Dianas y balas perdidas
Disparos y estrategia se dan la mano en este irregular juego de acción bélica
La serie SOCOM tiene un grupo de fieles seguidores y otro de acérrimos detractores. En su día, esta saga de acción en tercera persona tuvo el acierto de acercar a los usuarios de PS2 al juego on-line, a pesar de no contar con la calidad global de títulos incombustibles en el género de los shooters como Counter-Strike. Cuando SOCOM dio el salto a PSP, tomó un carácter más táctico, hasta tal punto que ya se podía considerar un híbrido de disparos y estrategia militar en tiempo real. El problema de este SOCOM : U.S. Fireteam Bravo 3 es que se queda un poco a medio camino de cada uno de estos géneros y no consigue ser muy satisfactorio en ninguno de ellos.
El juego no consigue encontrar el equilibrio en varios puntos, y eso se nota sobre todo en el control. No es posible moverse y apuntar al mismo tiempo (¡horror!) y la excusa para esto es que los botones de acción se han destinado principalmente dar órdenes al pelotón, disparar y cambiar la posición del personaje (de pie, agachado o tumbado en el suelo). Para poder disparar con precisión hay que pararse y apuntar de forma normal o utilizar la mira telescópica que algunas armas tienen. No hace falta explicar lo tedioso que es esto y lo expuesto que queda el jugador en ese lapso de medio segundo. Lo peor es que se nota que no se ha hecho porque resulte realista, sino porque no se ha abordado bien este punto del control.
Como disparar de esta forma puede llegar a ser frustrante, se ha incorporado un modo de apuntar automáticamente que funciona con sólo pulsar el botón R. Tarda un poco en afinar la puntería sobre el objetivo, y si se disparan ráfagas muy largas se acaba perdiendo el blanco como consecuencia del retroceso del arma, pero aún así lo simplifica todo sobremanera y acaba resultando demasiado fácil aniquilar a los enemigos.
El plano táctico se deja ver tanto al principio de las misiones como durante su desarrollo. Antes de empezar cualquiera de las 8 misiones disponibles, se puede escoger con minuciosidad el equipamiento de cada soldado, el cual dependerá de los logros conseguidos en misiones anteriores. Todo tipo de rifles, pistolas y granadas estarán al alcance de aquellos que hayan hecho más méritos durante la guerra.
En el campo de batalla, la estrategia también estará a la orden del día. Usando los botones cuadrado y círculo se le pueden dar órdenes en tiempo real a los miembros del escuadrón, que irán a cumplir su cometido allí donde el jugador esté apuntando. Las órdenes pueden ser básicas, como seguimiento, ataque o defensa, pero también existen comandos más concretos como indicar a un soldado que lance una granada en un punto concreto. A favor de su apartado táctico hay que decir que el interfaz es claro y ágil, y la inteligencia artificial cumple de sobra. De hecho, a la hora de disparar, los soldados bajo las órdenes del jugador son muy eficaces y es fácil encontrarse con que ellos sólos han liquidado a todos los enemigos de una zona. Una vez más, la excesiva simplicidad hace que el juego sea demasiado fácil y falte la emoción de un auténtico reto.
El problema de esta IA tan avanzada (quién lo iba a decir, quejándonos de una IA demasiado inteligente...) se compensa un poco gracias a los modos multijugador. Todas las misiones pueden superarse mediante una conexión ad hoc o la infraestructura de Internet junto a otros 3 amigos. El factor humano siempre hace la partida más divertida, con los consecuentes fallos y estrategias que la máquina nunca habría pensado. La opción de enfrentar a dos equipos humanos también es posible, y es aquí donde se despliega el auténtico potencial del juego.
Sin el completo modo multijugador, SOCOM: U.S. Fireteam Bravo 3 queda un poco cojo. Su duración ronda las 6 horas, aunque hay que reconocer que todas las misiones se pueden personalizar, ajustando el número de enemigos y los objetivos, lo cual es una fuente constante de nuevos retos. En cuanto a su historia hay poco que decir, ya que está totalmente en segundo plano: los miembros del equipo Bravo, encabezados por el general Wraith, se dirigen a un inventado país de la antigua Unión soviética para detener a unos militares que tienen armas biológicas… o algo así, como si importara.
En Definitiva
Gráficos:
El título cumple con las expectativas pero se nota que en la PSP podrían haber dado algo más de sí las texturas y el modelado de los personajes.
Jugabilidad:
No encuentra el equilibrio en este aspecto. El control "manual" de los disparos es inviable, pero el disparo automático lo hace todo demasiado fácil. El resto de puntos del juego
Sonido:
Los efectos de sonido, en especial los de las armas, cumplen con su comentido. El doblaje al castellano le hace ganar mucho en este sentido.
Duración:
La campaña para un jugador es corta, pero las posibilidades del multijugador y la opción de desbloquear medallas alargan considerablemente la vida del juego.






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