Entrevista con el vampiro
Viajamos a lo más profundo de Rumanía para charlar con el mismísimo conde Drácula
Nuestro querido periodista de investigación M.O. III se encuentra ahora mismo de vacaciones. Tras realizar una entrevista a Doomguy, M.O.III entabló una gran amistad con el aguerrido marine espacial y ahora ambos están masacrando demonios en una de las lunas de Marte.
Hasta que regrese de su merecido descanso, he decidido tomar el testigo y realizar su labor lo mejor posible. El pasado fin de semana hice un viajecito a Europa del Este para entrevistar al mítico conde Drácula y así intentar averiguar cómo surgió su confrontación con la familia Belmont o cómo se encuentra su relación paterno filial con Alucard.
Viajé a Rumanía con una compañía de bajo coste y cuando llegué a Bucarest, ya había un carruaje esperándome a la salida del aeropuerto. No estoy completamente seguro, pero juraría que el cochero era una gárgola. Vestía smoking pero su piel pétrea, su horrenda e inexpresiva cara demoníaca, los cueros que sobresalían de su sombrero de copa y las prominentes alas que llevaba en la espalda me hicieron sospechar. Del carruaje tiraban dos caballos negros como la noche, con crines plateadas y ojos rojos. Sus relinchos sonaban cavernosos y tétricos como si vinieran de las profundidades del abismo y estaban recubiertos de un halo de niebla, lo cual me hizo pensar que su origen también podía ser sobrenatural.
La caravana era de estilo victoriano y resultaba muy cómoda por dentro. Como traía sueño acumulado, corrí la cortina de la ventana y me eché a dormir. No sé si fue brujería o es que las autopistas de Rumanía son excelentes, pero el caso es que en apenas dos horas ya habíamos llegado a nuestro destino. Desperté y bajé del carromato mientras me desperezaba disimuladamente. Ante mí se hallaba el castillo de Drácula recortado delante de una enorme luna llena de media noche. Sus altos torreones rasgaban las nubes y bandadas de murciélagos chillones oscurecían las estrellas. Bueno, qué os voy a contar a vosotros, el hogar de un vampiro auténtico, como si no hubierais jugado nunca a un Castlevania…
Un zombie se acercó hasta mi y tras sus ininteligibles balbuceos y señas deduje que quería llevar mi maletín y mostrarme el camino hasta el castillo. Nada más entregarle el maletín, al pobre zombie se le cayó el brazo al suelo. Se produjo un silencio incómodo, cruzamos las miradas y aceptamos tácitamente que él me guiaría hasta la puerta y que yo llevaría mi maletín sin hacer más preguntas. El zombie caminaba a trompicones y nuestra marcha fue bastante pausada, cosa que agradezco ya que así pude fijarme en todos los detalles del enorme jardín que rodea al castillo. Una gran escuadra de ghouls estaba podando los setos y dándoles formas imaginativas. Creo que querían componer rostros de demonios y calaveras pero se parecían más a deformes caras de Hello Kitty (es lo que tiene la mano de obra barata y poco cualificada). También había numerosos carteles de advertencia en los que ponía: “¡Cuidado! Hombres lobo sueltos” Sin embargo yo sólo vi a un hombre lobo que estaba jugando con un esqueleto no-muerto. El esqueleto andaba a la pata coja y lanzaba su propio fémur para que el licántropo se lo trajera de vuelta. Me resultó una escena enternecedora.
Cuando llegamos a la puerta había un enorme gozne de hierro. El zombie hizo ademán de llamar con el brazo que todavía tenía entero pero le detuve cortésmente (no quería que se produjera la misma situación incómoda de antes) y llamé yo mismo. El eco retumbó en todo el castillo y a los pocos segundos las puertas se abrieron solas de par en par. Dentro había a una criada que me hizo un gesto para que la siguiera. Era una chica pelirroja muy guapa, con una melena que le llegaba hasta la cintura. Ella iba delante y yo la seguía a pocos pasos. De vez en cuando miraba furtivamente hacia atrás y me guiñaba un ojo, o hacía gestos obscenos con la lengua. Miré a un lado y a otro y sólo vi gigantescas e inquietantes armaduras vacías, con lo cual deduje que esta chica me estaba haciendo proposiciones indecentes. Entonces caí en la cuenta: esta muchacha tenía que ser un súcubo y quería robarme el alma. Pero iba muy justo de tiempo y además no podía hacer esperar más a mi anfitrión, así que decliné educadamente la oferta de la atractiva pelirroja.
Llegamos a una gran sala con una chimenea enorme y acogedora. El súcubo me indicó que esperara sentado en un sillón de terciopelo rojo hasta que llegara el señor del castillo. Se despidió de mi dándome un lametón en la oreja, acción que no supe interpretar del todo, y se marchó por los oscuros pasillos corriendo y levitando entre pegadizas carcajadas. Me senté y contemplé la habitación. Delante de mí tenía un sillón gemelo al mío. En el suelo había una enorme alfombra, algo vieja y estropeada, pero daba ambiente. La estancia estaba tímidamente iluminada con candelabros y casi toda la pared se encontraba recubierta de cuadros que contenían retratos de ilustres miembros de la nobleza. Rápidamente me di cuenta de que todos los cuadros movían los ojos, incluso algunos giraban levemente la cabeza. Me miraban a mí, pero cuando les devolvía la mirada apartaban la vista y hacía como si estuvieran inanimados. No eran nada discretos ya que cada vez que me hacía el distraído podía ver por el rabillo del ojo que se miraban entre ellos y cuchicheaban. En estas me encontraba jugando con los cuadros al 1, 2, 3 pollito inglés cuando un murciélago entró por la ventana y se posó en el sillón de terciopelo rojo que tenía delante de mí. En cuestión de segundos el animalillo fue envuelto una neblina parecida a la del mítico programa Lluvia de Estrellas y tras esfumarse el humo me encontraba ante el auténtico conde Drácula.
-Buenas noches, señor Drácula, es un placer.
-Buenas noches, Eldan. Tenía ganas de verte. La fama de tu pluma te precede.
-Me honra usted, señor Drácula. Bueno, podemos empezar con las preguntas cuando desee…
En ese momento Drácula observó que estaba abriendo mi libreta de apuntes y me hizo un gesto con la mano para que me detuviera. Chasqueó los dedos y dijo:
-No sería de recibo que diera la bienvenida a un huésped y que no le invitara a tomar algo. Insisto.
En cuestión de instantes estaba ante nosotros una figura espigada cubierta de pies a cabeza por una larga saya. Llevaba una bandeja de plata con dos copas de cristal llenas de un líquido rojo. Me di cuenta de que levitaba a centímetros del suelo y que sus manos eran huesos desprovistos de carne. Cuando estuvo más cerca pude ver que su rostro era una calavera. Drácula vio la sorpresa en mi cara y antes de darme tiempo a preguntar, se adelantó a decir:
-Sí, es la muerte. Como bien sabes, Muerte siempre es mi mano derecha. Cuando algún dichoso Belmont está a punto de enfrentarse a mi, primero tiene que derrotarla a ella y suele resultarles difícil. La tengo contratada a media jornada y en momentos como este, cuando no hay ningún cazador de vampiros merodeando el castillo, le doy trabajo con diferentes quehaceres domésticos.
Drácula tomó las dos copas y me ofreció una. Yo la miré sin poder ocultar cierta preocupación por su contenido, momento en el cual el conde me tranquilizó:
-No te preocupes, la tuya tiene vino tinto y la mía sangre del tipo A+. Sé cuidar de mis huéspedes. Puedes comenzar cuando quieras con la entrevista.
-Muchas gracias, señor Drácula. Antes mencionó a los Belmont. ¿Cómo es ahora su relación con esta familia? ¿Cree que podrán llegar a algún tipo de tregua o acuerdo en el futuro?
-Sinceramente, creo que no. Verás, no tengo nada personal contra los Belmont, pero ellos están empeñados en defender el bien y castigar el mal. Yo no tengo la culpa de que una de mis aficiones favoritas sea la de extender la corrupción y llenar el mundo de demonios. Cada uno se divierte como puede, ¿no? Menos mal que soy virtualmente inmortal. Pero ellos como familia no dejan de reproducirse y me hacen la puñeta generación tras generación. A pesar de todo entiendo su punto de vista y repito: no tengo nada personal contra ellos.
-Bueno, para no tener nada personal contra ellos, una vez secuestró a Annette, la novia de Richter Belmont.
-¿Ves? Eso sí que es sacar las cosas de contexto. Sólo porque uno utilice sus poderes vampíricos para raptar a una doncella y llevarla a su guarida para practicar algún rito oculto, ya está cometiendo una afrenta personal contra alguien. Mucho estrés es lo que veo en el mundo de los vivos.
-La Muerte, la Momia, Medusa, hombres lobo… veo que siempre se rodea de los mejores. ¿Dónde ha hecho tan buenos contactos?
-Entre una resurrección y otra pueden pasar muchos años, aproximadamente un siglo. Durante ese tiempo me veo obligado a deambular por otras dimensiones, reuniendo el poder necesario para volver a este mundo terrenal. Por esos lares me encuentro con todos estos engendros y les recluto para mi ejército. Todos quieren venir conmigo porque pago bien, ofrezco un buen plan de pensiones y un seguro dental muy completo. En mi negocio no hay crisis, soy un gestor de primera. Deberíais dejarme gobernar en vuestro país, o el mundo entero ya puestos, seguro que lo hago mejor que vuestros presidentes.
-Mucha gente menciona que el elemento más característico y memorable de Castlevania son sus intrincados y laberínticos castillos. ¿Usted los diseña todos?
-Sí, bueno, contrato a arquitectos y albañiles para cada reforma, pero me gusta estar al pie del cañón siempre que hay que hay que construir un castillo. Piensa que cada vez que me destruyen, mi castillo se desmorona también. Es una buena oportunidad para cambiar de aires, me gusta mucho la decoración y disfruto haciendo nuevos castillos pero a veces es agotador, hay siglos que digo “ya no puedo más” y reciclo algunos tramos del castillo anterior. También me gusta mucho esconder objetos absurdos por los corredores, sobre todo dentro de los candelabros. Generalmente pongo galletas con forma de corazón, pero otras veces pongo trozos de carne podrida… ¿y sabes qué? ¡Hay jugadores que utilizan ese objeto y casi mueren envenenados! Ains, qué pánfilos, cómo me he reído con algunos de ellos.
-Hablando de sus poderes… Hubo una demostración de su poder que me dejó asombrado: en Castlevania: Aria of Sorrow hizo que su castillo apareciera flotando sobre el cielo de Japón. ¿Qué tipo de magia utilizó?
-¡Albricias! Me congratula que me hagas esa pregunta ¿Has visto UP, de Pixar? Usé la misma técnica que el anciano utilizó para elevar la casa. El castillo estaba sujeto por globos gigantescos con forma de murciélago y llenos de helio. Brillante, ¿verdad?
-Pero entonces, ¿por qué no se veían los globos?
-Camuflaje óptico. Siempre que no veas algo en un videojuego – y no se trate de un bug- es camuflaje óptico.
-Estoy seguro de que coincidirá conmigo en que Castlevania tiene una banda sonora fantástica. ¿Tiene wifi? Me gustaría enseñarle algo.
-Claro. Tenemos varias redes wifi aquí. La mía se llama Bat-i-burrillo, pero ahora no recuerdo la clave y no sé dónde la tengo apuntada… Conéctate a WLAN 7 que está abierta, es la red de la habitación de Muerte.
Me conecté a Internet para enseñarle la versión de violín de Vampire Killer interpretada por Lara.
-Bueno, ¿qué le ha parecido?
-Impresionante… Este tema siempre me ha gustado mucho, aunque me desagrada el título, ¿me comprendes? Es que Vampire Killer suena demasiado violento y poco sutil. Así que lara6683… Puede que sea la próxima dama que secuestre.
-¿Qué relación tiene actualmente con su hijo?
-Buff, no me hables de ese chico, vaya castigo me está dando. Hereda todos mis poderes vampíricos y luego va y sale a la familia de su madre. “No, no quiero destruir a los humanos, porque mamá era humana”. Si ese pillastre hubiera sido agradecido y sensato, se habría unido a mi y ya habríamos acabado con los Belmont y con cualquier cazador de vampiros que se hubiera cruzado en nuestro camino. Pero no, él tiene que hacerse el héroe y actuar por su cuenta para desbaratar mis planes o los de cualquiera de mis colegas.
-¿Ha intentado reconciliarse con él?
-De vez en cuando le llamo por Navidad y le pregunto cómo le va, pero noto que la comunicación no es fluida. No sé, estoy desesperado ya, un día de estos lo llevo al Diario de Patricia o a uno de esos programas de Cuatro al estilo “Super Nany” o “El encantador de Perros”, a ver si me lo meten en vereda.
-Cambiando de tema, ¿qué nos puede contar sobre el apoteósico final de Castlevania: Lords of Shadow y su futura continuación?
-Al respecto sólo puedo decir que Lords of Shadow es un juegazo y que Mercury Steam lo está haciendo muy bien con el reinicio de la saga. ¿Te acuerdas cuando eran Rebel Act e hicieron Blade: The Edge of Darkness? Otro juegazo inconmensurable en muchos aspectos.
-Jeje… sí, coincido totalmente con usted en eso. Sin embargo, volviendo a los detalles de los orígenes de Lords of Shadow…
-¡Que no voy a hablar de eso, cáspita! Que es un spoiler del tamaño de una catedral y todavía hay gente que no se ha terminado el juego.
-Entiendo, entiendo, señor conde. Disculpe mi insistencia.
Al ver que Drácula se alteró un poco, me puse nervioso y se me cayó el maletín donde traía el portátil, la grabadora y el cuaderno de notas. Por el suelo se desparramaron otras cosas que también llevaba en el maletín, como por ejemplo una bolsa de patatas fritas. Drácula pareció interesante por ellas.
-Oh, ¿eso es una bolsa de patatas fritas? Tengo entendido que son un aperitivo delicioso entre los humanos.
-Sí, señor Drácula. Lo que pasa es que ustedes los vampiros no pueden comer patatas fritas, ¿no?
-Sí que podemos, ¿no has escuchado hablar de la mascarada? En realidad sólo me alimenta la sangre, pero puedo comer por vicio, por pura gula. A ver, déjame probarlas…
Alcancé la bolsa a Drácula y éste se sirvió un buen puñado, más del que se le suele ofrecer a un buen amigo. Pero él me había invitado a vino tinto y además no estaba en posición de imponer ninguna condición.
Drácula se comió las patatas gustosamente en cuestión de segundos, pero poco después empezó a notar cierta carraspera en la garganta. Esa carraspera se convirtió pronto en una violenta tos acompañada de convulsiones y unos instantes después su cuerpo estaba iluminado desde dentro, síntoma inequívoco de que estaba a punto de explotar. Guardé todos mis aperos y la bolsa de patatas en el maletín y salí corriendo a toda prisa de la habitación. Mientras cruzaba los interminables corredores del pasillo, escuché un fuerte estallido acompañado de un intenso terremoto que sacudía los cimientos del castillo. Los monstruos de la fortaleza corrían en todas direcciones como pollos sin cabeza y en medio de ese inmenso caos tuve la gran suerte de encontrar la salida y escapar justo antes de que el castillo se derrumbara completamente y sus escombros fueran transportados a otra dimensión.
Me dirigí a la carretera para hacer autostop y sin entender nada de lo que había pasado. ¿Drácula había sufrido combustión espontánea? Mis dudas se aclararon cuando me entró algo de gazuza y volví a sacar lo que quedaba de la bolsa de patatas fritas. En ese momento lo entendí todo: eran patatas fritas receta campesina con sal, vinagreta, cebolla y ajo.


Nah, en serio, tiene un gran talento! y en Youtube puedes encontrar muchas otras versiones suyas (además, casi siempre se disfraza de forma temática para acompañar a la música 








Así me gusta, que nuestros enviados especiales se recorran medio mundo en pos de la actualidad. ¡Muy buena entrevista!
Esto me ha matado (metafóricamente, no como al pobre Drácula): "Generalmente pongo galletas con forma de corazón..." xDDD. Si es que es un tipo muy considerado, lo que pasa es que está mal juzgado por la sociedad.