¿Quién no ha soñado alguna vez con tener un ejército de zombies a sus pies? Bueno, vale, quizá pensar en ello no es muy normal, pero sin duda es una de las mejores formas de conquistar el mundo. Undead Knights apuesta por esta idea de la forma más directa, salvaje y descerebrada posible. Un hack and slash total con esbirros no-muertos que recuerda por su mecánica al conocido Overlord de las consolas mayores, pero con una acción mucho más rápida.
_435x326.jpg)
La historia de Undead Knights es interesante, aunque también es cierto que se pierde un poco entre la masacre non-stop y pierde fuerza por momentos hasta que comienza a recuperar interés conforme se acerca el final del juego. Veamos el punto de partida: Romulus, Remus y Sylvia (estos dos últimos marido y mujer), eran nobles de alto linaje de la Casa de la Sangre. Su propio superior, el rey Kirk, les tendió una trampa y murieron. Tras el demente comportamiento del monarca se esconde la voluntad de Fatima, su joven, misteriosa y despampanante esposa. Pero los jóvenes caballeros asesinados han sido resucitados por un desconocido ente que además les ha dotado con un inmenso poder. Imbuidos con esta nueva fuerza y con un ansia infinita de venganza, emprenderán una lucha sin descanso contra el rey Kirk aunque para ello tengan que llevarse por delante a todo su ejército.
_435x326.jpg)
_435x326.jpg)
No sólo es la forma más eficaz de aumentar nuestras filas sino que además por cada transformación instantánea el protagonista recuperará un poco de vida, casi la única forma de curarse a parte de los ítems de energía diseminados por los escenarios. También hay una especie de barra de ira que se carga con los golpes y se rellena instantáneamente al abrir un tipo de cofres. Al pulsar triángulo y círculo, un devastador e imparable ataque de fuego inundará la pantalla. En ese momento todas las unidades enemigas que mueran también se convertirán al instante en nuestros grupies de ultratumba.
_435x326.jpg)
Tengo un ejército de zombies, ¿qué hago con él?
La parte más divertida de todo no es crear zombies, sino darles un uso imaginativo. En ningún momento vaguearán. Si no se les da ninguna orden, atacan a todo lo que se mueve. Sin embargo de esta forma no son muy efectivos y lo único que hacen es molestar e impedir el paso a las unidades enemigas. Pulsando el botón R se les puede ordenar que ataquen a un objetivo concreto. De esta forma su ataque es bastante más eficaz, y lo será aún más si lo combinamos con el filo de nuestra arma. También podemos alzar por el cuello a un zombie, y aquí se despliega otro pequeño abanico de posibilidades. Si pulsamos pulsar cuadrado lo lanzamos hacia delante para derribar a los enemigos cercanos, si presionamos triángulo estrellamos el zombie contra el suelo provocando una explosión de daños moderados a las unidades cercanas. También pueden servir como escudo contra los lejanos y molestos ataques de los arqueros.
_435x326.jpg)
_435x326.jpg)
_435x326.jpg)
Como el avezado lector habrá podido deducir, los zombies son la materia prima de este juego. Entonces se preguntará: ¿qué pasa si me los destruyen todos? No hay de qué preocuparse, es imposible que eso pase. Para justificar este continuo dislate, los soldados enemigos se generan continuamente mediante varios puntos de respawn que el juego no trata de disimular en ningún momento. Es así como los enemigos hacen ¡zas! y aparecen a tu lado materializándose de la nada.
_435x326.jpg)
Esto puede considerarse parte de lo que sí es una deficiencia en el juego: un irregular diseño de los niveles. Básicamente es siempre igual, entrar a sala de castillo, arrasar, siguiente sala de castillo, y así sucesivamente. El juego tiene un buen nivel gráfico en general, pero el diseño de los personajes se hace repetitivo muy pronto. Los zombies son todos iguales salvo que ya hayan perdido la cabeza o algún brazo, y los soldados enemigos son casi clónicos salvo por el color de su peto, el cual denota su nivel y su fuerza. La jugabilidad tampoco es perfecta, sobre todo por el incómodo control de la cámara. Normalmente basta con pulsar el botón L para centrarla detrás del personaje, pero en los combates contra los jefes finales es difícil luchar sin poder encararlos y resulta habitual despistarse del objetivo.
_435x326.jpg)
Como colofón a la ambientación gótica y la acción desfasada, la banda sonora la ponen tres grupos de heavy metal o alguna subcategoría que seguramente se me estará escapando y por lo cual pido disculpas. Hasta un total de 17 canciones al más puro estilo Devil May Cry, un tipo de música muy concreto que gustará mucho a unos y no tanto a otros.
_435x326.jpg)
El juego es relativamente corto y su modo historia puede superarse entre unas 6 y 8 horas. El multijugador, tanto cooperativo como competitivo, alarga un poco más la vida del UMD. Para que los jugadores más hardcore puedan rejugar este título hasta la saciedad, Undead Knights se sube al carro de los logros y cuenta con un largo listado de títulos desbloqueables para aquellos capaces de pasarse el juego veinte veces.
El entorno está conseguido y el modelado de los protagonistas es muy bueno, pero los diseños de los niveles y los enemigos se repiten mucho.
Es fácil hacerse con el control, pero en ocasiones la cámara será bastante incómoda. Paradójicamente, la escasa IA de los enemigos equilibra la dificultad.
Los checkpoints están cerca unos de otros, pero sólo se puede grabar al final de cada capítulo. Como consecuencia es posible que tengas que tirar del apagado rápido para interrumpir la partida.
El doblaje en inglés es bastante correcto y los efects de sonido cumplen su función. La banda sonora depende mucho del gusto del cada jugador.
La campaña individual es corta, pero si cuentas con amigos para partidas rápidas o tienes un gran afán de superación para conseguir logros le puedes sacar varias horas extra.
