Reconozcámoslo: aunque las nuevas tecnologías estén barriendo a su paso la estética del Píxel Art (salvo fabulosas excepciones dignas de elogio, como el caso del nuevo Megaman 9, creado íntegramente como si un juego de NES se tratara), aunque nuestras portátiles generen gráficos que cuando éramos niños no podíamos ni soñar, aunque hoy en día los programadores nos obsequien con historias épicas cargadas de profundidad? ¿Quién no echa de menos una partidita al Super Mario bros? ¿O a Sonic the hedgehog? Juegos que, con su simpleza gráfica y jugable, derrochaban diversión y buenas intenciones durante las pasadas décadas.

La consiguiente rejugabilidad de estos títulos hace que las compañías de ocio digital no cejen en su empeño de volver a lanzar, por activa y por pasiva, cientos de conversiones de dichas obras clásicas, a un precio, por cierto, muy actual. Pese a esto, de vez en cuando sale al mercado un producto más que interesante para revivir nuestros años de acné y píxeles como puños: en esta ocasión hablamos de la One Station, una de las consolas portátiles de gama baja más vendidas y elogiadas a lo largo y ancho de la red.

Esta videoconsola portátil, de aspecto muy similar a la GameBoy Micro, posee varios atributos que hacen de ella un aparato muy atractivo para los amantes del mundo retro. En primer lugar, pese a su reducido precio (en torno a los 30 euros) los materiales que la componen dotan de gran robustez al conjunto, alejándola de otras que, por un precio similar, su vida real no llega al año. En segundo lugar, sus dimensiones y su peso (110mm x 59mm x 29mm, 80 gramos aproximadamente) hacen de ella una auténtica portátil, ya que cabe puede llevarse en cualquier bolsillo sin apenas darnos cuenta. Pero, sin duda, el punto más interesante de One Station es su catálogo: los cartuchos (se venden aparte) llevan en su interior entre 25 y 100 juegos dependiendo del modelo,de la generación de los 8 y los 16 bits. Así, títulos tan míticos como Donkey Kong, Gaunlet o Tetris pueden encontrarse en un solo cartucho, lo cual facilita notablemente su transporte. El precio de estos cartuchos masivos ronda los 10 euros, y pese a que su presentación es de dudoso gusto (en un simple blíster con un cartón decorativo) su ajustado precio hace posible coleccionarlos todos sin ningún problema.

El uso de la tecnología LTPS, propia de cámaras de fotos digitales y teléfonos móviles, hace que la pantalla LCD de 2.5 pulgadas con un brillo y nitidez que nada tiene que envidiar a otras portátiles de precios más altos, contando además con un gran ángulo de visión. En cuanto al tema de la alimentación, OneStation funciona con tres pilas AAA, aunque también existe a la venta una batería recargable. Tanto con las pilas como con la batería, el tiempo de juego sin cargas es considerablemente alto, en torno a las 10 horas, lo cual es fundamental en todo aparato portátil.
Otro de los puntos fuertes de One Station es la posibilidad de conectarla a la televisión mediante un cable para poder jugar a sus títulos en pantalla grande. Además de esto, la compañía asegura que la consola tiene posibilidad de albergar funciones multimedia como reproducción de mp3 y fotografías, wifi, webcam, libros electrónicos, e incluso televisión digital terrestre. Esto puede parecer algo imposible en un primer momento, pero no es ninguna ilusión: la singular arquitectura de la videoconsola portátil hace que todo el procesado de datos se lleve a cabo desde el cartucho, lo cual implica que, con el cartucho adecuado, estas funciones podrían llevarse a cabo.
Sin embargo, es este tipo de arquitectura interna sin igual el motivo del mayor defecto que tiene One Station: su reducido y atractivo tamaño se ve empañado por el de los cartuchos, que sobresalen notablemente del aparato y rompen totalmente con la estética y ergonomía del mismo. Si a estos le sumamos que, para los juegos de 16 bit, hace falta un adaptador que se vende aparte, el aspecto de la consola con adaptador y cartucho es, cuanto menos, grotesco.

En resumidas cuentas, One Station es una videoconsola portátil 100% recomendada para los nostálgicos de los 8 bits, debido a su extenso catálogo, su reducido tamaño (pese a que los cartuchos sobresalgan) y su muy competitivo precio. ¡Y que la era NES nunca muera!
Los juegos más buscados.
Estos son algunos de los juegos disponibles para One Station que más consolas han vendido. ¿Qué más da que todos sean emulables en PC? ¡Vivan los revivals!
-1942
-Arkanoid
-Balloon Fight
-Bomberman
-Bubble Bobble Part 2
-Dig Dug
-Donkey Kong
-Donkey Kong.Jr
-Double Dragon 2
-Flappy
-Galaga
-Galaxian
-Kung Fu
-Lode Runner
-Lunar Ball
-Macross
-Mappy
-Mega Man 5
-Ms Pac-Man
-Ninja Gaiden 2
-Ninja Turtles 2
-Othello
-Pinball
-Shadow Of The Ninja
-Sky Destroyer
-Space Invaders
-Spartan X
-Super C
-Super Mario Bros
-Tetris
ONE STATION ELITE
Bajo la marca de la compañía electrónica Kensington hace un tiempo llegó al mercado una supuesta versión más moderna de la One Station. Con el nombre de Elite son pocas las novedades que aporta con respecto a la anterior, salvo un rediseño de la carcasa y la posibilidad de jugar a juegos de 8bit propios. Por el contrario, la calidad de la pantalla LCD es bastante inferior a la de la One Station original.
