No habrá muchos que se acuerden de esto, pero en 1992 la vetusta consola Sega CD recibió la llegada del juego Lunar: The Silver Star, un RPG que ya por entonces utilizaba la tecnología del disco compacto para ofrecer audio de gran calidad y escenas de vídeo para narrar la historia. Ahora, de la mano de los mismos autores, Game Arts, nos llega este remake que ciertamente tiene una pinta estupenda.
El protagonista de esta historia es Alex, un adolescente que vive en una pequeña aldea y sueña con convertirse en un gran maestro del dragón, como su héroe Dragonmaster Dyne. Alex tiene sueños en los que se ve a sí mismo viviendo grandes aventuras, y aquí es donde empieza el auténtico viaje. La demo que hemos podido probar abarca la aldea de Burg como punto de partida y la cueva del dragón Quark como primera mazmorra.

El primer contacto con el juego nos ha dejado un estupendo sabor de boca. A pesar de que se trata de un RPG en toda regla y como tal debe cumplir con los clichés del género, los personajes tienen un gran carisma y la historia no es un plagio de ninguno de los “grandes” del género. Un pequeño dato para imaginarse lo outsider que puede llegar a ser este juego: el dragón aparecido en la intro se parece mucho más a Fújur, el dragón de La Historia Interminable, que a cualquier otro reptil escamoso visto cientos de veces en títulos similares.
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En esta ocasión se han vuelto a aprovechar las escenas de anime del juego original, así como sus melodías, algunas de ellas auténticos ejercicios de gran virtuosismo con la flauta, el violín o el piano. Lo único que sí se ha remodelado, y bien, es el aspecto visual del título. Los personajes presentan en las batallas unos sprites mucho más detallados, proporcionados y mejor animados. Los escenarios están llenos de vida y parecen cuadros pintados con píxeles en lugar de témperas. Esto demuestra que cuando se hace bien, el arte de las 2D puede seguir siendo encantador por mucho que pase el tiempo.
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Las batallas utilizan un sistema de combate bastante interesante. Aunque se realizan por turnos, incluyen un factor propio de la acción en tiempo real: el movimiento y la posición de los luchadores. Cuando se le ordena a un personaje atacar o defender a algún objetivo, se desplazará hacia ese sitio y después de realizar su acción, se quedará ahí. Por eso en los combates más complicados será importante valorar los riesgos y los beneficios que puede deparar separar al equipo. También hay que tener en cuenta que algunos personajes se desplazan menos distancia que otros, y por ello es posible que se queden a medio camino de alcanzar su objetivo. Además, el juego permite en todo momento delegar las batallas a la IA (adecuado para los combates más fáciles y rutinarios), comandar todas las acciones o crear estrategias predeterminadas que sigan los patrones que nosotros mismos le indiquemos al juego.
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Lunar: Silver Star Harmony es una promesa de renovación que ha viajado en el tiempo desde el pasado. Las pinceladas que deja ver la demo son una bocanada de aire fresco en muchos sentidos y permiten vislumbrar el principio de una gran aventura algo distinta a lo que estamos acostumbrados a ver. Como pedir que llegue traducido al castellano parece demasiado, nos conformamos con que salga de Estados Unidos…
