Las acrobacias de las Mil y una noches
Un juego de plataformas puro salteado de puzzles y acción que nos traslada al reino mágico de Persia
Esta es una de las pocas veces en las que un juego multiplataforma recibe una versión del juego propia, adaptada a las posibilidades de su plataforma y con una jugabilidad distinta pero que conserva el estilo del título para las consolas de sobremesa.
La decisión más notable, arriesgada y satisfactoria de este Prince of Persia: Las Arenas Olvidadas es que se desarrolla en 2 dimensiones (con efecto de falsas 3D), algo que desde luego nos ha sorprendido a muchos. Este cambio de registro implica drásticos cambios jugables, entre ellos una mayor predilección por las plataformas puras en detrimento de los combates, aunque esto no quiere decir que no tenga momentos de acción bastante resultones.
La historia de este Prince of Persia cambia sustancialmente de la mostrada en las consolas de sobremesa. En la versión para la next-gen el príncipe acude en ayuda del reino de su hermano, el cual se encuentra bajo el asedio de un ejército enemigo. En la versión para PSP el príncipe conoce la existencia de una profecía en la cual un misterioso asesino con poderes mágicos amenaza la continuidad de su línea de sangre. Para desentrañar el misterio, el joven príncipe se adentra en el desierto guiado por la misteriosa voz de un espíritu y contribuye, sin quererlo, al inicio de esta profecía ya que por accidente libera a un poderoso demonio.
Los que conozcan la saga por la trilogía Las Arenas del Tiempo sabrán de buena tinta que el príncipe adquirió la habilidad de manejar el tiempo para ralentizarlo o hacerlo retroceder, algo que le sirve para sortear trampas, derrotar enemigos y salvar la vida en caso de cometer un error fatal. Pues bien, Las Arenas Olvidadas no podían ser menos y también nos permiten controlar el tiempo, pero de forma distinta a lo visto en otros juegos.
En esta ocasión serán unos espíritus los que le ayuden con esta imposible tarea para derrotar a un demonio que amenaza su reino. Estos espíritus, que le acompañan en forma de esferas de luz, pueden acercarse a objetos, enemigos y trampas para acelerar su movimiento o ralentizarlo drásticamente. En esta ocasión no se puede parar el tiempo para volver atrás, así que los puntos de control se sitúan en determinadas fuentes donde podemos dejar una marca de nuestro espíritu. Después de beber en estas fuentes recuperamos toda la salud y se acumulan unos "recuerdos". Cada recuerdo es como una vida, y si se consumen todos hay que volver a la última fuente en la que se bebió. De esta forma el príncipe consigue su pequeña parcela de inmortalidad.
Piruetas made in Ubisoft
Las acrobacias del príncipe vuelven a ser las habituales. Podemos ver cómo corre por paredes verticales y horizontales, escala por cornisas y salta de una viga a otra casi sin despeinarse. Durante los primeros momentos del juego el título parece bastante simple pero esta tendencia cambia y pronto nos pone ante continuos pequeños desafíos con largos ascensos entre dos paredes y mecanimos contrarreloj que nos obligan, además de a saltar bien, a dominar el tiempo en el desarrollo de pequeños puzzles.
La esencia de todo Prince of Persia está, como siempre, en sus caprichosas trampas y en los saltos y acrobacias que tendremos que ejecutar para superarlas. Aquí es donde el dominio del tiempo se torna imprescindible. Al acelerar una trampa o mecanismo hacemos que éste se mueva más rápido, lo cual puede ser necesario para acompasar los saltos entre una plataforma u otra. Acelerar los remolinos de viento y arena hace que éstos se eleven para poder alcanzar plataformas superiores o empujar objetos distantes. También podemos acelerar a los enemigos, y que me aspen si entiendo para qué sirve esto porque sólo consigue hacerlos más peligrosos. Ralentizar el tiempo puede servir para unos fines similares (solidificar la arena y hacerla escalable, permitir el paso entre una trampa y otra) y también resulta efectivo contra los enemigos, ya que congela sus movimientos y los hace más fáciles de esquivar y golpear.
Repartiendo leches en un pasillo
Los combates cuentan con una profundidad inesperada teniendo en cuenta que sólo podemos movernos hacia izquierda y derecha. El príncipe ha aprendido bien unos cuantos movimientos de combate de Kratos o Altair para hacer que sus peleas sean bastante vistosas. Además del combo básico que se produce al repetir un ataque varias veces, encontramos técnicas que se pueden comprar con los puntos conseguidos y que hacen las peleas bastante entretenidas. Se pueden cargar los golpes, atacar desde el aire o efectuar contraataques. También es posible saltar sobre los enemigos (literalmente), agarrarlos y lanzarlos contra los otros gaznápiros seres de arena que nos estén molestando en ese momento.
A nivel visual y sonoro el juego cumple con las expectativas. Como se ha optado por recrear un mundo en falsas 3D la apariencia gráfica está muy cuidada, aunque en ocasiones puntuales la máquina sufre puntuales tirones cuando aparece algún nuevo efecto de luz, generalmente con la llegada repentina de los enemigos. El sonido es inmersivo y cautivador, propio de los cuentos árabes de las Mil y una noches. El trabajo de doblaje al castellano también ha sabido estar a la altura, con múltiples voces en el reparto que interpretan bien sus frases tanto en las cinemáticas como dentro del propio juego.
En Definitiva
Gráficos:
Buenos renderizados y escenarios con texturas suaves que casan muy bien con la ambientación del juego. Se echa en falta un poco más de detalle y variedad en el diseño de los enemigos, pero ese es un mal menor.
Jugabilidad:
El control es muy sencillo y ofrece varias posibilidades. La coordinación de tus movimientos en según qué tramos también tendrá mucho que ver con las técnicas de ensayo y error.
Sonido:
Melodías mágicas que recrean el ambiente perfecto. El doblaje al español también es muy bueno.
Duración:
El modo historia tiene una duración justa y apropiada para el tipo de juego que es. Rejugar las misiones, conseguir mejores marcas y desbloquer extras añaden varias horas para todos aquellos a los que les encante la mecánica de este título.














