Hola a tod@s, soy Den, administrador de FeelTheByte y es un placer para mi hacer esta pequeña aportación a que Pocket Invaders siga creciendo con buena salud.
Voy a hablaros de algo que todo el mundo intuye, pero nadie acaba de tener presente, hay gente que es consciente, hay personas que lo ignoran y hay otros que sencillamente no quieren saberlo pero la industria de los videojuegos es un negocio y está ahí para hacer dinero. No es un secreto que las compañías tratan por todos los medios rentabilizar lo máximo posible sus títulos, ya sea gastando más dinero en marketing, en desarrollo o utilizando técnicas menos agradables como cobrar por contenido descargable entre otras. Es por eso que nosotros, los consumidores, nos vemos afectados por una guerra que con los años ha alcanzado unas cifras absolutamente desproporcionadas, llegando a superar los gastos de realizar una superproducción de Hollywood.
Todos quieren un trozo del pastel

Ya se sabe cómo va esto, alguien abre un negocio interesante y resulta que tiene éxito, entonces empieza a salir gente que ve dinero en el tema y se apuntan al carro. Más de 100 desarrolladoras y más de 20 distribuidoras se dan de hostias por conseguir su trozo del pastel. Lo que sucede cuando hay más gente que trozos del pastel es que unas pocas se quedan sin trozo, o bien es tan pequeño que no merece la pena el gasto y el esfuerzo.
Para evitar que suceda eso, tratan de lanzar el máximo número de títulos posible, bajo la premisa de que cuantos más tengan en la calle, más probabilidad tendrán de vender. Bien, a algunas esto les ha salido bien y a otras no tan bien, pero esto provoca dos cosas, por una parte que las prisas terminen por lanzar a la calle un título inacabado y eso provoque rechazo entre los jugadores y por otra una sobresaturación de títulos en el mercado que termina por diversificar demasiado las ventas, tanto que muchos han acabado cerrando el chiringuito y quedándose sin pastel.
La camiseta más chillona

¿Qué sucede cuando hay tanta gente vendiendo el mismo producto? Que se tiene que destacar de alguna manera. Es aquí donde entra en juego un factor determinante, el marketing. No hay ningún secreto, todos sabemos que la publicidad es necesaria para dar a conocer un producto y para convencer al consumidor de que es mejor que los demás se suelen hacer campañas con algún tipo de impacto. Lo que sucede es que la industria de los videojuegos ha llegado a un punto en el que los beneficios de tener éxito son tan altos, que muchas compañías tiran la casa por la ventana y se dejan unas millonadas en publicitar por todo lo alto sus títulos, a veces de manera increíblemente exagerada. Todo por destacar su producto frente a los otros y ser la que pegue el pelotazo en ventas.
El resultado es una guerra encarnizada por llevar la camiseta más chillona o tener el altavoz con más volumen. Presentaciones para prensa montando verdaderos espectáculos sin escatimar en gastos, spots publicitarios hasta en la sopa, product placement, etc... un dinero que luego se pretende recuperar con millones de ventas... que no siempre se obtienen.
Feliz Navidad

Otro de los secretos a voces de cualquier negocio que se precie, es que en fechas señaladas no solo se vende más, si no que se puede llegar a vender más que en todo el resto del año. Las compañías de videojuegos lo saben bien y es por eso que muchas veces se guardan sus mejores productos para navidades, provocando la hecatombe final en la que el consumidor se ve totalmente abrumado sin saber hacia dónde tirar. Cuando se juntan las compañías gordas en una misma fecha lanzando sus productos estrella, gastándose cantidades ingentes de dinero en marketing y tratando de destacar a cualquier precio, algo acaba petando por algún lado. Si habéis llegado hasta aquí lo podéis ir intuyendo, en efecto, no hay pastel para todos.
Indecisión
Y aquí estamos nosotros, humildes jugadores que sencillamente buscamos un rato de diversión en nuestra casa, ya sea solos o acompañados, por pasar el rato o vivir una aventura, por evasión o inmersión, que más da. La cuestión es que nosotros somos ese pastel, ese caramelo que todos quieren y no os engañéis, de una manera u otra nos sacaran los cuartos. La cuestión es si lo harán por que realmente se lo merecen o porque nos ha alcanzado una bala.

Mes a mes nos encontramos con decenas de títulos, que han costado una barbaridad de dinero y que seguramente merezcan la pena, pero es imposible que podamos seguir el ritmo. No puede ser que aun no hayamos terminado un juego y ya estén saliendo 4 más y pretendan que les compremos. Entre la distribución física y digital (que es mucho más rápida) están alcanzando unos números que dan verdadero miedo. Te compras un juego y cuando enciendes la consola para insertarlo, ya ha salido algo nuevo en la tienda online, ya han puesto nuevos niveles descargables o ya te están engatusando con que habrá segunda parte, lo juegas 5 minutos y alguien anuncia el lanzamiento de otro gran juegazo, guardas la partida y resulta que acaba de salir la segunda parte de otro juego que querías.
Luego la gente se extraña de que cierren estudios por malas ventas, el 2009 ha sido fatal para muchos que en absoluto se merecían ese fin, pero señores, el pastel no es tan grande.