Ni guerreros cuadrados y teñidos ni monstruos extraterrestres con ganas de gresca: aunque muchos no lo sepan, Dragon Ball es un manga que comenzó como una aventura cargada de acción y humor, en la que un niño con cola de mono se lanzaba a buscar unas bolas mágicas por todo el planeta junto con la primera mujer que había visto en su vida. Los acérrimos fans de esta parte del famosísimo manga y anime de Akira Toriyama pudimos disfrutar, en el año 2005, del primer juego del niño Goku a la altura de las circunstancias en GBA: Dragon Ball Advanced Adventure.

Saliéndose de la tónica de juego de lucha que pueblan todas las consolas del mercado, este título proponía una aventura de acción en la que recorríamos las localizaciones más sonadas de la serie (Torneo de Artes Marciales inclusive). Como no podía ser de otra manera, Nintendo DS ha cogido el testigo para volver a traer las aventuras de Goku y Bulma en busca de las Bolas de Dragón al mundo de los videojuegos: Y de qué manera...
Tras sólo unos minutos jugando a Dragon Ball Origins, cualquier jugador encontrará reminiscencias a uno de los mejores juegos que pueblan el catálogo de DS: The Legend Of Zelda: The Phantom Hourglass. Y es que, al igual que éste, el juego está realizado en 3D vistos desde una perspectiva aérea.
La gran sorpresa de este juego en un primer contacto es la inclusión de Bulma como personaje activo: no sólo seguirá a Goku a través de todas y cada una de las batallas, sino que su ayuda será fundamental, gracias al uso de sus armas de fuego. Los más nostálgicos soltarán una lagrimita al reencontrarse con personajes secundarios practicamente desaparecidos a lo largo de Dragon Ball Z, como Oolong, Lange (morena y rubia) o el Ogro Gyuma.
Dragon Ball Origins desprende humor y acción a raudales por todos sus poros. Sin duda, todo un homenaje tanto para los fans como para el maestro Toriyama.


