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Gears of War 3

  • Lanzamiento: 20/09/2011
  • Plataforma: Xbox 360
  • Género: Acción
  • Desarrolladora: Epic Games
  • Distribuidora: Microsoft

Análisis

08/02/2012
Por: Eldan

El fin del viaje

El último capítulo de Gears of War consagra a la saga como un referente entre los shooter de acción pero no consigue dar el do de pecho en el cierre de la trilogía

La tercera parte de Gears of War ha llegado dos años después de su anterior entrega. Acompañado de una campaña de marketing brutal y con Microsoft como padrino, Epic Games ha tenido toda la libertad del mundo para explayarse y crear el juego definitivo que sus fans siempre han deseado. Gears of War 3 es más grande que sus predecesores, más largo, más completo y más borrico: todo lo que un seguidor de la serie le puede pedir al equipo liderado por Cliffy B. Sin embargo, la experiencia nos demuestra que un juego es mucho más que la suma aritmética de sus partes, y por ello se puede clasificar la última aventura del equipo Delta como una decepción parcial. Es difícil explicar por qué cuando al mirar por separado todos los apartados del juego estos son de notable alto, pero aún así casi todos los seguidores de la saga sienten que a Gears of War 3 le falta algo, algo intangible, difícil de cuantificar y difícil de expresar. Pero el vacío está ahí. ¿Otra víctima más del hype? Las expectativas demasiado altas siempre generan una decepción, pero no es tan simple.

La campaña para cuatro jugadores es la principal virtud y el principal defecto del juego

Una de las novedades que Gears of War 3 presentaba como su principal caballo de batalla era el de la campaña cooperativa completa para cuatro jugadores. Todo un reto de diseño que se ha revelado al final como la principal virtud del juego y a la vez como su principal defecto. En primer lugar, la ambientación de la campaña para un jugador es muy distinta. El hecho de que siempre estemos acompañados por 3 personajes (irán rotando y en un tramo de la historia controlaremos a Cole Train, no a Marcus) resta algo de complicidad y heroísmo al dúo imbatible que arrasó en las dos primeras entregas. El grado de identificación de los jugadores con los personajes en Gears of War 1 y 2 resultaba mayor porque eran, como el lema de Gears of War 3 reza, “Hermanos hasta el final”. En esta tercera entrega el ir y venir de los soldados y la sensación de seguridad que crea un equipo tan grande diluye esa atmósfera de “tú y yo” contra el mundo que tan bien se refleja en las anteriores títulos.

Pero basta de ponernos sensibleros, esto es una apreciación bastante personal de un servidor que no se ajustará a la visión que otros jugadores puedan tener de estas circunstancias. Los 3 compañeros controlados por la máquina cuentan con una IA resolutiva y práctica, a veces demasiado. En dificultad Elevada (el nivel Locura no está habilitado hasta completar la campaña al menos una vez), el juego resulta, por lo general, demasiado fácil. En Gears of War 3 hay muchos tramos en los cuales resulta difícil morir, ya que al ser abatido pasarán pocos segundos hasta que un aliado corra a rescatarnos. Bueno, esto en principio no está mal, ¿no? Indica una buena inteligencia de la máquina. Pero es que si te distraes un momento buscando munición o dando una vuelta por algún recoveco del escenario, cuando vuelvas la acción ya se habrá acabado sin ti. Y es que los aliados de la IA ayudan demasiado y en muchas ocasiones no reciben todo el daño de ciertos ataques. Se nota que es una solución de diseño acelerada y chapuzas: “ya que es muy difícil programar la inteligencia artificial de 3 unidades para que se cubran perfectamente de determinados ataques de zona, vamos a hacer que reciban menos daño mientras que el jugador se ve obligado a parapetarse y ver cómo sus imbatibles camaradas aguantan lo que les echen”. Ojo, no son invulnerables, pero hay ciertos enfrentamientos contra jefazos finales, como el clamoroso combate decisivo, en el cual esta decisión de diseño rompe la inmersión de la batalla, bien planteada para jugar con amigos pero mal resuelta al jugar en solitario.

Y es que ese es el quid de la cuestión: una campaña pensada para 4 jugadores humanos, no para 1 solo jugador. Los espacios en Gears of War 3 son mucho más amplios y variados, lo cual está bien pero choca frontalmente con el ritmo de la aventura y la exploración. En la mayoría de las misiones, la historia nos apremia a correr siempre para salvar el culo de algunos compañeros: un leviatán se está comiendo un barco (literalmente), un edificio se está derrumbando, los aliados están sufriendo fuego de artillería continuo o la zona se va a convertir en un hervidero incontrolable de lambent si no se alcanza el punto B lo antes posible. Sin embargo, la munición, las medallas y los demás objetos y documentos chorras están dispersos homogéneamente por las zonas más recónditas del escenario. Esto nos “obliga” a andar despacio, prestando atención a los detalles y olvidando las urgencias y apuros de nuestros aliados, ya que el juego te enseña desde el primer momento que no hay ninguna cuenta atrás que te conduzca directamente al Game Over. En el modo multijugador, con 4 humanos reales compartiendo fuego, munición y caminatas por el mapa, la exploración resulta mucho más fluida y encaja mejor con el ritmo de la acción.

Otro punto en el que Gears of War 3 no acaba de romper es en el de transmitir la misma emoción que su anterior entrega, sobre todo por el fallido intento de dramatismo que acompaña a cada una de las acciones del equipo Delta. Nos encontramos en primer lugar al traumatizado Dom, el cual no ha podido superar la pérdida de su esposa, al desesperado Marcus intentando salvar a su padre (y a toda la humanidad con él) y así unas cuantas subtramas como una historia de amor tipo “los que se pelean se desean” y la divertida situación de Clayton Carmine, cuya vida fue puesta en manos de los jugadores y cuyo destino final no voy a desvelar aquí.

Pero el juego yerra estrepitosamente al intentar recrear el dramatismo y la epicidad de los momentos palomiteros y lacrimógenos. Y quienes lo hayan jugado sabrán cuál es EL momento y lo poco original, burdo y absurdo que resulta dicho sacrificio. Al final la escena mejor recreada para llegar al corazoncito del jugador es el delirio de Cole Train, cuando la diferencia entre un estadio ensordecido por la rugiente afición y un edificio en ruinas infestado de hordas lambent llega a cero y se produce el momento más surrealista y original del juego. El resto es predecible, forzado a veces y trufado de reacciones poco naturales de los personajes principales.

Por encima de esta puesta en escena que no consigue emocionar al jugador tanto como debiera, se incluye un guión más completo y menos caótico que en anteriores ocasiones. La diversidad de personajes ayuda a completar huecos enormes del argumento de la saga y responde a varias preguntas que deliberadamente se habían dejado sin respuesta en Gears of War 2 (de Gears of War 1 ni hablamos porque en ese juego no se explica NADA con letras mayúsculas). Epic Games aún se ha guardado unos cuantos ases en la manga para tener algo que contar en las precuelas, secuelas y spin-off que seguirán a la trilogía original. Entre estas cuestiones están los presuntos crímenes de guerra cometidos por los Gears durante las Guerras del Péndulo y el incierto origen de la reina Myrra (para quien haya acabado el juego, más claro agua).

Otro punto flojo de Gears of War 3 son algunos fallos de IA presentes en los enemigos. No arruinan la jugabilidad porque no son demasiado habituales pero aparecen los suficientes como para lastrar determinados momentos. Algunas veces los locust que agarran una torreta se quedan apuntando sin disparar, algunos enemigos parapetados reciben daño sin realizar ninguna acción, muchos mauler (los trolls esos con escudo y maza) se flipan y al recibir disparos de frente, despliegan el escudo pero nos dan la espalda y huyen lentamente (sobre todo en las distancias largas), lo cual hace que vendan sus vidas muy baratas. Este problema con los mauler no estaba presente en Gears of War 2, ya que en el anterior juego siempre aparecían en espacios cerrados y asfixiantes, convirtiendo cada enfrentamiento con ellos en un emocionante desafío. En Gears of War 3 las instalaciones y espacios suelen ser tan amplios que si ves por dónde llega la horda en avalancha, puedes mermar bastante sus filas antes de que resulten peligrosos para ti.

La inclusión de nuevas criaturas y enemigos es algo justo y necesario en una nueva iteración dentro de una saga en la cual hay que machacar bicharracos. La llegada de los lambent crea una nueva raza que explorar, y lo cierto es que aporta algo de variedad al desarrollo de la acción aunque mucho menos del que cabía esperar por culpa de las situaciones repetitivas. Los lambent son una mutación torpe y salvaje los locust que actúa un poco a modo de zombie. Su característica más particular es que son bastante volátiles y si los rematamos muy cerca la explosión que provocan puede hacer bastante daño. Los más comunes son como grunts locust infectados y utilizan armas aunque no con mucha puntería. Hay unos lambent tipo cangrejo que corren a inmolarse cerca del jugador, otros que son una mole que lanza pesadas bombas de imulsión y otros de gran tamaño que despliegan unos tentáculos multiuso cuando son heridos. Mención especial para el regreso de los berserkers (aparecían en Gears of War 1 pero no en la segunda entrega), que ahora también son mutantes mucho más peligrosos que antes. La variedad de lambent no sorprende y la forma de acabar con ellos es muy sistemática y repetitiva. Sólo en ocasiones muy puntuales el jugador se enfrenta a los locust y a los lambent, pero cuando esto pasa se produce un fuego cruzado a tres bandas.

A los locust les acompañan algunas criaturas nuevas (como los gusanos eléctricos o los abejorros ametralladora) y otras viejas conocidas como los brumak y los corpsers (cuidado con las crías de corpser, son veloces y atacan desde el subsuelo), pero sin duda lo que da color a los combates son las variadas armas ideadas para matar más y mejor. El fusil rescatado como emblema del juego es el retrolancer, una versión inicial del lancer que en vez de motosierra cuenta con una bayoneta enorme. Su disparo es más potente que el del práctico lancer, pero a cambio es terriblemente impreciso (casi nadie lo usa en el modo online). Eso sí, la forma de ejecutar con el arma es la más molona que existe: cargar contra el enemigo corriendo para trincharlo como a un pavo. Contra la máquina, es una forma de dar matarile la mar de satisfactoria, contra jugadores humanos apenas tendrás oportunidades de hacer una ejecución así.

También se le ha dado mucha importancia a la recortada, una escopeta de muy corto alcance y de un único disparo por carga que puede despedazar a uno o varios enemigos muy cercanos, el one shot, una variante del francotirador sólo que más pesado y capaz de desintegrar al enemigo impactando en cualquier parte de su cuerpo, el lanzagranadas excavador locust, bombas que van bajo tierra y pueden superar coberturas y la ametralladora gatlin, poco práctica en realidad ya que requiere ser manejada por dos jugadores (uno dispara y otro carga la munición continuamente para que la cadencia de fuego no pare). En cuanto a las granadas, ya contamos con un variado surtido: humo, fragmentación, incendiarias y tinta (nube de veneno). La joya de la corona son los silverbacks, unas armaduras robóticas considerablemente resistentes y ágiles que cuentan con dos ametralladoras y un lanzagranadas. Lástima que en el modo historia sólo estén disponibles en ocasiones muy puntuales y para poder disfrutarlas en el modo Horda 2.0 hay que ganarse antes un gran nivel como jugador.

A pesar de los fallos mencionados anteriormente, Gears of War 3 es un gran juego y se nota un esfuerzo enorme por parte de sus desarrolladores para superar y mejorar muchos aspectos del juego. No sólo es más variado en cuanto a armamento, enemigos y situaciones, sino que además ahora es mucho más variado visualmente. Los detractores de Gears of War argumentan continuamente que es una saga creada en escala de grises, y eso es algo que no se les puede negar. A pesar de la excelencia gráfica que demostraron Gears of War 1 y 2 en su momento, todos los colores que aparecen en pantalla son grises, marrones y tonalidades de verde oscuro, fruto de movernos siempre por ciudades destruidas, ominosas cuevas y siniestras fortificaciones labradas en la roca.

Gears of War 3 no renuncia a su nutrida escala de grises cuando nos movemos por alguna fortificación militar, pero también tiene paisajes selváticos de un color verde muy vivo e intenso, zonas de montaña y de playa exuberantes y luminosas, ciudades ruinosas convertidas en fortines con mucha actividad, pasajes de noche y de tormenta tropical e incluso edificios ostentosos donde el oro y el mármol regalan la vista de lujo y esplendor. El motor Unreal supera de nuevo sus límites ofreciendo el que sin duda es uno de los mejores acabados gráficos existentes en Xbox 360, si no el mejor, tanto por el nivel de detalle de modelos y texturas como por los efectos de luces y sombras.

En esta ocasión se ha renunciado a la típica fase de conducción de las anteriores entregas (donde un jugador conducía y otro disparaba) para incluir diversos tramos sobre raíles en los cuales los cuatro jugadores cuentan con armas para disparar. Al margen de esto la estructura de todos los niveles es parecida: alcanzar zona, liquidar enemigos, liquidar refuerzos (si llegan) y después enfrentamiento contra jefes finales en momentos puntuales (algunos de ellos requieren del uso de algún tipo de arma específico o de aprender cuál es su punto débil). En un momento del juego se nos insta a ser sigilosos y no dar la alarma (sí, infiltración en el Gears, como en el DLC de Gears of War 2), pero es un tramo muy breve y la diferencia entre hacer sonar la alarma y no hacerlo es casi nula.

El otro gran estandarte de Gears of War 3 ha sido el llamado modo Horda 2.0, que viene a mejorar y amplificar el ya de por sí divertido y adictivo sistema ideado en Gears of War 2. Como antes, existen 50 hordas en las cuales los enemigos irán llegando por oleadas que tendremos que eliminar. Las peculiaridades de cada mapa, unidas a la generación aleatoria de enemigos y jefes finales (aparecen cada 10 rondas) garantiza una variedad de juego realmente interesante, pero eso es sólo el principio. Ahora con cada enemigo abatido ganamos puntos que al principio de cada nueva oleada pueden gastarse en disversas mejoras: comprar munición, armas, crear barreras defensivas, torretas manuales, torretas automáticas, señuelos… Incluso podremos volver a comprar nuestra vida dentro de la partida (a un alto precio, eso sí) si vemos que la situación lo requiere. El acceso a las armas de mayor potencia (como por ejemplo el silverback) queda a disposición de los jugadores que alcance un alto nivel. Todo este jaleo, que debe gestionarse en apenas 20 segundos antes de que empiecen a llegar los enemigos, añade un factor estratégico y colaborativo a las partidas que hace de Horda 2.0 uno de los modos de juego más divertidos y adictivos de Xbox Live. Como pega se podría destacar la desproporcionada dificultad de las partidas estándar (con jugadores aleatorios encontrados por la red), ya que no se pueden desactivar los mutadores (cada cierto número de hordas, los locust doblan su resistencia y potencia) y se llegan a límites absurdos como tener que vaciar dos cargadores de rifle en la cabeza de un locust normal para derribarlo.

El modo Bestia también se revela como una interesante alternativa para cooperar con otros jugadores, esta vez encarnando a los más variopintos engendros. Locust, monjes kantus, tickers, boomers, maulers y hasta los gusanos eléctricos entre otras criaturas. Los jugadores tendrán que ganar nivel para acceder a mejores criaturas y en su conjunto deberán conformar un equipo equilibrado para acabar con puestos defensivos Gears que también van mejorando su armamento y posiciones con cada oleada.

El modo online, en sus diversas y conocidas variantes, ofrece enfrentamientos de 5 contra 5 en los cuales priman los runners con escopetas. Esto es así porque en Gears of War hay muchas coberturas y los personajes tienen mucha resistencia al fuego de moderada potencia de los rifles. El resultado: equipos divididos en parejas que corren con escopetas, disparando primero uno y rematando otro después. Si estás dispuesto a entrar en esta dinámica te gustará, pero si lo que te va es campear o probar tu puntería a medias distancias el ritmo del online puede que llegue a desesperarte. A todo esto, existe otra forma de completar la campaña online: el modo arcade, el cual registra todos los datos de la partida para hacer que lo cooperativo se vuelva competitivo (a ver quién realiza más bajas, más asistencias, más reanimaciones…).

Completar la campaña de Gears of War 3 deja un sabor agridulce porque no consigue estallar como en su anterior entrega. Se nota el gran esfuerzo de Epic Games por crear un juego más grande y más completo a todos los niveles, pero no logra sorprender tanto como su anterior edición. No obstante sigue siendo un juego excelente en muchos sentidos, uno de los mejores shooters para Xbox 360 y un título imprescindible para los seguidores de la saga.

En Definitiva

Gráficos:

Lo más puntero que puedes encontrar hoy por hoy en Xbox 360, la cual difícilmente podrá exprimirse mejor. Conserva la línea estética de la saga pero con una paleta de colores totalmente renovada.

Jugabilidad:

Siguiendo los pasos de sus antecesores, la jugabilidad es frenética y adictiva, con un control que responde muy bien y unas coberturas prácticamente perfectas (ahora también con coberturas destructibles). Eso sí, los niveles de potencia de los rifles y las escopetas parecen un poco desequilibrados.

Sonido:

Steve Jablonsky repite por segunda vez componiendo una banda sonora similar a la de Gears of War 2, aunque en general un poco menos épica y más emotiva. El trabajo de doblaje al castellano es correcto pero los hay mejores sin duda.

Duración:

Gears of War 3 cuenta con una campaña considerablemente larga, mucho más que la de la mayoría de los shooters del mercado. Si a esto añadimos su altísima rejugabilidad (disfrutándolo en multijugador, modo arcade...) y sus modos online (Horda 2.0, Bestia, partidas igualadas o estándar...) tenemos meses y meses de juego asegurados.

Comentarios

not registered avatar
frederick
Mar Feb 21, 2012 9:41 pm
de lo mejor

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Puntuación

84 Muy Bueno
Gráficos
Jugabilidad
Sonido
Duración

Sir Pancheters Says

Sir Pancheters
En el campo de batalla es donde se forjan los auténticos hermanos, eso es algo que sé muy bien desde que invadí el planeta Tierra. Gears of War 3 es un digno final para esta saga de marines mastuerzos y malhablados, aunque no el mejor. Los momentos lacrimógenos no alcanzan su clímax y la campaña en solitario está, por lo general, un poco desequilibrada. No obstante garantiza horas de entretenimiento con sus modos online, más completos y adictivos que nunca.

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