Pasando a cuchillo a lo más grande
Si te gustan los juegos de plataformas, las espadas, los tiros y la sangre no te puedes perder Shank, un juego que mezcla acción frenética con una historia muy bien contada.
¿Qué pasaría si Tarantino decidiese hacer un Metal Slug?, ¿o si lo hiciese Robert Rodriguez? Seguramente saldría algo parecido a lo que hoy os traemos, porque Shank bebe muchísimo del estilo de estos directores tanto el la estética como en el propio desarrollo del juego o en la trama. Sin desvelar demasiado de ésta, diremos que Shank era el aprendiz de un jefe mafioso americano y éste la manda asesinar a su novia (no sabemos por qué). Shank, por supuesto, se niega, pero esto acarrea sus consecuencias: El resto de la banda se encarga de la mujer y, teóricamente, de él. Él consigue sobrevivir y vuelve siete años después buscando venganza, matando uno a uno a esos cabecillas de la banda y a todos sus secuaces para después ir en busca de su antiguo maestro.
¿Kill Bill? No, Shank.
Y es que si el guión parece sacado de la mente de Tarantino, la estética casa aún mejor con este controvertido director de cine. Aunque no se utilicen nombres para las localizaciones, la historia se desarrolla en centroamérica, o en Méjico diría yo, y los escenarios que recorremos podrían ser los de películas como Machete, de Robert Rodriguez, o la propia Kill Bill, por no dar otros ejemplos.
El desarrollo del juego es bien sencillo, pero en ningún momento se hace pesado. Simplemente tendremos que ir hacia delante y matar todo lo que se ponga en nuestro camino. De vez en cuando deberemos escalar alguna pared o deslizarnos por alguna pendiente para salir de la rutina. Pero insisto: matar. Sin embargo, vuelvo a insistir también en esto, no se hace pesado. Parece ser que para la segunda parte han intentado hacer el juego más dinámico, con situaciones menos repetitivas y mayor cantidad de clases de enemigos, que son bastante escasos. Bien, nosotros no nos dimos cuenta de muchos de estos defectos que se le achacan hasta que no leímos que han sido corregidos en Shank 2. Y es que en el juego, cuando te aburres de repartir hostias como panes, te sale un trozo de historia, o un final boss o coges un arma nueva.
Corta, dispara, tritura
Ay, las armas del juego. El juego tiene tres botones de ataque: ataque rápido, ataque lento y ataque con arma de fuego y nuestro protagonista puede alternarlos a una velocidad de vértigo, como si tuviera todas las armas en las manos a la vez. Comenzaos el juego con un cuchillo, que el la única arma rápida de la que dispondremos, una sierra eléctrica y un par de pistolas. A medida que avance el juego podremos utilizar también un par de machetes enormes, unas cadenas e incluso una katana y hacer increíbles combos con ellos. Y para atacar a nuestros enemigos a distancia contaremos con una escopeta recortada y una uzi. Además, existirán armas pesadas, a más puro estilo Gear of War, que podremos utilizar durante un tiempo, pero que nos ralentizarán muchísimo y nos impedirán saltar y movernos con agilidad. Ah, las balas de todas las armas son infinitas, lo que es un punto.
A parte de todo esto, también podremos recolectar y lanzar granadas y contamos con dos movimientos especiales: agarrar y saltar sobre el enemigo. Agarrando, bueno, se consigue lo obvio; sin embargo con el salto sobre el enemigo se consiguen cosas formidables, como tirarlo al suelo y acuchillarlo hasta la muerte ¿Que viene alguien a importunarte en tu tarea? Pues sin moverte del sitio le disparas con tu recortada y sigue apuñalando al primero. Sin problema.
Bonito. Violento pero bonito
Pese a la sed de sangre que se nos despierta jugando a Shank, no hace falta ver mucho más allá para darnos cuenta de la belleza estética del juego. Desde la enorme gama de colores, donde priman los ocres y amarillos (colores del desierto) hasta los escenarios o los personajes, estos últimos perfilados en negro al más puro estilo El Laboratorio de Dexter. El sonido también acompaña y tanto la banda sonora nos incita a realizar una masacre como las propias acometidas con la espada nos dan la sensación de estar cortando carne.
El único fallo que tiene el juego es su longitud, ya que apenas pasa de las 3 horas jugables. Simepre podremos pasárnoslo en modo difícil, pero eso no hará que sea más largo y no tiene teosoros escondidos que debamos volver a buscar. Lo único que alarga la vida útil de Shank es el modo cooperativo local, en el cual nos enfrentaremos a miles de enemigos de nuevo pero esta vez acompañados. Muy divertido.
En general, podemos decir que Shank es un juegazo. Un gran título de acción y plataformas que, pese a su modesta fama, no goza del respeto que debería tener un juego como éste. Esperemos que la recién estrenada segunda parte tenga más suerte.
En Definitiva
Gráficos:
Fantásticos gráficos, con un rollo Flash y unas animacines que recuerdan a Las Super Nenas. Un juego que, pese a su violencia, despertará tu creatividad y hará que te fijes en los detalles.
Jugabilidad:
Divertidísimo. Quizás se le pueda hacer algo repetitivo a alguien y la falta de tipos de enemigos es notable. Sin embargo no puede ser más divertido.
Sonido:
No están nada mal. Tanto la banda sonora como los efectos sonoros cumplen más que de sobra y ayudan a ambientarnos más si cabe.
Duración:
EL gran problema del juego reside en su duración. Es muy corto e imposible de rejugar (no tiene caminos alternativos ni secretos que buscar). Se salva un poco gracias al multiplayer.


















