Qué cosas. Como bien sabréis, hace poco publicamos en la revista Marca Player nuestra primera columna de opinión, la cual se encargó de escribir un servidor... equivocándome en mis primeras reflexiones. Adoptando el papel de un Nostradamus de chichinabo, me atreví a vaticinar que Nintendo mostraría una tecnología 3D abocada al uso casualón al que últimamente nos tenían acostumbrados. Nada más lejos de la realidad, amigos.
Reggie Fils-Aime salía durante el pasado E3 a la palestra con una legión de juegos “de los de toda la vida” para Wii, entre los que había nuevos Zelda, Donkey Kong o Kirby. Y luego llegaba 3DS, con unos cuantos nuevos titulazos bajo el brazo (incluído el esperadísimo retorno de Kid Icarus) y una ingente cantidad de juegos que las third-parties andaban realizando con ilusión, y que tienen locos a fanboys de medio mundo: Metal Gear Solid, Resident Evil, Kingdom Hearts...

Ni rastro de juegos de cocina, ni de caminar, ni de tomarnos la tensión. Ni rastro de Vitality Sensor, “estrella” de su conferencia durante el E3 2009. En definitiva, ni rastro de la Nintendo que muchos hemos sufrido durante los últimos años. Cuando Sony y Microsoft se habían subido al escenario para mostrar que ellos también pueden llegar a las abuelas de todo el mundo, Nintendo mira hacia otro lado y dice “¡Eh! ¿Qué mariconadas son esas? Nosotros vamos a mostrar juegos de verdad...”

Mi primer pensamiento tras presenciar este auténtico Deux ex Machina por parte de la gran N fue “han vuelto, por fin han dejado de venderse”, como supongo que ha pensado todo el mundillo gamer que nos lee por aquí. Una nueva consola portátil, con gráficos potentísimos, tecnología mágica y un catálogo que hace sonrojar al de Nintendo DS. Viva y bravo, Nintendo. De nuevo los de Kyoto se habían alzado con la victoria en un E3, las acciones de la compañía volverían a estar por las nubes, y, en definitiva, Satoru Iwata volvería a decir en un burdo gif animado aquello de “It's prints money”. Muy bonito, pero... ¡Un momento!
¿Qué pasa ahora con los casuals? ¿Qué hay de esas tías-abuelas del mundo que comprarán la 3DS esperando un “Brain Training tresdé” y se encuentren con lo que para ellas será un catálogo de marcianos? ¿Piensa Nintendo abandonarlos en la cuneta y darles juegos de su estilo con cuentagotas como ha hecho durante la presente generación con los sufridos jugadores hardcore?

La estrategia de Nintendo es siniestramente admirable. Cuando los jugadores hardcore estaban en el bolsillo fueron a por los casuals, y ahora viceversa. Y funcionan. Juegan a dos bandas metiendo el dedo en la dolorosa llaga de la nostalgia para hacerse con todos los compradores posibles. Este cambio en la producción de juegos personalmente me encanta, pero son muchos los nuevos jugadores que alzarán su puño enfurecidos por sentirse totalmente abandonados, como muchos hicimos durante los dos últimos años. Como una esposa despechada, disfrutemos de los cariñitos que nos dé Nintendo por ahora, porque no sabemos en qué momento se irá para volver a bailar con la que para nosotros es, sin duda, la más fea.