hizo corto, y no por la falta de puzles, sino más bien por la falta de localizaciones. Hay tan pocos lugares que Spielberg bien podría haber hecho una obra de teatro.
Por lo demás, es un juego de 10. Muy recomendable y muy adictivo. Además, a estas alturas ya podéis jugarlo prácticamente en cualquier plataforma. Disfrutadlo y ya me contaréis.
















Me gusta la estética, la historia y el planteamiento de este juego. Si además resulta que es corto, a lo mejor le puedo dar una oportunidad incluso tratándose de una aventura gráfica