Si estás cansado de la conducción exigente de los simuladores deportivos, harto de la física realista de los juegos de rallies y aburrido de tunear el alerón trasero de tu nuevo ferrari, este puede ser tu juego.
GTI Club Supermini Festa es un arcade de carreras cuya premisa es el juego directo y la conducción alocada. La gama de vehículos disponible, tal y como se deduce del título, está compuesta por Minis y varios coches con motor GTI (Citroën AX, Peugeot, Volkswagen, etc.).
Cada modelo tiene sus propias características de potencia y maniobrabilidad que pueden ir mejorándose al ganar carreras alrededor del mundo. Sin embargo toda la parafernalia mecánica se ha simplificado mucho para que el jugador sólo tenga que centrarse en unos cuantos parámetros básicos para mejorar la velocidad, el agarre y el frenado de los coches.
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Las carreras son una parte importante del juego, pero no la principal. Además de las típicas competiciones en las que hay que llegar el primero a la meta, existen muchos otros modos de juego totalmente disparatados. Fútbol con coches, persecuciones, recolección de monedas y hasta una especie de tomatina en la que hay que lanzar tomates a los rivales son otras de las alocadas apuestas que esconde el juego en su modo arcade. Para desbloquear nuevos circuitos, vehículos y extras, el modo quest contará con numerosos desafíos como los citados anteriormente pero ajustándose a determinadas reglas de tiempo y dificultad.

Además de todo esto, el título cuenta con multijugador ad-hoc para aumentar la diversión de sus ya de por sí absurdas pruebas. Un curioso batiburrillo de coches reales, física irreal y modos de juego totalmente desenfadados A primera vista merece un tiento, aunque está por ver si logra la profundidad suficiente como para convertirlo en un buen juego.
