Shattered Memories se ha vendido en muchas ocasiones como un remake del título original aparecido en PSX. Pero sus numerosas innovaciones van más allá del apartado gráfico, y hay que admitir que posee unas cuantas bazas para transportar al jugador al epicentro de una historia de terror psicológico que empieza a manifestarse desde el principio con detalles bastante sutiles.
La novedad más llamativa es la inclusión del psicoanálisis en determinados puntos del juego. Al comenzar la aventura, un psicólogo entrega al protagonista un test con diversas preguntas. Para que la experiencia resulte satisfactoria, el jugador debe responder con sinceridad a las preguntas, las cuales pueden llegar a ser bastante comprometidas. En función de las respuestas, cambiará la historia y la actitud de las gentes de Silent Hill. Esto permite que cada persona que se acerque al juego obtenga una experiencia ligeramente distinta.
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La interfaz para iniciar una nueva partida está diseñada como el menú de una videocámara casera, y la primera escena muestra un vídeo en el que el protagonista, Harry Mason disfruta junto con su hija Cheryl de un día de feria.
El continuo rebobinado de la cinta, con Cheryl repitiendo la frase "I love my Daddy" de forma enfermiza, consigue crear un ambiente muy inquietante, preparando al jugador para la pesadilla y la angustia que vendrán después de esos felices momentos que está viendo. Detalles como estos demuestran una factura sublime en lo que respecta a la narración interactiva.
Después de esto, el juego arranca desde el mismo punto de partida que el original. Harry Mason tiene un accidente de coche justo al lado de Silent Hill. Cuando recupera el conocimiento, Cheryl no está con él y entonces comienza su triste y angustioso peregrinaje por el pueblo para encontrar a su hija.
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Los escenarios se han rediseñado de forma magistral. Cada rincón de Silent Hill está recreado con un nivel de detalle encomiable y todos los establecimientos están llenos de objetos únicos y característicos muy bien modelados. La sensación de deambular por las calles vacías y las estancias lúgubres se potencia mucho gracias al uso de la linterna. El juego de luces y sombras que permite este objeto (el más útil a lo largo de la aventura) es simplemente magnífico. Entrar o salir de una sala hace que la tensión se pueda mascar en el ambiente, ya que las puertas se pueden abrir lentamente, aumentando el temor a encontrarse con algo terrible tras ellas.
Adaptándose a los nuevos tiempos
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En el primer Silent Hill Harry Mason contaba con una radio para detectar a los monstruos. Ahora se ha modernizado y en su lugar tiene un móvil 3G muy molón con muchas funciones multimedia. El GPS funciona como un mapa que marca el próximo destino, la cámara de fotos permite captar imágenes fantasmagóricas en determinados puntos y los mensajes de voz van dando pequeñas e inconexas pistas sobre el posible paradero de Cheryl, amén de otras turbadoras historias de los habitantes del pueblo. Las interferencias con las zonas de actividad paranormal se manifiestan a través del parpadeo de la linterna y de un característico zumbido del teléfono móvil.
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El apartado sonoro de Shattered Memories también se ha cuidado mucho. Es algo normal, ya que el sonido es fundamental para la inmersión en este tipo de juegos. La música, o mejor dicho, su ausencia la mayor parte del tiempo, crea una atmósfera perfecta. De vez en cuando suenan unas apagadas notas de piano que parecen sacadas de una pesadilla de David Lynch. El doblaje en inglés es muy bueno y se puede disfrutar a lo largo de las conversaciones con otros personajes y en los mensajes de voz recibidos en el teléfono móvil.
Sólo podrás escapar
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Son las novedades puramente jugables las que pueden no gustar a los fans del título original. El inventario se ha simplificado enormemente, ya que ahora para ir de un punto a otro sólo será necesario encontrar llaves y resolver pequeños puzzles sin necesidad de ir almacenando objetos útiles para próximas acciones. Esto hace que el juego gane en agilidad pero reduce en cierto modo la necesidad de contar con dotes detectivescas para progresar. El otro gran revés de la jugabilidad es que no se puede atacar a los enemigos. Cuando los miedos se acaban materializando en forma de horribles monstruos, la única salida es correr hasta encontrar un lugar seguro. Si las criaturas atrapan a Harry, el juego volverá a cargar el último punto de control. El título se ha diseñado pensando en esto, y por ello incorpora controles curiosos como la posibilidad de mirar hacia atrás en plena huida, lo cual resulta muy atractivo y aterrador al mismo tiempo. Sin embargo, seguro que muchos echan de menos la posibilidad de zurrarle la badana a esos abyectos seres con palos y plomo.
Los efectos de luces y sombras y el modelado de los escenarios es alucinante, aunque las caras de los protagonistas son algo planas y el diseño de los enemigos es siempre el mismo.
Cómoda y directa, la ausencia de inventario gustará a unos y molestará a otros. No poder luchar contra los enemigos es frustrante en ocasiones.
El juego permite grabar la partida en cualquier momento, llevando al jugador al último checkpoint.
Buen equilibrio entre el silencio y tétricas notas musicales. El doblaje en inglés, de película.
Este título se supera aproximadamente en unas siete horas, aunque también se le puede dar alguna vuelta más respondiendo a los test de personalidad de forma distinta para cambiar las reacciones del juego.



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