Por fin un soplo de aire nuevo. Decía el arquitecto Antonio Gaudí (el de la Sagrada Familia de Barcelona) que lo original consiste en regresar a los orígenes. Mushroom men es un claro ejemplo. Su frescura consiste en retomar la esencia de la vieja escuela adaptándola a las evoluciones técnicas de hoy día.
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Desde que el título comienza un aire de nostalgia empaña la habitación. Al principio se trata sólo de la historia: los hongos e insectos de la Tierra han cobrado conciencia propia desde que un cometa impactó en el planeta. Al poco tiempo, los distintos tipos de hongos comienzan una guerra por la hegemonía. Sin más explicación, sin complicados laboratorios ni profundos experimentos con la profundidad de los personajes, nos ponemos en la piel de una de esas pequeñas setas que debe hacer lo imposible por conseguir comida para su pueblo. Tan fácil de entender como antiguamente se comprendía que un puercoespín azul liberase los animales que un genio malvado había transformado en robots, o que un fontanero apareciese en un mundo mágico a través de una tubería. Después cuando comienza la primera pantalla descubrimos ese antiguo y olvidado género de las plataformas, en el que una imprecisión de un milímetro en el salto conduce a la muerte segura. Por último, nos topamos con la misteriosa simpatía de recorrer un mundo corriente desde la perspectiva de un ser diminuto. Como en los mejores tiempos de Cool Spot, Castle of Illusion o Toy Story, una tubería puede transformarse en un laberinto y un frigorífico en un universo plagado de obstáculos. Todo esto combinado con una buena ambientación bastante tétrica, escenarios en 3D (aunque el movimiento siempre es 2D) y una banda sonora que incita a la aventura.
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A todo esto hay que añadir que Red Fly Studios, los creadores del juego, han diseñado el juego exclusivamente para DS. Esto es algo que se dice con demasiada frecuencia y pocas veces se cumple. Pero en esta ocasión, realmente hay que combinar el uso de la cruceta y los botones, que permiten al personaje moverse y combatir, con el lápiz, que se emplea para realizar diversas magias mediante dibujos en la pantalla táctil. Ambas pantallas proporcionan información y, aunque generalmente el juego se realiza en la inferior, será preciso alternar la posición de las mismas para elegir armas, evoluciones del personaje, etc. El argumento también es exclusivo para la pequeña consola. La historia que relata el transcurso del juego es el origen del Mushroom men: the spore wars, que saldrá en pocos meses para Wii.
Solo por ver a un pequeño hongo caminando al estilo Earthworm Jim y plantando la semilla de su alma para guardar la partida, es preciso seguir de cerca de este título que nos devuelve un estilo de juego que ya creíamos olvidado.

