El fenómeno indie
¿Puede un cómic independiente convertirse en un éxito mundial en cuestión de meses? Scott Pilgrim lo está haciendo, con película y videojuego incluidos
Desde hace unos meses soy un fan incondicional del cómic de Scott Pilgrim. Se trata de una comedia romántica con grandes dosis de fantasía y cientos de guiños al mundo de los videojuegos. Se ha convertido en un fenómeno meteórico, ya que un mes antes de que se publique su último volumen (6 tomos en total) se estrenará su película.
A mi me encanta, y sé que a RiCoCHi también. Estoy coleccionando los cómics, pienso ir a ver la película, me agenciaré el videojuego, tendré una camiseta si la encuentro por ahí y hasta me compraría unas pinzas para el pelo de Ramona Flowers aunque me esté quedando pelón como el agente 047 (que alguien me pare, ¡me estoy convirtiendo en mi primo!).
Cuando me enteré de que estaban haciendo el videojuego, no sabía muy bien a qué atenerme, pero ahora tengo firmes esperanzas puestas en él. La primera noticia que me pareció estupenda fue que Paul Robertson estuviese a cargo del diseño del juego, lo cual le viene como anillo al dedo, y lo segundo que el juego sólo se distribuya a través de las descargas directas para Xbox Live y PSNetwork. Para un fenómeno generado por un cómic independiente como este, los canales de distribución que acomapañan a las grandes superproducciones habrían sido un lastre considerable, y ahora intentaré explicarme.
Si la película de Scott Pilgrim hubiese contado con el presupuesto y la proyección de cualquier film de superhéroes de Marvel, el juego habría sido multiplataforma, se habrían asumido graves riesgos estéticos en el salto a las 3D, la historia se habría alargado o complicado para ganar unas horas y además te meterían todo esto en una cajita por 70 euros, dando lugar a un juego caro, regulero y que seguramente podrías pasarte en un par de fines de semana. No es justo hablar sobre aquello que pudo ser y nunca fue, pero si nos ceñimos a las estadísticas esto es lo que se obtiene: un 90% de juegos basados en películas de temporada acaban siendo un truño (porcentaje basado en mis estudios de ojo de buen cubero).
Sin embargo el juego de Scott Pilgrim parte de una premisa más humilde. Se trata de un juego del tipo “yo contra el barrio” de los que ya casi no se hacen, totalmente bidimensional y con un diseño de personajes fiel a lo visto en el cómic. Nadie puede asegurar que el juego no vaya a defraudar a los fans, pero como su precio será más ajustado que el de los lanzamientos habituales el riesgo será mucho menor, tanto para los desarrolladores como para los jugadores. Teniendo en cuenta que es un cómic que homenajea constantemente al mundo de los videojuegos, lo menos que puede hacer el ocio virtual es devolverle el favor y darle un videojuego digno.




