Tiembla, ejército de Red Ribbon
El pequeño Son Goku vuelve a DS para recuperar las bolas de dragón y derrotar a un pirado dictador con ansias de poder
Cuando eres fan de Dragon Ball y te toca analizar un juego basado en la obra magna de Akira Toriyama siempre notas una sensación agridulce. Por un lado sabes que te vas a divertir reviviendo las peripecias de Son Goku y compañía, pero por otro sientes el peso y la responsabilidad de comparar el objeto interactivo que tienes entre tus manos con cualquier otro producto referente a esta franquicia.
Los que ya conocieron en su momento Dragon Ball Origins sabrán de qué estamos hablando. La serie Origins, desarrollada por el estudio japonés Game Republic, divide la historia de Son Goku niño en tres etapas fácilmente reconocibles: el primer torneo de artes marciales en el que participa Goku, el ejército de Red Ribbon y la llegada del implacable Picolo Daimao. Dragon Ball Origins 2 se centra en los capítulos de Red Ribbon, una fase de la historia que da para mucho gracias a que tenemos que plantar cara a un ejercito potente y muy bien organizado.
Siguiendo la estela de su antecesor, Dragon Ball Origins 2 también nos da la posibilidad de controlar a Goku usando los botones y la cruceta, tirando de stylus y pantalla táctil o de ambos para los más indecisos. Se agradece este esfuerzo por hacer que el juego aproveche todas las bondades de Nintendo DS, pero también hay que reconocer que el control acaba resultando un tanto complejo para el sistema táctil. Para mover al personaje basta con pulsar una zona del mapa y arrastrar el stylus, lo cual es divertido y fácil pero también requiere un periodo de aprendizaje ya que la sensibilidad es muy elevada y un pequeño cambio de presión puede provocar distintos ataques.
Los golpes básicos se ejecutan pulsando sobre los enemigos y los ataques cargados y las defensas nos hacen trazar rápidas líneas o círculos. En cualquier caso, cuando estamos rodeados por varios enemigos este tipo de control se vuelve impreciso y es mejor optar por los clásicos botones.
Los ataques de Goku son muy variados, sobre todo teniendo en cuenta que posee dos estilos de lucha complementarios. Por un lado puede pelear con su bastón mágico, realizando ataques de gran alcance y potencia aunque algo lentos, y por otro puede pelear con sus puños, lo cual le permite moverse más rápido, lanzar a los enemigos por los aires y realizar devastadores contraataques a gran velocidad. Podemos cambiar entre un estilo de pelea y otro con sólo pulsar el botón L, lo cual le da mucha vidilla y variedad a los enfrentamientos.
La interacción con el escenario es bastante limitada. Los objetos destructibles se limitan a las piedras, cajas y barriles de turno (que también podemos lanzar contra los enemigos si tenemos puntería) y los momentos de plataformas suelen ser mecánicos y anodinos. Salvo zonas puntuales todo se limita en andar hacia delante para que Goku salte automáticamente o pulsar en la otra orilla para realizar el salto. En cualquier caso la penalización por cada caída es baja, sólo nos restará un poco de vida y nos permite continuar justo en el último punto en el que fallamos.
Vehículos made in Tori
La fidelidad con la obra de Akira Toriyama sigue siendo elevadísima. Evidentemente, habrá enemigos nuevos y algunos enfrentamientos se han sobredimensionado para aumentar el número de jefes finales, pero aún así todos los parajes, criaturas y fauna de cada entorno reflejan con dignidad los trazos del popular mangaka. Hasta las onomatopeyas de cada golpe y cada grito tienen un gran peso gráfico, algo que sin duda agradecerán los fans del manga original. Los jefes finales son la parte más desafiante del juego, ya que cada uno presenta una rutina distinta que se va acelerando con cada golpe que le asestamos.
El aprendizaje de Goku
Después de cada combate ganamos zenis (dinero en el universo de Dragon Ball) y puntos de experiencia. Con el dinero podemos comprar comida para rellenar la barra de salud y pociones que aumentan temporalmente la defensa o el ataque. Se pueden usar desde el menú de pausa del juego y son totalmente imprescindibles si piensas plantarle cara a algún jefazo de fin de fase. Los puntos de experiencia sirven para aumentar –al más puro estilo God of War y sus orbes- la barra de salud, la habilidad de ataque o la barra de Ki para realizar el kame hame ha.
Gráficamente el título también es totalmente continuista, mostrando unos personajes adorables y bien modelados a pesar de sus pocos polígonos y los pixelazos que lucen en sus texturas. Una pequeña falta que se le disculpa sobradamente teniendo en cuenta que en el juego aparecen recreados con gran amor hasta los más inesperados personajes secundarios de la saga (como por ejemplo los “entrañables” monstruos de Baba la adivina)
Sin embargo la portabilidad es algo que nos ha defraudado bastante. Los puntos de guardado no están tan cerca como debieran, no porque los mapas sean demasiado grandes, sino porque presentan estructura de mazmorra y es fácil perderse. Ante esta situación podemos hacer un guardado rápido que nos saca de la partida, pero aún así el sistema tiene una importante deficiencia: si eres derrotado durante un enfrentamiento contra un jefe final, tienes que volver al último punto de guardado (y no, no puedes hacer un guardado rápido antes de una pelea decisiva) lo cual te obliga a repetir anodinos tramos en los cuales es fácil perderse.
¡Extra, extra!
Como es habitual hoy en día, ya no podemos concebir un juego cualquiera sin una buena ristra de extras que nos ayuden a sobrellevar la pena de haber terminado con la aventura principal. Dragon Ball Origins 2 cuenta con el modo “Torre de supervivencia” en el cual uno o dos jugadores pueden luchar de forma cooperativa para derrotar contrarreloj a los jefes finales superados en el modo historia. Al principio sólo están disponibles Goku y Krilin –cada uno con sus propios ataques y movimientos- pero pronto se podrán unir a la acción Yamcha, Bulma, etc. Además, los amantes del coleccinismo pueden encontrar un pequñeo aliciente en conseguir las 200 figuritas y dioramas desembolsando cuantiosos zenis o intercambiándolos con algún amigo.
Aunque en general estamos hablando de un juego que cumple con su cometido, todavía podemos decir que Dragon Ball Advance Adventure sigue siendo superior, más inmediato y completo. Resulta muy difícil encontrar un juego capaz de transmitir la energía y el poder que desprende este mítico opening:
En Definitiva
Gráficos:
Sencillos pero resultones, cada personaje está perfectamente detallado y los escenarios casan a la perfección con el universo toriyamesco.
Jugabilidad:
El control táctil tiene su encanto, pero acaba siendo impreciso y hay que optar por los clásicos y fiables botones.
Sonido:
Música poco original y un tanto repetitiva. Seguimos sin explicarnos por qué no se utiliza la magnífica banda sonora original de la serie.
Duración:
El juego tiene 8 capítulos y un total de hasta 59 fases. Los piques del modo survival y las colecciones pueden arañas un puñado de horas más.















Es el mismo juego con distinto titulo y nunca mejor dicho, nose cuantas veces habre jugado la primera aventura de goku en la consola, sobre todo del Z ya es algo que cansan.
Deberian de dejar de reeditar los episodios y hacer algo innovador una nueva historia, o sino que en mi opinion que dejaran ya goku apartado a un lado, porque no creo que sea uno de los seguidores de goku que esta viendo como repiten el juego una y otra vez...
saludos