Yuusha no Kuse ni Namaikida or2
Eldan (29/12/2009)
¿Qué pasaría si mezclásemos Dig Dug, un juego clásico de los 80, con Pokémon y una opereta típica de los juegos de rol? Puede resultar un poco difícil de digerir al principio, pero en realidad no es tan complicado.
Yuusha no Kuse ni Namaikida or2 es un juego de PSP que arrasa en el país del sol naciente. Este título no se preocupa de aprovechar el potente hardware de la portátil de Sony y luce con mucho orgullo unos píxeles enormes propios de principios de la década de los 80. Incluso las secuencias de video y las pantallas de los menús juegan con personajes totalmente pixelados como recurso estético. En su afán retro, la música parece haber sido hecha con sintetizadores de 8 bits. Son temas melódicos que evocan un universo medieval fantástico propio de un cuento, compuestos con mimo desde la primera hasta la última nota.
Así de bonito y retro luce este juego...
Ya está bien de ser el chico bueno
El juego arranca como una divertida parodia del clásico canon heroico.
Este título es la segunda parte de
Yuusha no Kuse ni Namaikida. Siguiendo los pasos de su antecesor, el juego arranca como una divertida
parodia del clásico canon heroico. En esta ocasión interpretamos el papel de un malvado archimago acosado por molestos y engreídos caballeros de brillante armadura. Para defendernos contamos con una guarida subterránea, un pico de cantero y muchos monstruos que dormitan bajo la piedra.
Otro juego que se apunta a la moda de luchar con los villanos.
No podemos dar órdenes directas a los monstruos que despertamos.
La mecánica del juego es casi tan simple como el funcionamiento de un chupete. La pantalla se divide en cientos de pequeños bloques que representan las rocas del subsuelo. Al mover el cursor por estos bloques
podemos romperlos y así construir túneles y descubrir nuevas criaturas. Algunos bloques tienen un color distinto, lo cual indica que esconden algún tipo de bestia. Debemos darnos prisa en despertar a estos monstruos para así
crear un buen ejército que nos proteja de los pérfidos soldados y hechiceros que enviarán contra nosotros los reinos de la superficie.
Los magos y sus artes causarán estragos entre los monstruos que con tanto cariño hemos criado.
Creced y multiplicaos
No podemos dar órdenes directas a los monstruos que despertamos. Una vez han nacido, se encargan de pulular por las galerías descubiertas creando un pequeño ecosistema (algunas criaturas se atacan entre sí y habrá que tener cuidado con eso). Aquellas especies cuya población alcance un número elevado de especímenes comenzarán a evolucionar hacia formas de vida más poderosas.
La cadena alimenticia estará muy presente en el desarrollo de los monstruos.
Esta imagen muestra cómo un lagarto con una navaja se acaba convirtiendo enun cocodrilo con espada.
El intríngulis del juego consiste en crear un bonito laberinto para que nuestros enemigos se pierdan en él mientras que hordas de simpáticos monstruitos los machacan. Pero para nada será una misión fácil, pues muchos magos entrarán en nuestra mazmorra partiendo la pana, usando conjuros elementales e invocando golems que pueden aniquilar a nuestras tropas en un abrir y cerrar de ojos.
En este cuadriculado mapa se podrán ver los reinos que vamos conquistando.
El idioma no es una barrera infranqueable para acercarse a este juego. Los controles son muy básicos y el funcionamiento se aprende rápido y sobre la marcha. Además, la historia es tan ingenuamente tópica que en todo momento sabremos qué está ocurriendo con solo mirar las simpáticas animaciones que hay entre un nivel y otro. Si un juego como éste triunfa en Japón y aquí ni siquiera se le da una oportunidad, al final habrá que reconocer que los nipones están más avanzados que nosotros.
Es una locura este juego. Al principio no entiendes nada, pero después le vas pillando el truco y te das cuenta de que es muy divertido y directo. Es como una mezcla del Dig Dug y Pokémon, realmente bizarro. ¡Sólo para los muy gourmets!