Empecemos siendo francos: siento una especial debilidad por Square-Enix que me hace darle una oportunidad a casi todos los juegos que sacan. No obstante, eso no quiere decir que sea poco exigente, más bien todo lo contrario: siempre espero mucho de una compañía a la que admiro.
Aroma a Square-Enix
Por ello, no pude enarcar más alto la ceja cuando tuve noticias de un posible juego de lucha basado en los personajes de Final Fantasy. ¿Qué cohesión argumental podía tener eso? ¿Cómo iban a transportar este universo a la compleja estética del arte de la manguzada? Una vez más, los reyes del JRPG le dan un "¡zas! En toda la boca" al mundo del videojuego, lanzando una franquicia totalmente nueva en una plataforma que muchos aseguran que está en declive. Pero, ¿Merece la pena dicha franquicia? La respuesta es un rotundo SÍ.

Los chicos de Square-Enix han empleado un argumento muy acertado para reunir en un mismo UMD los dispares universos de su saga de JRPG: La eterna lucha entre los dioses de el bien y el mal, la luz y la oscuridad, la pera de agua y la naranja washingtona. Para ello, los dioses Cosmos y Caos convocan a los protagonistas y antagonistas de los diez primeros Final Fantasy para luchar entre ellos por la hegemonía de los cristales de poder.
Lo primero que llama la atención de Dissidia: Final Fantasy es su espectacular apartado visual. Como viene siendo costumbre en los títulos de Square-Enix para la portátil de Sony, la calidad de los gráficos y las apabullantes escenas de vídeo embelesarán, de primeras, a cualquier jugón minimamente sensible a este portento técnico. Una vez superado este primer síndrome de Stendhal, toca comprobar si la jugabilidad del UMD está a la altura de las circunstancias.

Final Fantasy Remix
Cuando uno ve el menú principal de Dissidia, sólo puede sentirse abrumado por la cantidad de modos de juego y opciones disponibles. El modo historia es el más atractivo de todos, en el que tendremos que recorrer unos paneles de cuadrículas de principio a fin. Estas cuadrículas están plagadas de combates, bien sea de esbirros anónimos o de personajes de cualquier Final Fantasy, hasta llegar al jefe final del tablero.
Lo sorprendente del modo historia es que el argumento del mismo está perfectamente pensado y estudiado para aportar algo nuevo a los Final Fantasy originales.
Además del modo historia, se encuentra también el modo arcade y el de partidas rápidas, así como la posibilidad de poder jugar con un amigo vía ad hoc. Además, el juego es todo un canto al amor hacia los Final Fantasy: constantemente encontraremos guiños a la saga, como los chocobos o los moguri. Además, tanto la música como los personajes que nos explican los tutoriales lo dejan a nuestra elección, pudiendo luchar con la banda sonora de nuestro Final Fantasy favorito.

Los combates de Dissidia: Final Fantasy se desarrollan, como no podía ser de otra manera, en escenarios aparecidos a lo largo de la saga. Estos son enormes y destruibles, tanto que en un principio nos costará encontrar a nuestro adversario. No obstante, Dissidia cuenta con un control exquisito que, tras unos cuantos tutoriales, comenzarás a manejar como si hubieses nacido para ello.
Un nuevo concepto de lucha
La forma de luchar de Dissidia es algo totalmente nuevo, tanto que durante las primeras partidas seremos el perfecto saco de sparring para nuestros adversarios. Sin embargo, poco a poco iremos dominando la situación y disfrutando de algunos de los combates más espectaculares jamás vistos en un videojuego.

Y es que Square-Enix no se ha querido dejar nada en el tintero. Si bien se trata de un juego de lucha directo, se han incluido (de forma muy acertada, por cierto) algunos componentes propios del RPG que harán las delicias tanto a neófitos como a expertos de este tipo de juegos. Por ello, en Dissidia existen dos formas de golpes: los que quitan energía y los que quitan bravura. Los personajes tienen dos medidores, uno para cada tipo de golpe. Cuanta más bravura tengamos, y menos tenga nuestro enemigo, más daño le haremos cuando le demos un golpe de los que quitan energía. Propinando golpes que quitan bravura sus ataques nos dañarán menos, y nuestra cantidad de bravura ascenderá.
Pese a que explicándolo pueda parecer algo complejo, luego todo se hace de forma muy intuitiva. La bravura aporta ese componente estratégico a la batalla, permitiendo poder ganar una pelea en apenas tres golpes (o perderla, pero eso tiene menos gracia, ¿No?).

Los movimientos de combate le dan una espectacularidad inusitada al juego. Además de poder saltar y lanzarnos en picado contra nuestro oponente, existen muchos lugares del escenario con el que podemos interactuar pulsando triángulo, lo cual permite, por ejemplo, subir corriendo por la pared o deslizarnos por larguísimas barandillas de metal. Os aseguramos que, cuando llevéis algunas partidas, viviréis batallas tan emocionantes y estéticas que pensaréis que estáis viendo una escena de vídeo de cualquier Final Fantasy.
Factura técnica sobresaliente
Qué podemos decir de la parte técnica de Dissidia. Los gráficos están en lo más alto que este humilde redactor ha visto en PSP, acompañados por exquisitas escenas de vídeo que para nada se hacen pesadas. La banda sonora es de auténtico lujo, con los temas de los diez primeros Final Fantasy remasterizados de forma sublime. Además, como bien mencionaba anteriormente, durante los combates de algunos modos de juego podremos seleccionar las melodías que más nos gusten.

La vida del UMD es prácticamente infinita. Además del larguísimo modo historia y demás modos de juego, Dissidia incluya más de cien logros que desbloquear, con los cuales conseguiremos todo tipo de ítems y complementos para hacer más fuertes y, por qué no, más estilosos a nuestros personajes. Por si esto fuera poco, las épicas batallas en red local con nuestros amigos alargan su vida útil considerablemente.

Ni siquiera podemos reprocharle nada a Dissidia: Final Fantasy, en el apartado de la portabilidad. Desde un primer momento podremos salvar la partida en todo momento para recuperarla en justo en el lugar en el que nos quedamos. Además, el juego incluye la posibilidad de instalalación parcial o completa en nuestras memory stick, ahorrándonos los tiempos de carga que pudiéramos sufrir.
¿Por qué debería ganar el PSP FIGHT TOURNAMENT?
Dissidia ha sacudido a sus rivales con un efectivo golpe de originalidad. Sin lugar a dudas estamos ante la apuesta más arriesgada que hayamos visto en años en este género. El simple hecho de ser 100% nuevo (además de las muchas razones expuestas en el presente análisis) piden a gritos que Dissidia gane, por derecho propio, el primer PSP FIGHT TOURNAMENT.
No le damos la nota perfecta porque, con compañías como Square-Enix, uno nunca sabe dónde está el techo gráfico de PSP. Sublimes.
Lo único que se le puede reprochar es que cuesta un pelín hacerse con la mecánica del juego.
Guardar cuando sea necesario sin perder tiempo. Posibilidad de instalar el juego parcial o totalmente en la propia consola. Modos de juego para partidas más o menos rápidas. ¿Qué más se puede pedir?
Una exquisita orquestación de la música de los anteriores Final Fantasy. Querrás tenerla en tu MP3 a la voz de ¡ya!
Prácticamente inifinito. Solamente el modo historia te llevará un buen puñado de horas completarlo, eso sin hablar de los más de cien logros desbloquables, el modo ad hoc...


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