Lo reconozco: si no hubiera visto una reseña de este juego en nuestro blog amigo Feelthebyte.com jamás hubiera sabido nada de este Maestro! Jump in music. Mientras los medios nos saturas con un nuvo Bioshock, un nuevo Final Fantasy o el último Wiifit, pequeñas maravillas digitales pasan de largo, yendo a parar al fondo de las estanterías de tiendas de todo el mundo, de una forma escandalósamente injusta. ¡Ay! Menos mal que estamos aquí...
La portada de Maestro! Jump in music, tampoco es que ayude: el protagonista es un pollo rosa con una batuta. Aunque tengo que decir que estos son los juegos que a mi me llaman la atención (¿Existe algún juego de pollos que sea malo?) este aire tan marcadamente infantil hace que los usuarios de DS pasen de largo este cartucho pensando que es otro “vende-vende” más. Nada más lejos de la realidad.
Maestro! Jump in music es un juego musical... y un juego de plataformas. Las dos cosas. O ninguna de ellas, no lo sé. Pero ambos conceptos se unen dando forma a una jugabilidad irresistible. En la línea de otros magníficos títulos como Rythm Paradise, el ritmo y nuestro Stylus serán nuestros mejores aliados a la hora de superar Maestro! Jump in music.
La mecánica del juego es, como poco, sorprendente. A través de unos oníricos y coloridos parajes (Kirby style) nuestro querido amigo rosa tendrá que desplazarse sobre cuerdas musicales, que al ser tocadas con el stylus harán saltar al personaje y darán una nota musical.
Este planteamiento convierte a Maestro! Jump in music, en una auténtica locura jugable. Tan sólo unos niveles después de superar los tutoriales estaremos moviendo el stylus por la pantalla como si de una batuta se tratase, siguiendo el ritmo de una forma tan intuitiva que nos quedaremos sorprendidos de nosotros mismos.

Los temas músicales a superar son un total de 24, todos ellos grandes piezas de música clásica o del cine, además de algunas melodías tradicionales de las distintas localizaciones en las que se basa el juego para muchos de los niveles. Tras un rato jugando a este título de Pastagames, os aseguramos que os gustará mucho más Mozart o Vivaldi al concluir este juego.
Una vez superado el modo de dificultad mínimo, se desbloquea el difícil y la posibilidad de entonar las notas con nuestra propia voz a través del micrófono de la propia DS. Una fiesta del ridículo vamos.

Técnicamente, Maestro! Jump in music, no es gran cosa: Gráficos 2D resultones y un sonido decente para lo que lo necesitamos. Eso sí, los decorados y los jefes finales son muy, pero que muy bonitos...¡Maldita araña!
No obstante, este título no es perfecto. Si bien es cierto que el concepto del juego es brillante, los chicos de Pastagames han descuidado muchos otros aspectos que podían haber catapultado a su juego a las estrellas. Por un lado, los modos de juego se reducen a dos: El modo historia y el modo libre, en el que podremos jugar en los niveles sin la presión de las puntuaciones, sencillamente disfrutando de la música. El modo historia, compuesto de tres niveles de dificultad, es absurdamente corto, siendo superado con muy pocas horas de juego.

La portabilidad del cartucho (si no eliges la opción de cantarle a la consola) es bastante buena. El juego autosalva después de superar cada pieza, pudiendo retomarlo en cualquier momento. Eso sí, es fundamental tener el sonido conectado para jugar, así que no os dejéis en casa los auriculares.
En cualquier caso, Maestro! Jump in music, es una auténtica genialidad jugable. Es una lástima que la falta de opciones de juego y la corta duración empañen una mécanica fresca y sorprendente, un concepto de juego arriesgado que, desde luego, les ha salido muy, muy bien. Yo, personalmente, os lo recomiendo.
Son bonitos, y cumplen, sencillamente. Un poco más de trabajo no le hubiera sentado mal.
Una auténtica genialidad, sólo para Nintendo DS. Un equipo tan modesto como Pastagames ha sabido darle una vuelta de tuerca más al género musical sin recurrir a absurdos periféricos de plástico.
Aparte de la obvia necesidad de tener el sonido conectado, un juego muy fácil de jugar y guardar en cualquier parte.
Música clásica, tradicional y bandas sonoras. ¿Qué más se le puede pedir?
Demasiado, demasiado corto. Falto de opciones de juego. El modo libre mola, sí, pero no va a ninguna parte. Una verdadera lástima.
