Lo oscuridad que nubla el Sol Dorado
Camelot Software lanza la esperadísima tercera entrega de la saga Golden Sun en plena época de cambio en la generación de portátiles Nintendo. Oscuro Amanecer llega para demostrar que Nintendo DS tiene aún mucho que decir. No dudamos de ello, pero... ¿Está el tercer Golden Sun a la altura de la idea que defiende?
Golden Sun vuelve, nenes. Ocho años han tenido que pasar para que la saga JRPG que revolucionó el género en GBA se deje ver en la actual generación. Feria tras feria, Nintendo continuaba sin soltar prenda acerca de una secuela de la que se esperaba muchísimo. De buenas a primeras y casi sin verlo venir, los de Kyoto deciden publicar Oscuro Amanecer en los albores del lanzamiento de Nintendo 3DS, quizás en base a una decisión estratégica para mantener viva la estela de la Dual Screen de Nintendo durante algo más de tiempo. Qué sabemos nosotros. El caso es que finalmente el tercer Golden Sun se encuentra en las tiendas de todo el mundo, y por fin hemos podido catarlo y disfrutar de todo cuanto nos tiene preparados. ¿Nos ha gustado? Seguid leyendo, gandules...
JRPG, sin más
Para qué os voy a mantener en ascuas, mejor os lo digo ya y podéis dedicaros a otra cosa más practica que andurrear por Internet: Golden Sun Oscuro Amanecer me ha decepcionado. Y, cuidado, esto puede incluso no ser negativo para muchos. El título no llega a ser malo en ninguno de sus aspectos, cumpliendo a la perfección e incluso destacando en algunos de ellos. No obstante, el exceso de clasicismo o la falta de riesgo (según se mire) empañan la calidad de un título que podía haber sido bastante más alta. Me explico.
Oscuro Amanecer se sitúa treinta años después de los acontecimientos ocurridos en el primer Golden Sun. Como no quiero desvelar mucho de su argumento, sólo contaré el principio de la trama. Matthew, Tyrell y Karis, todos ellos hijos de los anteriores protagonistas en las primeras dos entregas, se ven embarcados en la búsqueda de un valioso y escaso elemento necesario para arreglar un delicado artefacto que Tyrell, haciendo acopio de una gran irresponsabilidad, ha dejado hecho pedazos.
Lo cierto es que el argumento no va mucho más allá, formándose como la clásica historia de espada y brujería, que a algunos puede resultar demasiado típica. Yo mismo me considero un fan acérrimo de los JRPG clásicos, pero no hay que confundir la velocidad con el tocino: una cosa es que dicho género tenga sus arquetipos, y otra cosa es que la historia aburra desde sus primeros cinco minutos por lo predecible que es.
Y es que precisamente eso es lo que más he echado en falta en Oscuro Amanecer: la capacidad sorprender que hizo tan grande a la primera entrega allá por el año 2002. Cuando el Golden Sun llegó a GBA, supo distanciarse de los por aquél entonces reyes del JRPG, Final Fantasy y Dragon Quest, gracias a unos gráficos que mostraban el verdadero potencial de GBA y una mecánica y argumento tan tradicional como épica. Esa sensación de sorpresa y revolución desaparece por completo en Oscuro Amanecer. La mecánica jugable se aferra con uñas y dientes a lo visto en anteriores entregas y, en general, en los grandes clásicos del género. A lo largo del juego disfrutaremos de fases de mazmorras y exploración al más puro estilo Zelda, irritantes batallas aleatorias (¿Nadie aprende de Dragon Quest?) y demás fanfarria rolera.
Como no podía ser de otra manera, la historia se irá desarrollando a través de enormes, casi infinitas conversiones que aburrirían al mismísimo Fidel Castro, y que desde luego se podrían haber acortado para aportar un mayor dinamismo a la aventura. Al igual que en las primeras entregas de Golden Sun, tendremos la posibilidad de dar nuestra opinión ante los distintos acontecimientos que ocurran escogiendo entre varios emoticones.
Ojo, el hecho de que este exceso de referencias clásicas no me guste es una mera opinión personal, estoy convencido de que los muchos roleros talibanes que pueblan la tierra le encontrarán un encanto especial a este nuevo Golden Sun. Volviendo a las batallas aleatorias, estas se suceden en ocasiones demasiado rápido, y hacen uso de los elementos característicos de la saga, como la Psienergía, un tipo de fuerza mágica elemental, así como los nuevos Djinn, una suerte de Pokemon elementales que por un lado nos atribuyen diversas características y por otro nos permiten realizar poderosos ataques e invocaciones durante la batalla.
En cuanto a los enemigos en combate, existe una desigualdad bastante molesta entre los simples esbirros y los final bosses. Mientras que a los primeros podremos derrotarlos simplemente pulsando atacar con el stylus o el botón A si estamos jugando de forma tradicional, superar a algunos de los enemigos finales nos costará sangre, sudor y lágrimas. En determinados momentos no será siquiera un ejercicio real de destreza, sino más bien de cuánto podemos aguantar frente a la DS sin tirarla por la ventana.
Amanecer portátil
Pese a todo lo anteriormente mencionado, sería injusto tachar a Oscuro Amanecer de un juego desprovisto de virtudes... nada más lejos de la realidad. Para empezar, reitero que su tradicional gameplay seguramente guste a los amantes de la saga, aunque no se pueda decir lo contrario de los neófitos debido a las continuas referencias a los dos primeros títulos. Por otro lado, técnicamente este tercer Golden Sun es toda una maravilla: Camelot Software ha sabido sacarle todo el jugo al motor gráfico de Nintendo DS, consiguiendo unos gráficos tan preciosistas como punteros que si bien sorprenden menos que la tercera entrega, se saben adaptar perfectamente con unos modelados 3D robustos y de gran belleza.
Cabe destacar el elaborado y estético juego de cámaras, así como los geniales modelados de los personajes durante la batalla y las espectaculares y continuas escenas de animación. En cuanto al sonido, Oscuro Amanecer cuenta con una muy buena banda sonora, que se adapta a la perfección a cada momento de la acción. Otro tanto a favor del nuevo Golden Sun es que viene perfectamente localizado al castellano (creedme, leer “fabada” en un videojuego es algo digno de elogio).
En lo referente al control, Camelot Software ha optado por dar a elegir entre usar el stylus o los botones y cruceta de toda la vida. Pese a que dicha opción es un detalle por parte de los desarrolladores, estamos condenados a jugar en la pantalla inferior, algo bastante incómodo para muchos jugadores, relegando la pantalla superior para los menús y mapas. Oscuro Amanecer permite guardado rápido, por lo que podremos disfrutar de la aventura en cualquier parte y momento.
Sí... pero no
No es que Golden Sun: Oscuro Amanecer sea malo, ni mucho menos, es que desde luego no es tan bueno como al menos yo esperaba. Y es que en mi opinión el último título de Camelot peca de ser demasiado prudente para con sus fans, llegando a ser cobardes a la hora de intentar desarrollar novedades en la mecánica o el argumento que le puedan hacer destacar entre tanto Final Fantasy y Dragon Quest.
Sin duda estamos ante una tercera entrega con tantos aspectos negativos como positivos, pero sin esa capacidad de sorpresa e incluso con la pérdida de ese halo especial que caracterizó a la primera entrega de la franquicia. No obstante, todos aquellos que deseen jugar a un JRPG de los de toda la vida, con largas conversaciones, mazmorras y combates deben echarle el guante a Oscuro Amanecer... La navidad se os pasará volando.
En Definitiva
Gráficos:
De lejos, el mejor aspecto de Oscuro Amanecer. Camelot ha decidido perder su estilo especial para lanzarse a las 3D totales, y lo cierto es que el lavado de cara no le ha sentado nada mal a sus personajes. Brutales las escenas de invocación.
Jugabilidad:
Rancia hasta para muchos amantes del JRPG (inclúyome). Camelot Software ha pecado de prudente desarrollando un gameplay tan clásico que aburre por predecible. Las batallas fáciles son demasiado fáciles y las difíciles demasiado difíciles. Al menos las mazmorras no están mal, y qué narices, este tipo de juegos tienen su público. Lo de pedir opinión al jugador es absurdo y frustrante.
Sonido:
Una banda sonora a la altura de la saga que encaja al dedillo con cada situación y unos efectos más que correctos.
Duración:
Como todo buen JRPG de la antigua escuela, te pegarás un buen puñado de horas pegado a tu Nintendo DS... sólo si eres muy amante del JRPG clásico, claro.
















