Assassin´s Creed Bloodlines narra nuevas aventuras del asesino Altair en sus esfuerzos por luchar contra la orden de los templarios. En esta ocasión, la orden de los guerreros religiosos se desplaza hasta la Isla de Chipre en busca de la Fruta del Edén, un extraño artefacto místico con propiedades desconocidas pero presumiblemente terribles para el devenir de la humanidad. La misión de Altair será descubrir para qué sirve este objeto al mismo tiempo que libera a la población chipriota de la opresión de los templarios. La historia puede resultar un tanto confusa al principio, sobre todo para los que no jugaron la primera parte o se acerquen a este título sin conocer nada sobre la saga. A su favor hay que mencionar la localización del título, perfectamente doblado al castellano.
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A nivel técnico el juego brilla con esencia propia. Se nota un importante esfuerzo por parte de Ubisoft Montreal por comprimir todo lo bueno del primer Assassin´s Creed en un pequeño UMD. Sin duda, el mayor fruto de todo este trabajo se nota en el modelado y los movimientos de Altair. Quien le haya controlado anteriormente en cualquier otra plataforma puede ver que es el mismo personaje hasta en el más mínimo detalle. Las animaciones están cuidadas hasta un punto extremo, como por ejemplo las de las caídas y los tropezones cuando chocamos con otros transeúntes mientras corremos. Las ciudades rebosan de vida y el nivel de detalle de los edificios es encomiable, sobre todo cuando se ven de cerca. Por limitaciones técnicas, es lógico que haya menos viandantes, pero lo que sí desluce un poco el apartado gráfico es la visión en el horizonte, que pierde calidad mostrando en ocasiones una densa niebla. Además, aunque el modelado de Altair es espectacular, el de los personajes secundarios no está al mismo nivel y sólo podemos decir que es correcto sin más.

El sistema de combate se ha mantenido prácticamente igual y además se ha logrado adaptar a los controles de PSP de forma sobresaliente. Cuando nos descubran o simplemente cuando tengamos ganas de gresca, habrá que desenfundar la espada o los cuchillos (totalmente letales a largas distancias). Altair se encara automáticamente con el enemigo más cercano. En esta posición podemos bloquear los ataques, esquivarlos mediante volteretas y saltos, atacar y hasta contraatacar. Los contraataques son la forma más efectiva y espectacular de acabar con los enemigos, pero también requiere de una mayor precisión a la hora de ejecutar los movimientos. La opción de agarrar a los enemigos y empujarlos contra otros, tirarlos desde un tejado o estrellarlos contra una pared también dan mucho juego en las luchas multitudinarias en las que nos veremos envueltos. Durante las peleas habrá que tener cuidado con los ciudadanos que se crucen en nuestro camino, ya que matar a algún inocente supondrá un fuerte descenso en la barra de sincronización.
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Hay distintos tipos de misiones, tanto principales como secundarias. Las más habituales consisten en eliminar a algún enemigo en concreto o entregar un mensaje a algún aliado de la resistencia. Para darle más emoción al asunto, en muchas de estas misiones contamos con un tiempo limitado o con la obligación de pasar inadvertidos ante los guardias. No llegar a tiempo o alertar a los soldados provocarán en estos casos el inmediato reinicio de la misión.
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Otro gran logro de este título es su control. La gran cantidad de movimientos de Altair se han adaptado muy bien a PSP. El desplazamiento se realiza con el analógico mientras las acciones se ejecutan con los botones. La cruceta digital sirve para seleccionar las armas y los gatillos se utilizan para correr y centrar la cámara. El juego de cámaras es cómodo para moverse, pero también puede jugarnos alguna mala pasada durante un combate o encarando a un enemigo que nos ha golpeado cuando lo que buscamos es huir. Salvo contadas ocasiones en las que tendremos que perseguir a algún objetivo, el factor plataformero del título es más bien estético y anecdótico ya que los saltos se realizan casi de forma automática manteniendo pulsado un botón. Además, las caídas no quitan demasiada vida.
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El problema de Assassin´s Creed Bloodlines es que peca de los mismos errores que en su día se le acusaron a la primera entrega. Se hace repetitivo pronto, dura relativamente poco (sobre unas 6 horas) y salvo por algunas misiones concretas resulta bastante fácil. También hay algunos fallos reseñables en la IA. Los templarios se comportan de forma astuta en los combates, pero en ocasiones son bastante lentos para detectarnos. Es más fácil que nos persigan por correr por la calle que por asesinar a un compañero suyo delante de sus narices. Cuando esto ocurre, lo que tardan entre mirar el cadáver y desenfundar su espada es tiempo más que suficiente para ajusticiarles sin que lo vean venir.
Los combates contra los jefes finales también son una sombra de lo que podían haber sido. Mientras que los enfrentamientos habituales resultan fluidos y ricos en posibilidades, encarar a un enemigo de gran calibre acaba resultado ortopédico y simple, ya que muchas opciones de ataque y contraataque no servirán para nada, todo se limitará a esquivar y golpear sucesivamente.
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Antes de continuar la partida, se nos ofrece la posibilidad de mejorar las habilidades de Altair invirtiendo el dinero ganado en las misiones. Por otro lado, el juego no ofrece muchas opciones para volver a pasárselo. El jugador puede entretenerse en encontrar las monedas templarias de plata y oro escondidas por el enorme escenario o completar logros como asesinar a un determinado número de enemigos de distintas formas.
Tanto el movimiento como el modelado de Altair son sublimes. La arquitectura de Chipre (casas, fortalezas, castillos?) también está recreada con un buen nivel, pero el diseño de los personajes secundarios es mejorable.
Todos los movimientos son fáciles de realizar y los combates resultan muy fluidos. Sólo en algunos niveles en los que hay que moverse contrarreloj encontraremos ciertos fallos de precisión en los saltos, problema lógico teniendo en cuenta lo pequeño q es el analógico. Algunas veces la cámara juega malas pasadas, pero puede volver a estabilizarse con sólo pulsar un botón.
El juego guarda automáticamente después de cada misión. Completar una misión secundaria no suele llevar más de dos minutos, pero completar una misión principal puede ser algo más largo, así que si tienes prisa no empieces una de esas?
Una digna banda sonora llena de música instrumental que crea un buen ambiente, aunque no hay mucha variedad de temas. Además, el juego se encuentra perfectamente doblado al castellano.
Lo más flojo del juego. Incluso yendo despacio, en unas 7-8 horas pueden completarse todas las misiones sin problemas.


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