Karting por tierra, mar y aire
Mario Kart 7 nos invita a disputar carreras por todos los elementos posibles
Ha pasado bastante tiempo (algo más de 3 años) desde que el último Mario Kart saliera a la venta para Wii. Esta saga, inalterable donde las haya, ha sabido mantenerse fresca desde su debut en 1992 para la vetusta NES (echadle un vistazo al reportaje de Juankenstein Mario Kart 7 y sus 8 predecesores para conocer mejor la historia de la franquicia).
La fórmula de esta serie combina velocidad directa y sin complicaciones con power ups, plataformas, sorpresas en medio de la pista y, por qué no decirlo, un componente de azar que se ha hizo aún más importante en su última entrega para Wii (maldito caparazón azul alado…). A pesar de todo, la versión aparecida en Wii recibió ciertas críticas ya que aparte del control adaptado con el Wiimote (no apto para competiciones profesionales) no contaba con mejoras visibles con respecto a su predecesor, Mario Kart Double Dash!!
En las portátiles los movimientos de la saga Mario Kart también han sido muy fructíferos y ni público ni crítica les han puesto pegas. Mario Kart Advance hizo en su día un asombroso uso del Modo7 (GBA no podría mover gráficos 3D con esa rapidez) y el salto a Mario Kart DS fue evidentemente notable. Mario Kart 7 pretende mostrar otra mejora significativa aprovechando el potencial de Nintendo 3DS, y vaya si lo está consiguiendo.
Para empezar, debo reconocer que siempre me he mostrado escéptico ante la tecnología para mostrar las imágenes en 3D, algo que si bien no me molesta, tampoco me resulta especialmente espectacular. Sin embargo, la primera impresión que recibí al jugar a Mario Kart 7 fue una sensación de velocidad e inmersión como no había visto antes en la saga. Al igual que en Super Mario 3D Land, el efecto 3D está muy bien implementado, resulta suave y no molesta en absoluto. La profundidad de campo aporta algo valioso desde el punto de vista estético, lo cual me hizo pensar que quizá sea en los juegos de velocidad y vehículos donde el 3D tenga su aplicación más útil.
La demo duró sólo un par de niveles, pero nos sirvió para hacernos una idea aproximada de las posibilidades de Mario Kart 7: una montaña sacada del reino Champiñón y una selva del mundo de Donkey Kong fueron los escenarios de esta competición. Antes de empezar la carrera, podemos elegir entre algunos de los personajes más conocidos (aunque seguro que la versión final cuenta con muchos más), escoger el tipo de coche (había 3 disponibles y 2 bloqueados, aunque parece que no hay motos), el tipo de neumáticos (pequeños, medianos y grandes, graduados entre velocidad y agarre) y el tipo de sistema de vuelo (sólo estaba disponible una especie de ala delta, pero había más elementos bloqueados).
Sí, habéis leído bien, lo último que podemos seleccionar es un sistema de vuelo. Tal y como habréis visto en las capturas de pantalla, en Mario Kart 7 se puede circular por tierra, mar y aire, y esta es sin duda su novedad jugable más jugosa. Ya hemos visto mil veces a Mario y compañía surcar los aires subidos en sus karts, pero siempre en trampolines y saltos muy dirigidos. Ahora, cada vez que tomemos uno de estos saltos grandes, se desplegará el sistema de vuelo (un ala delta para la demo) y podremos controlar su trayectoria con el stick analógico. Estos pequeños tramos de vuelo, breves pero frecuentes en las pistas, no son un simple añadido estético. En el aire encontraremos monedas y cubos con power ups (los típicos de siempre, no vimos ninguno nuevo) así como obstáculos (ramas de árbol, una tubería puesta en un lugar molesto). El control del vuelo es muy cómo y preciso, permitiendo desplazamientos laterales, ascensos y descensos. Si lo manejamos bien podremos llegar más lejos y ganar preciosas décimas de segundo en la carrera.
Pero aquí no acaba la cosa: algunos tramos del circuito estarán inundados de agua, y en Mario Kart 7 caer al líquido elemento no tiene por qué significar obligatoriamente que venga Lakitu a sacarnos del apuro con su caña de pescar. Cuando los karts caen al agua, se activa una hélice y el vehículo funciona como una lancha submarina. La velocidad sobre el fondo marino se mantiene más o menos igual pero las físicas cambian, algo que se nota sobre todo al dar los saltos y tomar las curvas ya que habrá que contar con una menor gravedad y fricción.
La conducción sobre el suelo normal también depara alguna sorpresa. A parte de los típicos obstáculos, ítems y turbos que nos encontramos por el camino, derrapar en Mario Kart 7 provoca acelerones de turbo. Esto no es algo nuevo en la saga, pero desde luego en esta entrega basta con derrapar un par de segundos para conseguir un pequeño impulso de turbo (de muy escasa duración, sólo décimas de segundo).
En resumidas cuentas, Mario Kart 7 es un arcade de velocidad divertido y con un control impecable tal y como marcan los cánones de la saga. Sin embargo esta vez también se han atrevido a hacer cambios sustanciales en su desarrollo al incorporar secciones de vuelo y conducción submarina. Lo poco que hemos podido ver hasta el momento nos ha parecido fantástico, así que los fans de la serie ya pueden ir frotándose las manos porque Mario Kart 7 pinta muy bien.

















