Level-5 te hace sentir un primate
Sólo hay un motivo por el que un jugador cualquiera pasaría las horas enganchado a El Profesor Layton y la Villa Misteriosa: la superación personal.
Al principio, puede que los escenarios y los personajes, que recuerdan a la obra de Estudio Ghibli (los ¿desconocidos? japoneses que hicieron El Viaje de Chihiro, La cueva de las Luciérnagas o El castillo Ambulante de Howl, entre otras películas), la música envolvente al más puro estilo Amélie o el acento marcadamente británico de los protagonistas nos seduzcan para adentrarnos en el juego.
Pero son necesarios apenas dos minutos para que todo eso se olvide y sobresalga la batalla individual que cada jugador sostiene contra los límites de su inteligencia, forzada a resolver enigmas de creciente dificultad. Y hemos de decir que en esta redacción esa batalla estaba perdida de ante mano.
El juego, que llega a España nueve meses después de que aterrizara en Estados Unidos, narra las peripecias de un profesor y su jovencísimo pupilo que intentan descubrir el secreto escondido en el misterioso testamento de un noble aficionado a los acertijos. Según indicó el anciano antes de su muerte aquel que descifre el testamento logrará ¿La manzana dorada?, un premio de valor inigualable.
Los dos protagonistas deberán resolver los enigmas que los vecinos del afrancesado pueblo de Saint Mystère les irán planteando para acercarse al codiciado botín. Esta es, a grandes rasgos, la historia del juego.
Eso sí, los jugadores con menos orgullo que nosotros pueden comprar pistas para resolver los problemas usando las monedas que los personajes recogen en los escenarios. ¡Ojo! Sólo se pueden comprar tres por puzzle y hay que reconocer que unas veces son más útiles que otras y que, por lo general, los pequeños objetos brillantes y amarillos no son tan abundantes como en un Mario Bros.
En cualquier caso, El Profesor Layton y la Villa Misteriosa, otorga momentos de descanso cerebral a través de simpáticos minijuegos, como ordenar las habitaciones que los protagonistas ocupan en un hotel del pueblo o construir con objetos esperpénticos un perro digno de los más prestigiosos museos de arte moderno. Así que más vale descansar y no despilfarrar el dinero ante las primeras dificultades de turno.
Al fin y al cabo, cualquier cerebro merece un descanso después de estrujarse resolviendo enigmas que abarcan desde los ingenios lingüísticos hasta los lógicos y matemáticos. Toda un reto, solo aptos para aquellas personas que se odian cada vez que han de recurrir a una guía para avanzar en un juego.
En Definitiva
Gráficos:
Sencillamente,brillantes.
Jugabilidad:
Sólo apto para jugadores duros de roer, es decir aquellos que no se rinden hasta que ven los créditos del final.
Sonido:
Un ambiente perfecto para la concentración y que, al mismo tiempo, despierta la curiosidad. ¡Lastima que haya tan pocos temas!
Duración:
Hay que ser un genio para que dure menos de quince horas? pero si eres un genio, ¿qué haces jugando a la consola?














