Manifiesto musical
¿Guitar Hero es el mejor juego musical? Permítanme la vulgaridad, pero, Ni de coña.
Como bien habréis comprobado los parroquianos de éste, nuestro portal, últimamente ando jugando a títulos musicales. Primero fue Maestro! Jump in Music, esa mezcolanza divina entre plataformas y musical; después llegó la conversión portátil de Pop'N Music, la locura japonesa de los botones de colores.
Ambos juegos, aparte de darme diversión para un rato, me hicieron recordar otros grandes títulos musicales para DS como Elite Beat Agents o Elektroplankton, que, si bien no fueron demasiado sonados (nunca mejor dicho) en España, gozaron de un tremendo éxito en Japón. Al primero de ellos jugué sobre todo en su versión japonesa: Ossu! Tatakae! Ouendan!. Este juego de extrañísimo título escondía una mecánica brillante y enfermizamente adictiva. Como viene siendo costumbre, por aquél entonces me llamaron “raro” (uno ya está acostumbrado).
Jugar a japonesadas como esa no era algo digerible para todos los públicos, pero eso no importaba: con Ouendan! Sentía que el ritmo corría por mis articulaciones e iba a parar al Stylus cada vez que jugaba. Seguir las canciones era tan intuitivo y animal como una danza tribal, y me parecía increible que fuese capaz de superar aquellas pantallas sin tener nociones musicales. Y es que no las necesitaba: aquello era puro ritmo.
Con el abordaje de los juegos musicales “cool” a las tiendas, lo mío con Ouendan! Dejó de ser tan raro. Todo el mundo quería hacerse con un instrumentos de plástico e imposibles colores para demostrar que toca la guitarra, el bajo o la batería como nadie.
Amigos que tocan la guitarra me aseguraron que algunas canciones eran más fáciles de puntear con el instrumento real que con el virtual. Raro, ¿Verdad?. Y es que sé que muchos no lo queréis reconocer, pero es cierto: los actuales juegos musicales no son TAN fieles. Sí que siguen unos patrones de musicalidad y ritmo, pero en ocasiones nos quedamos abstraidos por la cascada multicolor que vemos en las pantallas y no somos capaces de darnos cuenta de que llevamos dos minutos sin escuchar la música.
Por esto, subo la apuesta, y no sólo me reafirmo en lo anterior, sino que me atrevo a decir: los juegos musicales “raros” le pegan mil vueltas a los Guitar Hero y Rock Band de turno. Maestro! Jump in Music, sin ir más lejos, te puede permitir participar en una marcha de Mozart sin un gran aparataje de plástico. Y es más intuitivo... y más eficaz. Sí, para muchos un pollo rosa no es lo mismo que un Slash Poligonado pero, confiad en mí: probad cualquiera de los títulos anteriores y comprobaréis lo que es llevar el ritmo. Vuestras guitarras de colorines estarán en el armario antes de decir “¡Música, Maestro!".




