Cambiar o no cambiar
A veces resulta difícil dar con la tecla adecuada, un paso mal dado en una saga puede elevarla al Olimpo o estrellarla sin remedio. Ay, decisiones, decisiones...
¿Conocéis la fórmula del éxtito? La fórmula del éxito viene a decir que si algo funciona no lo toques, que está bien así. En España somos muy tradicionalistas, somos como los hobbits en La Comarca, reacios a los cambios y como mucho, lo que hacemos es ponerle un palo a las cosas que nos gustan (piensen en el Chupa-Chups, la fregona o el futbolín). Sin embargo, por mi parte, yo acabo de salir de Hobbiton y estoy, digamos, en Rohan.
Aquí las cosas no son muy distintas pero, como bien decía John Travolta en Pulp Fiction, la diferencia está en los pequeños detalles. Y esos detalles los noto sobre todo en aquellas cosas que llegaron a España intentando innovar y se tuvieron que ir con el rabo entre las piernas (dónde si no, ejem) ¿Recordáis las Coca-Cola de cereza (que, por cierto, está jodidamente asquerosa?, ¿los Petit Suise de Milkibar?, ¿el Mountain Dew? Todo ellos productos que vieron la luz en nuestro país pero que tuvieron que ser cancelados por falta de ventas. Si aquí estamos bien con lo que tenemos, para qué queremos cosas nuevas, ¿no?
Bueno, en este momento estaréis pensando que vamos a seguir hablado sobre la poca financiación de I+D que hay en nuestro país, que todo se gasta en ladrillo y tal... Pues no, mira que es un tema interesante, pero esta reflexión que he tenido me trajo consigo otra algo más mundana ¿Debe una saga de videojuegos innovar de un título a otro o seguir con la fórmula del éxito?
Personalmente, me encantan los cambios. Como dice Don Draper “ponle la palabra `nuevo´ a algo y será un éxito”; sin embargo, me encuentro en una difícil encrucijada a la hora de decantarme en esta cuestión. Pienso en sagas como Pokémon y no entiendo cómo no han hecho ya algo que la rejuvenezca, algo que capte a nuevos seguidores en lugar de seguir vendiéndole lo mismo a la misma gente. Por otro lado, Pienso en abominaciones como Monkey Island 4 donde Lucas Arts, deseosa por innovar, hizo un juego 3D super regulero cerrando con tal despropósito una fantástica saga.
Se me vienen a la cabeza muchos ejemplos, como la saga Civilization, que no ha cambiado ni pizca y sigue tan potente como a principios de los noventa (de hecho, solo hicieron un título algo innovador, Alpha Centuri, el cual me encantó pero fue un desastre de ventas... demasiado novedoso).
Creo que un buen ejemplo de una empresa que sabe cambiar con la suficiente mesura es Nintendo. Cuando pienso en Nintendo y pienso en la palabra “cambios” chocan en mi cabeza sentimientos muy diferentes. Por un lado digo “Nintendo lleva 25 años con Mario y todavía hace el mismo pito de juegos”. Pero no hay que rascar mucho para ver que eso es solo una superficialidad, que Nintendo es una de esas empresas que saben innovar, que saben dónde arriesgar y que se convierten así en las líderes de una generación.
Respira, no grites y no dejes de leer.
Nintendo tiene sus franquicias y ciertas sagas siguen congeladas gracias al éxito cosechado en el pasado: Super Mario, Mario Kart... Pero nadie puede negar que no arriesga (¿Wii?, ¿DS?, ¿3DS?, ¿WiiU?). Y ahí está ella, abriendo camino entre la maleza con Sony y Microsoft caminando detrás para recoger lo que se le caiga (gracias a su Move o a su Kinekt, por ejemplo).
Es difícil arriesgar. Es mejor dejar que sea otro quien arriesgue y luego, cuando ya sea un éxito seguro, mejorar su idea y hacerla propia. Es difícil arriesgar, pero es necesario si no quieres ser un borrego de alguien con mejores ideas que tú. Es difícil arriesgar pero, a veces, es necesario.
En relación a las sagas no lo tengo muy claro. Creo que es bueno innovar siempre que se haga bien pero que pocas veces se consigue.















Con los videojuegos pasa lo mismo. La mayor parte se queja de la falta de originalidad de los géneros actuales, que casi se pueden reducir a tres o cuatro, y de los juegos calcados entre sí. Pero después, en cuanto sale el siguiente juego con un calvo con dos espadas destripando gente, encabeza las listas de éxitos una vez más. ¿Qué es más fuerte, el deseo de cambio o la tranquilidad de acomodarse a la idea de "dadme lo que ya sé que me gusta, y así me ahorro el (lento e incómodo) proceso de descubrir cosas nuevas"?
Evidentemente, creo como tú que para que una industria avance, sea la que sea, incluída la del ocio (qué poco me gusta ese término de "industria del entretenimiento", pero en fin), es necesario innovar. Muchas veces esa innovación tiene que llegar "a pelo", sin darnos tiempo a prepararnos. Así funcionó Wii, y ya vemos cómo, al menos en el terreno de ventas, se ha comido con papas a sus competidores. Otra cosa es la orientación que le hayan dado a sus juegos, que eso puede gustar más o menos a cada persona; pero al menos a nivel empresarial todos deberíamos quitarnos nuestros imaginarios sombreros ante Nintendo. Y puede que pase lo mismo con Wii U. Los expertos le auguran un futuro negro, a la vista de la bajada de cotización de la compañía en los mercados, pero habrá que ver qué sucede cuando llegue. Esta vez sí estaremos un poco más preparados, pero aun así todavía sabemos muy poco de las funciones auténticas de la consola, y quizás Nintendo vuelva a dar el pelotazo como ya lo hizo. Tiene cartas suficientes en la mano para hacerlo, sin duda; veremos si sabe utilizarlas con inteligencia.
Todos admiramos a los emprendedores, ésos que luego salen en la tele con la sonrisa de oreja a oreja, contando cómo su pequeña empresa de garaje terminó por hacerle la competencia a Microsoft. Pues bien, en el mercado de los videojuegos, los que se lanzan a la piscina como hace Nintendo (o como hizo Sega en su momento, pobrecica mía) son los equivalentes a los emprendedores. Y por tanto, nos guste más o menos su propuesta, debemos reconocer que son los verdaderos motores para que este mercado siga andando y nos siga enganchando.
...in my opinion xD.