Uno se acerca a LittleBigPlanet con un poco de miedo. Los chorrocientos medios especializados que pueblan la Red alzaron la versión de PS3 como uno de los juegos más originales y peor comprendidos de los últimos tiempos. El rollo era: "si no te gusta es porque no lo entiendes". ¿Me pasaría algo parecido con su versión portátil? Temeroso, introducí el UMD y comencé una partida. Y lo entendí. No es un problema de entender o no entender. Me explico más adelante.
LBP comienza con una de las intros más cuidadas y originales que se hayan visto en una portátil. Sin ir más lejos, este tipo de gestos hacen derramar una lagrimita al jugador actual, teniendo en cuenta la cantidad de port baratos y chapuceros que pueblan nuestras amadas videoconsolas. Una vez superado el vídeo inicial, llega el momento de familiarizarnos con el mundo de los muñecos de trapo y los complementos de cartón. A través de unos divertidísimos tutoriales, el jugador más patoso aprenderá desde los manejos básicos del modo plataformero hasta crear el escenario más complejo y enfermizo del mundo, así como customizar a nuestro Sackboy hasta decir "basta".

Hay que partir de la base de que si LittleBigPlanet fuera única y exclusivamente un plataformas clásico, sin ese tremendo editor de niveles, ya sería uno de los mejores juegos que han pasado por la negrita de Sony. Con un parecidísimo aspecto a su hermano mayor de PS3, el modo aventura de LBP ofrece al jugador siete mundos temáticos en los que su pelele de tela de saco se enfrentará a unos treinta niveles de los más variopintos. También al igual que en la versión de PS3, la mecánica plataformera sigue bebiendo de los clásicos en scroll lateral, aunque en esta ocasión Sackboy puede moverse en dos niveles de profundidad.
La inteligencia y malicia con la que han sido diseñados todos y cada uno de los niveles de LBP no conoce límites. Para superar cualquier fase tendremos que poner en activo nuestra materia gris, ya que los recorridos están plagados de puzles que, si bien no exasperarán al jugador impaciente, sí que le hará detenerse un rato a pensar. La duración estimada de este modo es de unas 7 horas, vida bastante digna para un videojuego portátil, a lo que además hay que sumarle el infinito editor de niveles...

Aunque el modo aventura sea realmente exquisito, puede decirse que la verdadera magia de LBP, la que lo ha hecho popular a través de foros y Youtube, es la posibilidad de crear tus propios niveles de manera sencilla. Aquí erradican las verdaderas virtudes del título de Media Molecule: a través del ameno tutorial que ofrece el juego, podremos estar diseñando nuestros propios niveles en un periquete. La física con la que todo se mueve en LBP es de lo más realista que este redactor ha visto nunca en un juego. Esto es algo que, aunque no lleguemos a apreciar realmente en el modo aventura (más que nada porque estamos enfrascados en pura diversión), se hace ver más en el editor de niveles, ya que hace que todo sea muchísimo más intuitivo. El uso de formas planas, texturas y pegatinas hacen que el trabajo de un programador profesional sea llevadero para un jugador normal y corriente, lo cual denota un maravilloso trabajo de adaptación por parte de los chicos de Media Molecule.

Gracias al ingenioso sistema de edición, realizar un nivel de LBP no exige al jugador esfuerzo, pero sí tiempo. Precisamente en este punto es donde creemos que reside la "incomprensión" de la comunidad gamer hacia LBP. Aunque sea divertidísimo, aunque puedas expandirte creativamente, el editor de niveles de LBP requiere demasiado tiempo. Esto no es que sea algo malo en una videoconsola de sobremesa: están los que se pegan cuatro horas al día matando Locust y no se echan las manos a la cabeza. No obstante, si llevamos ese tiempo de juego a una consola portátil, la cosa cambia.
La parte técnica de LBP es sobresaliente en todos sus aspectos. Los gráficos, alegres y coloridos, son además muy potentes, permitiendo vivir una experiencia visual similar a la de PS3. En cuanto al sonido, hay que destacar el magnífico trabajo realizado en la banda sonora, muy del estilo de LocoRoco, con canciones que se incustrarán en tu cortex a base de bien y las escucharás hasta en sueños.

La portabilidad del UMD es solamente regular. Por un lado, la duración de las partidas en el modo aventura es bastante admisible, y el autoguardado hará el trabajo por ti sin problemas. El problema está en el editor de niveles. Como bien mencionamos antes, pese a ser tremendamente divertido e intuitivo, no se han parado a pensar en el uso que, por lo general, se hace de una videoconsola portátil. Se tarda alrededor de una hora de juego intensivo para realizar un nivel completo, un tiempo bastante amplio para partidas rápidas. Además, no incluye la opción de guardado rápido.

En cuanto a la posibilidades multijugador de este LittleBigPlanet para PSP, hay que destacar la ausencia del modo cooperativo que sí tenía la versión PSP, restando así inifintas posibilidades de juego. Pese a esta incomprensible ausencia, el UMD sigue dando la posibilidad de descargar nuevos niveles y compartir los propios, otro de los puntos que hicieron famoso al plataformas el día en que salió para PS3.
LittleBigPlanet brilla con luz propia dentro del catálogo de PSP, ya que pese a haber grandes exponentes del género plataformero, este sabe ganarse al jugador con una personalidad rompedora, una mecánica simple y adictiva, un acabado maravillosamente cuidado y una potencia técnica solo posible en PSP.
Absolutamente preciosos, tan potentes que te recordarán a la versión de PS3.
Una auténtica joya del género plataformas. Pocos títulos en PSP consiguen exprimir tanto a acción en scroll lateral que ofrece. Una física sublime... por no hablar del editor de niveles. Sin embargo, no puede alcanzar el sobresaliente al no haber incluido el antiguo modo multijugador... lástima.
La gran pega del juego. La disposición de los botones y cruceta de PSP hace que la experiencia de crear un nivel sea tan divertida como dolorosa para tus manos. Además no incluye guardado rápido, lo que sería fundamental en los extensos escenarios del modo Aventura.
Una banda sonora divertida y alegre, con canciones que cualquiera querría llevar en su MP3. Doblado al castellano magistralmente.
Solo el modo aventura ya dura unas siete horas. Si le añades el tiempo que pasarás creando niveles (o intentándolo) y jugando a los que puedes descargar... ¡Infinito más uno!


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