Starquake, pasen los años y déjeme allá esa jugabilidad
Acción, plataformas, memoria y puzzles se dan la mano en un título divertido, adictivo y atemporal basado en una particular odisea galáctica
La emulación permite recordar en portátil un clásico que no sólo no envejece sino que recupera enteros e incluso gana nuevos puntos al jugarlo en pantalla pequeña. Las capturas de pantalla son para la versión de Spectrum.
Tengo que admitirlo, el juego es difícil. No haber conseguido reunir todas las piezas de la nave de BLOB sólo es un buen motivo para jugar a Starquake más veces. ¿En media hora puedes acabarlo? Antes necesitas varias horas más para conocer su inmenso mapeado, los diferentes medios de transporte que usar, las formas de recuperar las piezas de la nave, los enemigos esparcidos por el singular planeta y cómo terminar con ellos. O, en su defecto, sobrevivir a sus ataques lo mejor posible.
Lo conocí resignado mientras bicheaba entre los cassettes Spectrum ZX de un amigo buscando una y otra vez la carátula del relámpago. Distraído por las de Army Moves y Game Over, conseguía encontrar Starquake gracias al dibujo. Todavía no había aprendido a leer graffitis y siempre olvidaba el maldito título. Tampoco es que ahora los lea bien… “Para mí que era algo así como Quantashanfan o algo así”, le diría al papelero de la esquina. Normalmente terminaba jugando Don Quijote, Phantomas o cualquier imposibilidad mientras recordaba la suavidad de aquel bicho tan parecido a Pac-Man y Super Mario al mismo tiempo. A los veinte años (desde entonces) lo recuperé. Y hasta ahora no lo he soltado.
El naufragio espacial que en 1986 diseñó Stephen Crow con Dave Collins (Bubble Bus Software) funciona a dos niveles. Primero, como arcade clásico tradicional en el que picarnos a subir puntuaciones. Segundo, aunque no independiente (¡ya se pensaban todos los fans de los horda que había varios modos de juego!), tal que historia de acción espacial frenética de huida. Os parecerá una locura, pero igual que en el reciente Bioshock, el grado de inmersión del jugador hará valer el segundo nivel mientras cumplimos en el primero. Qué ganas de pasármelo ya, en serio.
BLOB da con su redondo perfil en las áridas arenas de un planeta fuera de sus coordenadas de navegación debido a un mal funcionamiento de la nave. En el accidente pierde las piezas de la misma. Estas son las circunstancias bajo las que nos ponemos al control del Ser Operado Bio-Lógicamente (Bio-Logically Operated Being) en un intento sin resuello de recuperar el normal caminar de su transporte espacial.
En Starquake debemos lidiar con una capacidad de organización que ya no necesitamos en los videojuegos actuales. Al menos normalmente. Además, la memoria juega un papel importante, convirtiéndose no solo en un formidable juego de acción y plataformas sino también en un intrincado rompecabezas laberíntico. A través de él nos podremos trasladar en las cabinas de teletransporte, plataformas voladoras colocadas a lo largo de todo el planeta y plataformas auto-destructibles de nuestra propia cosecha y el normal corretear de un ser biológico bípedo.
Las plataformas auto-destructibles recalcan la manera en que un videojuego de hace ya más de veinte años puede no sólo estar en una excelente forma hoy día, sino además reciclarse gracias a su reutilización. Y es que pulsar hacia abajo un pad de portátil y ver cómo BLOB coloca una de sus pequeñas plataformas y no recuperar la ilusión por tu consola al mismo tiempo, debería ser raro. A pesar de pequeños fallos en la precisión al tomar y soltar piezas de la nave o la plataforma voladora, la gameplay y el diseño del juego se adaptan a la pequeña pantalla de forma realmente espectacular.
Junto con las plataformas auto-destructibles, los otros dos indicadores de vida son la barra de energía y la de disparo. La barra de energía avanzará negativamente sin pausa durante todo el transcurso de la partida, para verse reducida drásticamente si algún enemigo nos pasa por encima. La de disparo, por su parte, obedece, al igual que la de plataformas auto-destructibles, nuestras ordenes. Sin embargo la ausencia de cualquiera de las tres puede suponer una vida menos en determinados momentos del juego. Gestionar nuestros recursos es, efectivamente, vital.
Consejos: tomad papel y lápiz para apuntar los nombres de las cabinas de teletransporte; no os deshagáis nunca ni de la tarjeta de paso ni de la llave si las encontráis: la primera os servirá para abrir pirámides de cheops y puertas con password, y la segunda para abrir puertas verdes; cuidado con los yunques, que de un golpe quitan una vida; preocupaos lo primero por los joysticks, que son vidas; ahorrad en las diferentes barras de vida lo máximo posible.













