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Tron Evolution

  • Lanzamiento: 02/12/2010
  • Plataforma: PSP
  • Género: Acción
  • Desarrolladora: Propaganda Games
  • Distribuidora: Disney

Análisis

13/12/2010
Por: Eldan

Tron, el metavideojuego

Como de costumbre, a PSP le toca bailar con la más fea de las versiones del videojuego de la película de moda

Ya hace casi 30 años desde que la primera película de Tron llegara a las pantallas de cine. Este largometraje de ciencia ficción producido por Disney fue una de las primeras películas en incorporar animación por ordenador para recrear mundos virtuales que de lejos estaban muy por delante de la concepción tecnológica de su época.

Una suerte de circuitos electrónicos, luces de neón, espacios infinitos y formas geométricas se abrían ante los ojos de espectadores que contemplaban atónitos las carreras de motos de luz o la inconcebible apariencia que puede tener el software desde dentro. Aunque la película no tuvo un gran éxito, consiguió convertirse en un film de culto gracias a sus innovaciones técnicas. Ahora, tres décadas después y precedida de una intensa campaña de marketing llega Tron Legacy, su secuela, la cual arrastra irremediablemente los videojuegos basados en su licencia. Ahora nos centraremos en su versión para PSP, que aunque en principio apuntaba maneras acaba por descalabrarse como todo juego salido de una película comercial.

No es la primera vez que el universo de Tron se manifiesta en un videojuego. Hace unos años múltiples plataformas recibieron Tron 2.0, un juego que continúa la historia con el hijo de Alan Bradley (el programador de Tron en la primera película). Tron Evolution no sigue el argumento de Tron Legacy pero sirve de puente entre las dos películas. Durante un breve tutorial comenzamos jugando con Tron, el programa original, pero muy pronto pasamos a controlar un nuevo programa llamado Beta (o el nombre que le hayamos querido dar). Este nuevo software también ha sido desarrollado por el programador Alan Bradley, pero se encuentra en fase de desarrollo así que para su perfeccionamiento tendrá que ir superando una serie de pruebas de entrenamiento en las distintas disciplinas que podemos ver en las películas.

De este modo, la historia de la película, la aparición del virus que pretende corromper la realidad virtual y todo eso se quedan en un segundo plano para dar paso a una serie de minijuegos muy diferentes cuyo objetivo no es completarlos sin más sino mejorar las marcas que el juego exige para progresar como en cualquier título competitivo. Básicamente existen cuatro tipos de juegos que a su vez se dividen en algunas variantes: las luchas cuerpo a cuerpo, las carreras de motos, los combates de tanques y las fases de disparo.

Cuando manejamos a Beta en las fases de combate cuerpo a cuerpo el juego se mueve a caballo entre el hack and slash y las plataformas. De forma resultona podemos saltar, encadenar una sencilla serie de golpes, lanzar el disco o utilizarlo como defensa para evitar algunos ataques. Para empezar tenemos que mencionar que las vidas son infinitas porque lo que cuenta es el tiempo en el que se completan los tramos. Dentro de cada fase existen varios chekcpoints antes de pasar una zona comprometida, pero su uso es curioso. Podemos activarlos voluntariamente, y si lo hacemos la puntuación final disminuirá. Si pasamos de activarlos conseguimos más puntos, pero si morimos iremos a parar al anterior punto de control, o si no hemos activado ninguno, al principio. Mientras tanto el tiempo sigue corriendo, con lo cual ser desintegradado casi al final de la pantalla es una frustración tan grande que casi todos los jugadores preferirán activar todos los checkpoints sí o sí.

Las zonas de plataformas son sencillas en su ejecución, básicamente porque no incluyen la posibilidad de que caigamos al vacío en la mayoría de las ocasiones, pero sí incluyen mecanismos y rutinas que debemos comprender para superarlos limpiamente (recordemos que volver a empezar aumenta el tiempo de la partida y nos aleja de la clasificación). Superar estos obstáculos va desde la simple observación de los movimientos que realizan las plataformas hasta piratear paneles de acceso para activar otros mecanismos. Hackear estos dispositivos es un minijuego en el cual tenemos que hacer coincidir las piezas de colores que nos llegan con las que tenemos abajo como clave. Resulta sencillo al principio pero se va complicando a medida que aumenta la variedad de colores y el tiempo disponible para superarlo.

Otra parte fundamental de las fases de plataformas son los combates. Podemos realizar saltos, golpes cuerpo a cuerpo, lanzamientos de disco y bloqueos de la mayoría de los ataques. Aunque sobre el papel este sistema no parece malo, en la práctica resulta impreciso por varios factores. El primero de ellos es que los personajes se ven bastante pequeños en relación con el escenario, algo que dificulta la acción sobre todo cuando hay que encarar a varios enemigos. El segundo es que los movimientos de los enemigos son tan rápidos (y tan poco visibles) que apenas podemos machacar el botón de ataque para golpear primero y librarnos de ellos rápidamente. Algunos atacan con el disco, como nuestro personaje, pero otros vienen equipados con un bastón y los más fuertes con un escudo y una espada de energía. Siguiendo todos los clichés que nos ha enseñado el mundo de los videojuegos, estos rivales son algo más lentos pero todavía más peligrosos: pueden venir de dos o en dos o combinados con otros tipos de enemigos, sus ataques no se pueden bloquear y el disco no les hace nada, motivos por los cuales nos partirán la cara en más de una ocasión. Por culpa de esta jugabilidad complicada los momentos de acción se convierten en un suplicio agobiante, un machacabotones en el cual parece que importa más la suerte que otra cosa. Existen más variantes de este tipo de juego, como el que enfrenta hasta a cuatro jugadores (contra la máquina o en multijugador) en un deathmatch por ver quién consigue realizar más muertes en un tiempo determinado.

El otro aliciente principal de este juego son, cómo no, las carreras de motos. En la película original de Tron las motos virtuales iban dejando un haz de luz que se convertía en una barrera infranqueable. De forma físicamente imposible en el mundo analógico, las motos podían girar instantáneamente 90 grados para así dejar una trampa mortal al corredor que le estuviera pisando los pies. Aquí las carreras no son exactamente iguales pero algo queda de eso. Las carreras de motos comienzan con un sprint de los pilotos por alcanzar la posición de salida (machacando el botón X, por supuesto) y una vez que empieza la carrera todo nos recuerda bastante a juegos de velocidad futuristas como por ejemplo F-Zero. Sobre unas pistas cibernéticas y algo psicodélicas (aunque demasiado monótonas) hasta cuatro corredores tendrán que disputarse el primer puesto. En este caso las motos no se desplazan en perfectas líneas rectas, sino que se mueven con principios físicos más habitales (acelerador, freno, turbo, etc.) pero siguen dejando un rastro de luz a media distancia que funciona exactamente como un muro. Si un corredor se acerca a una curva y el que va delante se cierra sobre él le cortará el paso. Chocar contra el haz de luz lateralmente sólo empujará a la moto, pero chocar desde cierto ángulo frontal hará que la moto se destruya y tengamos que reaparecer perdiendo unos preciosos segundos. Para evitar eso podemos saltar en cualquier momento pulsando el botón L, pero claro abusar de esto o hacerlo sin demasiado dominio puede hacer que nos desorientemos o que acabemos mirando para el sentido contrario. En las pistas también abundan las rampas y muros que será obligatorio saltar, así como ciertos power-ups que rellenan la barra de turbo (la cual se gasta al pulsar R).

También existe una competición deathmatch de las cuatro motos en un circuito cerrado con algunos obstáculos. El objetivo consiste en correr trazando curvas bruscas para intentar que los rivales se estrellen contra el rastro de luz que vamos dejando. Al igual que en las luchas cuerpo a cuerpo, aquí gana la partida el que haya conseguido más muertes cuando se haya acabado el tiempo. Resulta interesante al principio, pero adolece de los mismos problemas que el otro todos contra todos: imprecisión en los movimiento. Una forma fácil de ganarle a la máquina es irse al centro de la pista y ponerse a correr en círculos, creando una barrera en redondo por un camino que transitan mucho.

Las competiciones de tanques son menos frenéticas y algo más tácticas, ya que exigen movimientos para esquivar los proyectiles de los rivales y puntería para darles. Repetimos la fórmula: aquel que haya acertado más objetivos al terminar el tiempo gana. Todavía nos queda una competición más, las carreras en el cañón. A bordo de una nave tendremos que disparar a los distintos tanques que nos atacan en un shooter sobre raíles donde no controlamos el movimiento del vehículo sino sólo el objetivo para apuntar y disparar a los enemigos usando el stick analógico. Cuando destruimos un objetivo desaparecen también los proyectiles que nos estaba mandando, así que hay que ser rápidos no sólo para hacer una buenta puntuación sino también para evitar que la nave sufra demasiados daños. De lo contrario, no terminaremos la fase y habrá que empezarla desde el principio.

Tron Evolution recoge una serie de minijuegos inspirados en las películas que pueden ser mejor explotados en el modo multijugador. De todos modos no podemos olvidar el poco argumento añadido que ofrece, al menos en su versión para PSP, motivo por el cual los fans de las películas no encontrarán aquí ninguna historia apasionante. Uno de los "extras" que ofrece el juego es la personalización del personaje, de la moto y de su tanque, aunque estas mejoras no van más allá de lo estético: nuevos diseños de circuitos y colores, lo cual tampoco resulta muy relevante ya que son todos bastante parecidos y con lo pequeños que se ven luego en pantalla apenas se notan los cambios. Un título que podría haber sido más interesante si se hubiera profundizado en crear una historia propia y sobre todo si se hubieran depurado los defectos de los combates cuerpo a cuerpo. Por lo demás acaba haciéndose repetitivo, tanto por las situaciones como por los escenarios y modos de juego.

En Definitiva

Gráficos:

A nivel visual Tron Evolution cumple decentemente, pero no puede ocultar que el diseño de todos sus escenarios se acabe haciendo repetitivo y que los personajes y vehículos parezcan faltos de detalle al verse tan pequeños.

Jugabilidad:

Aceptable en las plataformas y en las carreras de motos, pero confusa e imprecisa en las peleas cuerpo a cuerpo y en las fases de disparos sobre raíles.

Sonido:

La banda sonora incluye temas de música electrónica de diversos autores entre los cuales se encuentran Daft Punk. Las voces también están bien dobladas al castellano.

Duración:

El modo para un jugador garantiza varias horas de juego, pero además permite ser rejugado para batir tus propias marcas. El multijugador también alarga la vida del título.

Comentarios

not registered avatar
tu padre_7666
Dom Dic 19, 2010 6:39 pm
En definitivaaaaa, er juego e una mierdaaaaa como un camión :o :o :o :o :o :o :o :) :) :lol: :lol: :P :P :x :mrgreen: :mrgreen: :mrgreen: :mrgreen: :mrgreen: :mrgreen: :mrgreen: :mrgreen: :mrgreen: :mrgreen: :mrgreen:

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Puntuación

64 Aceptable
Gráficos
Jugabilidad
Sonido
Duración

Sir Pancheters Says

Sir Pancheters
"¡Loado sea el cielo!" Pensé. Un videojuego que en realidad va sobre un videojuego, es decir, un metavideojuego... ¿Qué mejor forma de explorar los límites del ocio virtual? Desfortunadamente la versión para PSP comete un par de pecados graves que la alejan del Olimpo. Aún así Tron Evolution resulta entretenido y obviando sus defectos es muy fiel al universo recreado en las películas.

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