¿La intrusión del picacódigo?
El adentramiento de un programador en la vida de los redactores ¿Es una buena idea?
Nada más ver el título de la columna, más de una mente hábil habrá sentido ya el olor a naftalina y camisa de cuadros (puede que con bolis en los bolsillos). "Otro malogrado adolescente que soñó con algún día conseguir lo que cualquier chaval de 15 años con un ordenador soñaba con hacer".
Pues sí, es exactamente así, soñaba con algún día poder agujerar los "infraqueables" muros de seguridad de la NASA, con descubrir por mis propios medios decenas, o cientos de informes clasificados hablando de estremecedoras historias sobre los individuos de palmo corto y cabeza grande que nos estaban vigilando desde ahí arriba, pero que por una más que probable falta de previsión, una bocanada de viento (en el espacio exterior no hay viento, es normal) acabó friéndolos en algún lugar remoto del cañón del colorado. Con destapar alguna de las grandes historias conspirativas internacionales, industriales o farmacéuticas que escapan a nuestra compresión, pero que en el fondo, nuestro instinto, nos obliga a pensar que deben ser mucho peor de lo que alcanzamos tan siquiera a imaginar.
Todo eso estaba en mi mente... pero un día te das cuenta... ¡De que sencillamente no eres lo suficientemente inteligente ni para empezar a lograrlo! Así que después de tremenda desilusión por la vida y por la raza humana aprendí a arreglarle el ordenador gratis a familiares y vecinos, y no tardé mucho en empezar a hacer mis primeros pinitos con páginas web de El Señor de los Anillos (¡con una cantidad ingente de gifs animados super graciosos!) Para no aburriros diré que mi vida los siguientes... 7 años es una evolución de lo anterior en progresión exponencial ascendente, muchos ordenadores, un puñado de amigos, y pocas chicas, me iba convirtiendo poco a poco en un picacódigo, primera palabra de relevancia de mi columna de opinión (traducida al inglés porque es más molón).
Para quien aún sin ser de mi gremio haya tenido fuerzas de leerme hasta aquí (¿Por qué?), le diré que un picacódigo es sencillamente un programador compulsivo (aunque en mi caso no muy bueno).
La segunda palabra es intrusión (en inglés también, por eso falta el acento en el título, no me equivoqué pillines) y la historia es mucho más aburrida que la anterior, así que acortaré. Pensé en esta columna como una auténtica intrusión en un mundo que no es el mío, el de escribir en un papel (pantalla) sobre cualquier cosa y en lenguaje humano (e ineficiente), rodeado de otros frikis que son como yo, pero no son como yo (no me gusta el anime). Mi función aquí es la de programar/desarrollar la web que estáis viendo, no la de escribir sobre videojuegos, así que esta columna será mi ventana hacia el exterior, para contaros lo incompetentes que son mis compañeros redactores y todas las barbaridades imposibles que me piden hacer cada día, y aunque seguramente hablaré de temas un poco más técnicos que la media de esta revista, intentaré por todos los medios que cuando hayais empezado a leer la primera frase no podáis parar hasta el final aunque no entendáis ni una sola palabra de lo que digo y tengáis la profunda la sensación de que sois menos inteligentes de lo que pensábais, como yo a los 15 años (¿recordáis?) =)
PD: Si eres uno de los que consiguió el sueño friki adolescente, puedes entrar a comentar el artículo y reírte de mi.
The Picacode Intrusor is Awaking, Take Care














