¡Vuelven los Mini-Marios!
Nintendo no trae la última aventura de Mario, una secuela repleta de puzzles, trampas y colores en un parque de atracciones.
No sé a vosotros, pero a mí no hay nada que me guste más que un videojuego con un trama absurda ¿Para qué hacen falta inesperados giros de guión y personajes complejos si puedes ofrecer diversión a raudales? En Mario vs Donkey Kong: Mini-Land Mayhem, Mario enviará a sus decididos y robóticos Mini-Marios a rescatar a una damisela en apuros.
¡Ay, Mario, se te ve el plumero! Si hubiera sido Peach la secuestrada, anda que hubieses dudado en embarcarte en una aventura para rescatarla. Pero esta vez Peach está a salvo y Bowser no trama ningún maquiavélico plan. Lo único que ocurre, es que Donkey Kong, en un arrebato de amor incondicional, decide secuestrar a, Pauline, la mujer de la que está enamorado en la puerta de un parque de atracciones del Reino Champiñón.
Para rescatarla, Mario se monta en un tren y se lleva con sigo a sus Mini-Marios (pequeños juguetes-robots a cuerda con la forma de Mario), para soltarlos en los momentos precisos y que sean estos quienes salven la situación.
La mecánica del juego es bien sencilla: Los Mini-Marios (o Mini-Toads o Mini-Peach, como ya descubrimos más adelante) no son muy listos y, como si fueran Lemmings, solo andan hacia delante aunque esto les lleve a un trágico final ¿Cuál es nuestra misión? Pues que lleguen a buen puerto. Debemos hacer que en cada fase lleguen a una puerta, recogiendo, si es posible, todas las monedas y cartas que haya por el camino. Las fases son rápidas y cortas y nosotros, stilux en ristre, deberemos colocar puentes o cintas transportadoras, quitar un muelle de aquí y ponerlo allá, proporcionar algún arma a un Mini-Mario para que acabe con un enemigo, etc., a fin de que todos lleguen a su destino.
La diversión además está asegurada para rato, ya que el juego consta de 8 mundos de 10 fases cada uno, más algunos mundo secretos, más un completo editor de niveles, cuyas características vas desbloqueando a medida que juegas.
Es un juego divertido, de eso no hay duda, pero además tiene muy cuidado los apartados gráfico y sonoro. No podemos esperar menos de Nintendo, pero me encanta ver cómo en algunas cosas se superan juego tras juego. La ambientación es fantástica y los gráficos muy bonitos, pero si algo me ha llamado la atención ha sido la música. Todos los temas clásicos de Mario, más algunos nuevos, reescritos a ritmo circense; un grandísimo acierto que hara que sus melodía no se vayan nunca de tu cabeza.
Aunque no es oro todo lo que reluce, ya que el juego tiene algunos problemas que sería importante destacar: En primer lugar, la enorme falta de innovación con respecto a sus predecesores me ha dejado con la boca abierta. Sabemos que a Nintendo no le gusta mucho innovar cuando se trata de sus clásicos (con lo que innovan en otros campos...) y que si algo funciona se seguirá haciendo igual para siempre (¿alguien dijo Mario Bros?); pero esto me ha parecido demasiado. Hace ya mucho que jugué a su antecesor, pero me ha parecido prácticamente igual. Salvando pequeñas diferencias, éste podría ser el mismo juego (solo que con fases nuevas).
El segundo fallo que le veo es más subjetivo: A mí, personalmente, me ha terminado aburriendo. Es un juego al que no puedo jugar más de 30 minutos porque me cansa y del cual estaba harto después de un par de días. A mi parecer, es demasiado repetitivo, es siempre lo mismo, y eso puede hacer que un jugado abandone un título con tantas posibilidades.
En conclusión, Mario vs Donkey Kong: Mini-Land Mayhem! es un buen juego. Correcto en muchos sentidos, simpático y bien ambientado, pero que puede terminar por aburrirte si no te gusta estar haciendo siempre lo mismo.
En Definitiva
Gráficos:
Muy bonito y muy bien acabado. Son los típicos gráficos 2D que te han repantearte para qué sirven las tres dimensiones. Muchos colores, mucha ternura, mucho Mario.
Jugabilidad:
El juego es divertido y fácil de utilizar, pero acaba cansando. Tiene más corte de juego de móvil que de consola: partidas rápidas y poco tiempo jugando, porque te aburres.
Sonido:
Una obra de arte. Los temas de Mario versionados como en el circo quedan perfectamente. A mí este juego me ha conseguido ganar gracias a la BSO.
Duración:
Es bastante largo: Tiene 8 mundos con 10 fases casa uno, agunos mundo secretos y un completo editor de niveles.














