Super Mario 3D Land: “This is it"
Nintendo ha decidido señalar con rojo en el calendario el 18 de noviembre, y lo ha hecho por todo lo alto. No sólo la Wii recibirá con el Zelda Skyward Sword su regalo de navidades anticipados. Para la portátil también han llegado los reyes: Super Mario 3DS, la última aventura del fontanero. Asistimos a la presentación en Madrid del juego y probamos a fondo sus novedades.
Tal vez nadie haya descubierto todavía como invertir en un producto sin riesgo a sentir la guadaña del mercado y los consumidores cercenando los sueños de gallinas con huevos de oro. Bueno, nadie, excepto Nintendo. La marca japonesa ha conseguido que un fontanero sospechoso de obesidad, incapaz de balbucear dos palabras seguidas y dueño de un bigote que no podía resultar atractivo ni en las modas más obscenas del siglo XIX se convierta en sinónimo de éxito seguro. ¿Por qué? Quien sabe, el mundo es incomprensible.
Si los teléfonos rojos realmente existen, desde el despacho de Miyamoto deben de tener uno conectado por vía directa con el Reino Champiñón. “Eh, Mario, mira, que dicen que sólo hacemos versiones de juegos preexistentes en la Nintendo 3DS”. Y con eso basta. Sería suficiente que Mario apareciera en un pinball (seguro que algún periodista dijo alguna vez algo parecido sobre Sonic y todavía se arrepiente de sus palabras) para que durante un segundo las miradas de todos los aficionados de los videojuegos volvieran la cabeza hacia la consola japonesa.
Así que coincidiendo con el lanzamiento de la última entrega de Zelda para su hermana mayor, la Wii, este 18 de noviembre la portátil de Nintendo da la bienvenida al primer Super Mario que se hace expresamente pensando en las 3 dimensiones de la consola de bolsillo: Super Mario 3D Land.
Es una apuesta a todo o nada. Desde la empresa han advertido que es el primer juego que diseñan exclusivamente desde cero pensando en las capacidades de la 3DS. En cierto modo, afirmar esto es como decirle a los consumidores que aún renegaban de las capacidades tridimensionales de la consola, las encontraban insulsas, prescindibles o, en el peor de los casos, mareantes: “This is it”. Esto es todo, al menos, por el momento.
Lo han hecho con la solemnidad de las obras que cargan a sus espaldas una gran responsabilidad, rescatando lo mejor del pasado e intentando aportar todo las novedades justas para hacer un producto nuevo. Tal vez por eso, el nuevo título está plagado de homenajes, como el disfraz de Mario Tanuki (el de mapache, original de Super Mario Bros 3, tan polémico estos últimos días); nuevos accesorios, como la caja helicóptero, con la que se podrá volar hasta el cielo o el disfraz de Mario Boomerang que permitirá al fontanero inmovilizar a sus enemigos armado con un caparazón y un casco azul. Se han realizado escenarios inspirados en el Super Mario Galaxy e incluso han rescatado unas desconocidas setas venenosas que solo aparecieron en la versión japonesa de Super Mario Bros 2, para NES.
Hasta se ha pensado en los nuevos jugadores, por si existe alguien en el planeta que nunca antes haya manejado al simpático fontanero. Los escenarios tendrán que recorrerse dos veces, como si al finalizar hubiese que volver a empezar. Pero mientras que la primera vez será extraordinariamente fácil completar los niveles (sería justo decir que son fáciles hasta el aburrimiento), la segunda, en lugar de recorrer las huellas pisadas, habrá que pasar por los mismos paisajes pero con un diseño mucho más complicado.
En resumen, no hay detalle en el que no se haya pensado, como era de esperar. Lo malo, es lo de siempre. Es cierto que este nuevo Mario aprovecha las tres dimensiones como probablemente no se había conseguido hasta ahora en la consola. Pero resulta terrible que a estas alturas haya que seguir conformándose con un juego en el que gran parte de niveles siguen desarrollándose con scroll lateral o caminos altamente definidos. Sí, desplazamiento lateral con profundidad, pero desplazamiento lateral, al fin y al cabo. ¡Dios mio, el Mario 64 (para que hablar del Mario Galaxy) permitía mucha más libertad de movimiento que este juego y ya ha llovido desde entonces!
Dicho de otro modo, a primera vista se trata de un buen juego de Mario, pero probablemente, pero ojalá solo sea un paso más en la evolución de la consola y no una demostración de hasta donde se puede llegar.



















