Sensible Soccer: fútbol y pixelacos
¿A qué juegas, a Pro o a FIFA?, una sencilla y manida pregunta que más de uno hemos escupido alguna vez y que ha desembocado en algunos piques gloriosos. Pero, ¿y si la respuesta a esa pregunta fuese más allá de los dos grandes simuladores del momento?, ¿y si nos remontásemos a los primeros años 90?, es más ¿y si probásemos hoy en día la diversión noventera que ofrecía Sensible Soccer y nos enganchase como hace 20 años?
Sensible Soccer nació en 1992 de la mano de los británicos Chris Yates y Jon Hare, fundadores de Sensible Software. A pesar de los escasos recursos con los que contaba Sensible Software pronto se hizo un nombre entre los jugadores de la época gracias a títulos como Mega Lo Mania, Cannon Fodder y, sobre todo, Sensible Soccer. Todas los productos de Sensible Sofware tenían su sello de identidad inconfundible: sprites diminutos, vista cenital y diversión directa pero no exenta de cierta profundidad.
Sensible Soccer fue el resultado de aplicar estos ingredientes a un juego de fútbol consiguiendo un juego dinámico y divertido pero no simple como podía parecer a simple vista. La gran cantidad de opciones de personalización, equipos tanto nacionales como clubes, competiciones y la engañosa profundidad de un control que premiaba el aprendizaje convirtió a este título en un éxito casi instantáneo en una época en la que los simuladores de fútbol no habían alcanzado su mayoría de edad y los arcades de este deporte pecaban de simples.
El éxito del primer Sensible Soccer provocó que el juego fuese portado casi a la totalidad de los sistemas domésticos de la época: Amiga, Amiga CD32, DOS, Atari ST, SNES, Game Boy, Mega Drive, Atari Jaguar, Mega-CD,Sega Game Gear, Sega Master System y Game Boy contaron con su versión. La sencillez del control y su sencillez técnica lo hizo apto incluso para los sistemas menos potentes.
Sensible Soccer pronto se convirtió en una saga de éxito y desde aquel lejano 1992 ha contado con 14 continuaciones entre nuevas entregas, reversiones y versiones para diferentes formatos incluidos móviles y consolas de todas las generaciones desde las 16 bits hasta las de la generación actual con una fantástica versión de Sensible World of Soccer para Xbox Live que fue lanzado en 2007.
Si el fútbol son los goles, Sensible Soccer tiene, mucho, mucho fútbol.
La saga ha sido excepcionalmente fiel a sus orígenes y de hecho la primera versión desarrolladaen 1998 para PC y PSX que abandonaba las 2 dimensiones y se atrevía con los entornos poligonales es considerada como la peor entrega.Afortunadamente la versión de 2006 para PS2 y PC recogió el testigo de aquella lamentable entrega y limpió el buen nombre de la saga ofreciendo un juego divertido y desenfadado.
Centrándonos en las versiones portátiles Sensible contó con una versión del título original para la primera Game Boy y otra para su rival, la Game Gear de Sega. Hay que decir que en este caso la versión de Game Boy fue la mejor parada: a pesar de que carecía de la velocidad de las versiones de sobremesa el juego para la portátil de Nintendo conservaba el control, la inteligencia artificial y muchas de las opciones del original. Lo que lastraba a la versión de Game Gear fue la horrorosa inteligencia artificial tanto de los contrarios como de nuestro portero.
Actualmente la mejor opción para disfrutar de una buena versión portable de Sensible es recurrir a nuestras queridas GP2X Wiz y Caanoo y sus fantásticos emuladores.
Sensible Soccer (Game Gear)
En definitiva Sensible Soccer ofrece una visión distinta del fútbol, una visión que lejos de caducar con el paso del tiempo se ha revalorizado como muestra el éxito de la versión descargable para Xbox y es lógico porque el juego de Sensible Software supone una bocanada de aire fresco en un terreno de juego tan manoseado y reacio a la innovación como el de los simuladores de fútbol.
Si estás cansado de decepcionarte con cada nueva entrega de Pro Evolution o si no acabas de cogerle en punto a los últimos FIFA no lo dudes, relájate, vuelve la mirada a tu viejo ordenador y recuerda ese tiempo en el que los partidos los decidían tiros con efectos imposible y regates increíbles de unos jugadores que rebosaban diversión por cada uno de sus diminutos píxeles.













