Kirby: destrucción, colores... Y mucho Pop
Al llegar, resultaba difícil comprender porqué Nintendo España había escogido un aula del colegio de médicos de Madrid para presentar Kirby´s Aventure Wii, la última peripecia del extraño héroe rosa -y la tercera que ve la luz este mismo año-, que se podrá comprar desde el 25 de Noviembre. El lugar exhala una mezcla de conocimiento añejo que nada tiene en común, a primera vista con el juego; la rotunda mirada de Ramón y Cajal.
Por Cent
A lo mejor se trata de un ingenioso paralelismo entre la disección anatómica y la capacidad del personaje para engullir rivales y adoptar sus principales características, pero parece muy rebuscado. No, lo cierto es que el único motivo para estar allí es la propia naturaleza de Kirby. Al fin y al cabo, desde que vio la luz en la década de los noventa, Kirby se ha caracterizado por ser el juego con filosofía más pop de todo el repertorio de Nintendo: es fácil, versátil, colorido y agradable. No le pidas profundidad, solo disfrútalo. Y puede que no haya nada más intrínseco en la cultura pop que reconquistar hitos de otros épocas, teñirlos de colores e integrarlos como un símbolo más de la propia cultura.
Kirby es la diversión por la diversión, hasta el punto que es capaz de dar sentido a algo tan extraordinario como un plataforma donde “los personajes vuelan a voluntad”, como ha explicado, Alex Erhardt, responsable de la presentación. Por eso sería ingenuo pedirle profundidad a su historia, complejidad en el modo de controlar al personaje o un desarrollo artístico de fondos que deslumbre por su belleza. Más bien, lo que se puede encontrar en este título es un plataformas clásico donde los haya, con desplazamiento de scroll lateral en 2D clásico, jefes de final de fase , fases divididas en níveles repletos de objetos escondidos cuya obtención no es obligatoria para finalizar el título y pantallas secretas en mitad de los niveles al más puro estilo de los Sonic Clásicos. Es decir un juego realizado a al antigua, pero sin tapujos: incluso el la tierra que hay bajo el suelo del escenario esta coloreado como una cuadrícula alternando naranja con marrón. Quien no sienta nostalgia al ver esto no tiene corazón.
Sin más pretensiones, como los buenos grupos de pop: letra fácil, música fácil y mucha diversión, apoyada en el movimiento frenético por los escenarios, la versatilidad del personaje (en esta ocasión, tras ingerirlos, Kirby puede adoptar las habilidades de 25 enemigos distintos, a lo se deben añadir tres trajes propios y tres super poderes -espectaculares dada su capacidad de destrucción y sentido del humor, por cierto) y en una banda sonora que debe encontrarse entre las mejores jamás realizadas para juegos de esta categoría: lo mismo combina música de ferias ambulantes con composiciones de un funky jazz tocado con silófono. En resumen, el acompañamiento perfecto para poner las pilas a los jugadores.
Pero lo realmente interesante de la nueva entrega de Kirby es la posibilidad de que cuatro personas jueguen al mismo tiempo. Esto será tan sencillo como en las antiguas máquinas arcade, según aseguró Erhardt. Los jugadores podrán añadirse en cualquier momento a la partida sencillamente encendiendo su mando y podrán salirse de la misma, desconectándolo. Además, aunque hay cuatro personajes con habilidades diferentes para escoger, si los jugadores se empeñan todos podrán seleccionar a Kirby, aunque tendrán que conformarse con que cada uno sea de un color diferente.
A partir de ahí, podrán disfrutar de un modo multijugador que tiene más elementos en común con el Smash Bros que con cualquiera de los anteriores 27 títulos de Kirby: destrucción, descontroloada, caos imperando en la pantalla, ruido de armas por doquier... es decir todos los ingredientes necesarios para garantizar una tarde de risas.
Y es que parece que eso es precisamente lo que ha entendido Kirby mejor que ninguna otra saga: cómo hacer los juegos de siempre sin complejos.


















