¡Hay una serpiente en mi bota!
No siempre los títulos Disney fueron mediocres, y una buena prueba de ello es la versión viodelúdica de Toy Story, la primera película de animación digital de la historia que en su época nos dejó a todos con el culo torcido... al igual que el videojuego.
¿Quién no recuerda la primera vez que vio Toy Story? Si, al igual que este redactor, acudisteis inquietos e ilusionados al estreno de la película en cines, recordaréis maravillados aquel espectáculo digital que no tenía precedentes. Un hasta el momento desconocido estudio de animación llamado Pixar había concebido una nueva forma de dar vida a personajes de animación, dejando boquieabiertos a niños de todo el mundo.
Como no podía ser de otra manera, la película acabo recibiendo su videojuego homónimo. No obstante, al contrario que en la actualidad, un videojuego bajo el sello Disney era sinónimo de calidad, por lo que la adaptación videojueguil de Toy Story fue todo un éxito entre el público gamer de la época. Y ahora mismo os cuento por qué.
Hoy, en "Niveles que te ponían histérico" la pantalla del Gancho... ¡Qué locura!
Échales el lazo, vaquero
El videojuego de Toy Story es un plataformas 2D de los que tanto triunfaron en la época dorada de los 16 bits, aunque los chicos de Traveller´s Tales no quisieron convertirlo en un avanza y salta lineal, sino que optaron por hacer cada pantalla distinta a la anterior. Así, Toy Story se compone de un total de 17 niveles en los que, sin abandonar la esencia plataformera, tendremos que cumplir una serie de misiones de distinta índole descritas antes de comenzar en el clásico telesketch. El título acabó llegando a Megadrive (versión analizada), Super Nintendo, Gameboy y PC. Mientras que las versiones de sobremesa son casi idénticas, la portátil difiere en muy poco, teniendo en cuenta las obvias limitaciones de la consola. La diferencia más importante entre versiones es que la de Megadrive cuenta con un nivel extra de conducción al más puro estilo OutRun. ¿Os gustaría verlo? Aquí os lo dejo:
Todas y cada una de las pantallas de Toy Story siguen al dedillo el argumento de la película, por lo que en la primera tendremos que liberar a los soldados de su cubo, en la segunda ayudar a nuestros amigos juguetes a esconderse, además de otras tareas en las que la mecánica cambia radicalmente. En algunas ocasiones nos encontraremos ante momentos de conducción con vista aérea o en primera persona, además de originales niveles en el que tendremos que evitar pisadas humanas, como en la parte del Pizza Planet (¡Glorioso!)
Semejante diversidad en la propuesta jugable del título hizo de Toy Story un videojuego del que uno no se cansaba de jugar y rejugar. Entre nivel y nivel, una serie de ilustraciones sacadas con más o menos calidad de la película original nos iban narrando lo acontenido, para el deleite del jugador noventero, que acostumbrado a los clásico píxeles babearon de lo lindo con el apartado gráfico de Toy Story.
Juguetes muy reales
Y es que si algo llamaba la atención del primer videojuego de Toy Story era su asombroso apartado técnico. Además de las espectaculares (ojo, para la época) secuencias de introducción e intermedias, los gráficos se asemejaban increíblemente a lo visto en la película. No en vano, los sprites del juego eran de lo más grande visto en los 90, y la mayoría de las animaciones fueron realizadas por la propia Pixar. Menudo lujo, ¿Verdad?
En definitiva, Toy Story fue todo un derroche técnico en la época, hasta tal punto que aún hoy en día su factura técnica y jugable sigue siendo intachable. De lejos es el mejor juego basado en Toy Story de todos los disponibles, y si no me creen pruébenlo. Todo un viaje a través de la primera aventura de Woody y Buzz que demuestra cómo un juego basado en una película puede ser tan bueno como la obra original.
Los niveles de RC beben directamente de juegos como Micromachines.


















