En el anterior número de Pocket Invaders, este humilde redactor vaticinó que Dragon Ball Origins iba a convertirse en uno de los grandes clásicos de la Doble Pantalla de Nintendo. Una vez superado el juego? huelga decir que no me había equivocado.
Antes de nada, ¿cabe recomendar a todos aquellos que no conozcan el manga y anime de Dragon Ball? ¡salgan del agujero en el que viven! En segundo lugar, que NO ES NECESARIO haber visto la serie o leído el manga para disfrutar de este cartucho.

Dragon Ball Origins recoge todos y cada uno de los mejores momentos de la infancia y pubertad de Son Goku, sin saltarse ni un solo detalle. Desde la cochinada más infantiloide hasta la batalla más épica, DBO es un ejemplo de cómo hacer una adaptación interactiva de tamaña historia sin dejarse nada en el tintero.
No obstante, aunque es de agradecer el esfuerzo llevado a cabo para plasmar la primera parte de Dragon Ball en un solo cartucho, en ocasiones la cantidad de escenas cinemáticas puede hacerse monótona, teniendo en cuenta que, por lo general, DBO es un juego que se disfrutará, como cualquier otro de portátil, en lugares en los que es necesario apagar la consola de pronto y retomarla al poco tiempo. Estas escenas cinemáticas están recreadas por el mismo motor del juego con notables resultados, haciendo además un perfecto uso de las dos pantallas, recurriendo incluso a guiños en los momentos más picarones del juego, como por ejemplo cuando Bulma se levanta la falda, quedando sus partes íntimas detrás del micrófono de una DS Lite.

El apartado gráfico del juego en sí es igualmente sobresaliente: pocas veces un usuario de DS ha podido disfrutar de un entorno 3D en perspectiva aérea de tal colorido y viveza, recordando a otras obras maestras de esta misma consola como The Legend Of Zelda: Phantom Hourglass o cualquier remake de la saga Final Fantasy.

El desarrollo del juego es bastante entretenido, si bien a la larga puede hacerse algo monótono. Se trata de una aventura de acción con ciertos toques de RPG, en la que tendremos que conducir a Goku y Bulma a través de los escenarios más famosos de la serie eliminando a cuantos enemigos encontremos a nuestro alrededor para avanzar en la búsqueda de las famosas Bolas de Dragón. En ocasiones nos encontraremos con algunos puzzles de mediana dificultad con los que conseguiremos abrir una determinada puerta o encontrar un cofre secreto. La exploración también es fundamental en DBO, ya que mucho de estos cofres pueden pasarse sin abrirse, pero estaríamos perdiendo algunos objetos de lo más suculentos. En la mayoría de los capítulos, Goku tendrá que cuidar de Bulma reponiendo su salud cuando sea necesario. Haciendo uso de componentes propios del RPG, el jugador podrá dotar tanto a Goku como a Bulma de mejores ataques, en el caso de uno, como de armas en el caso de la otra, así como aumentar sus barras de energía o de Ki. Al final de cada capítulo, Goku tendrá que enfrentarse con un Jefe Final genuino de la serie, la mayoría bastante sencillos de superar.

Otra de las semejanzas de este juego con Phantom Hourglass es el tipo de control utilizado. Son Goku se maneja únicamente con el Stylus a través de la pantalla táctil. Así, para golpear a un enemigo basta con pulsar repetidamente sobre su cuerpo, aunque existen un gran número de ataques en los que variará el movimiento del lápiz táctil, trazando un círculo alrededor de Goku, por ejemplo, para que éste haga girar su bastón sobre su cabeza. Pese a que el control es bastante intuitivo, en ocasiones puede resultar algo engorroso, consiguiendo en determinadas batallas hacernos perder más vidas de las precisas.
El apartado sonoro de DBO está a la altura del de la serie original. Para empezar, en la propia pantalla de título del juego se ha incluido la melodía original de la serie (eso sí, en japonés, nada del famoso ¡vamos con afán!).
El sistema de guardado de DBO es bastante decente, permitiendo al jugador salvar sus progresos un par de veces durante cada escenario, así como al final de cada capítulo. Aunque esto pueda parecer suficiente, el problema llega cuando tienen lugar las escenas intermedias, algunas casi tan largas como un nivel completo, siendo imposible disfrutarlas enteras si hay prisas para apagar la consola. En cuanto a la portabilidad del cartucho, cabe destacar que pese a que el control es completamente táctil, en ningún momento se le exige al jugador realizar movimientos demasiados pronunciados, a no ser, claro está que al jugador le apetezca.

En resumen, Dragon Ball Origins es un videojuego que enganchará a cualquiera que se acerque a probarlo, sea o no un fan de la serie, gracias a una jugabilidad intrépida y a una historia cargada de originalidad y humor, pese a tener un control que en contadas ocasiones puede suponer un problema.
Todo un caramelo para los fans de esta parte de la serie, que desde hace tiempo esperábamos un título que estuviese a la altura del magistral Dragon Ball Advanced Adventure de GBA.
Eso sí: a todos aquellos testosterónicos fans de Dragon Ball Z hay que avisarles: aquí no hay mastuerzos mastodónticos con venas como mangueras surcándoles los bíceps: aquí hay humor verderón, chistes fáciles y batallas con más coña que otra cosa. ¡Y larga vida a Dragon Ball!
Tan preciosistas y coloridos como la propia serie. Tocando el techo técnico de DS.
Pese a estar cargado de acción y humor, la mecánica y el control pueden atragantarse a veces.
Pese a no contar con guardado rápido, se puede guardar cada poco tiempo. El control táctil es discreto.
Tanto las melodías originales como las nuevas creadas para el juego harán historia en DS
A parte de la treintena de capítulos, existen otros secundarios que alargan la vida del cartucho



3d Juegos |
87 | Ir al análisis |
Meristation |
85 | Ir al análisis |
IGN |
82 | Ir al análisis |
GameSpot |
80 | Ir al análisis |
Vandal |
88 | Ir al análisis |