Martillazos no tan divinos
SEGA aprovecha la moda retro que sacude el mundillo gamer para concebir un beat em up de interesante planteamiento pero con trasfondo simplón.
Ah... pobres retro gamers. En un mundo de achedeses y “graficazos”, vagamos por el mundo de los videojuegos perdidos y ausentes, en busca de un nuevo juego cuyo aroma nos evoque tiempos mejores. Hasta hace unos años, cualquier desarrollador que osara plantear un juego de estética y mecánica ochentera era tachado de loco y difícilmente conseguía hacer realidad su proyecto.
La cosa ha cambiado bastante hoy en día. Gracias a los nuevos servicios de descargas digitales, pequeñas compañías tienen la oportunidad de lanzar productos más discretos que a su vez cubren las necesidades de aquellos jugadores ávidos de juegos “de los de toda la vida”, lo que ha derivado en pequeños grandes trabajos como Scott Pilgrim Vs. The World o Angry Birds que han vuelto a traer de moda el pixel y el chiptunes.
Esta vuelta de las 2D para según qué tipo de juegos puede haberse convertido en una razón de peso en SEGA a la hora de desarrollar la versión DS de Thor: Dios del Trueno. Y hay que decir que, de entrada, ¡Bravo, chicos de SEGA! Llevar a cabo una adaptación lúdica de una película ya es tarea delicada, por lo que básicamente hacer algo que no sea basura ya tiene su mérito. Sin embargo, si algo hay que aplaudir a los padres de este juego es no haber optado por la vía fácil de portar con gráficos chungos las ediciones de Thor de las consolas mayores (que por lo visto son malas con avaricia), tomar como referencia las caractéristicas de Nintendo DS y crear un juego en consecuencia.
Retromartillazos
La versión DS de Thor: Dios del trueno se traduce en un beat em up de scroll lateral en 2D tradicional, a base de sprites. La jugabilidad acompaña a la estética del juego: básicamente se trata de ir eliminando enemigos a través de largos recorridos divididos en capítulos. Al final de cada “mundo”, nos toparemos con un gigantesco final boss de dificultad medianamente elevada.
Sobre el papel, e incluso video el tráiler que SEGA colgó en Internet hace un tiempo, lo cierto es que el juego pinta muy bien. Y es que superficialmente Thor: Dios del trueno es un juego que encandilará a los fans de los juegos de avanza y pega 2D, debido a la variedad de movimientos y enemigos, la facilidad de manejo y lo destruible de las diversas localizaciones.
Como no podía ser de otra manera, el título sigue la historia de la peli, que no vamos a destripar, aunque fácilmente se traduce en Thor dando estopa a una suerte de orcos futuristas a base de martillo pilón. Uno de los grandes aciertos por parte de SEGA a la hora de concebir Thor: Dios del trueno es el inteligente uso que se le ha dado a la doble pantalla de Nintendo DS: escenarios verticales a dos alturas por los que nuestro héroe se moverá con facilidad para eliminar a las hordas de enemigos. La doble pantalla da pie también a la posibilidad de enfrentar a Thor a gigantescos final bosses que en determinados momentos nos las harán pasar canutas.
Para acabar con ellos, Thor cuenta con una variedad de ataques bastante atractivas, además de un súper ataque que sólo podremos lanzar cuando nuestra barra de energía esté llena, pero de una fuerza devastadora. Además de éstos, el protagonista podrá hacer uso de una serie de runas disponibles para el casco, la armadura y el martillo. A lo largo de los distintos niveles podremos añadir solo una a cada uno de estos tres elementos, y nos dotarán de ataques o propiedades mejoradas.
Como podréis observar, hasta ahora todo pinta bonito en Thor: Dios del trueno. Hasta ahora. Y es que el principal problema de este juego erradica precisamente en que superados los dos primeros mundos, la jugabilidad cae en una monotonía horrible. Esto no es algo endémico del género beat em up, ya que míticos títulos como Streets of Rage mantenían al jugador en tensión constante durante horas y horas... y hablamos de un juego de los ochenta. Es por ello que se percibe una falta de trabajo bastante importante en Thor: Dios del trueno. Superado el primer nivel, el jugador vagará por interminables escenarios haciendo básicamente lo mismo hasta llegar al final. Una buena idea jugable que SEGA ha intentado rescatar con la ley del mínimo esfuerzo ya que de haber dotado de más opciones en la mecánica y en los escenarios estaríamos ante todo un señor juego retro.
Puntico a puntico
La apariencia gráfica es uno de los puntos fuertes de Thor: Dios del trueno. Si bien no estamos ante un pixel art sobresaliente, los personajes y escenarios aparecen bien definidos, y los movimientos son fluidos en su justa medida, aunque acaban resultando efectivos. El uso de la doble pantalla de Nintendo luce bastante bien en este juego, una propuesta que muy pocos desarrolladores han llevado a cabo en la historia de DS, signo más que evidente de la falta de imaginativa de las grandes compañías de videojuegos. Una auténtica pena.
La banda sonora de Thor: Dios del trueno es más bien mediocre, pasará por nuestros oídos sin molestar pero sin llamar la atención en ningún aspecto. En cuanto a la portabilidad, es una lástima que SEGA no haya creado puntos de guardado o guardado rápido durante los muchos niveles del juego, ya que para jugar un rato puede resultar demasiado largo e incluso tedioso. Y eso que un juego como este se presta a partidas rápidas... no lo llegamos a entender.
Qué pena da que proyectos como este acaben resultando un fiasco. Un título con muchas posibilidades, con un planteamiento magnífico y un desarrollo eficaz pero truncado por una escandalosa falta de trabajo por parte de SEGA. Una buena opción sólo para los fanáticos del beat em up que estén seguros de que no se van a cansar de horas y horas de tortas y martillazos.
En Definitiva
Gráficos:
Uno de los puntos fuertes del juego. Escenarios y personajes en 2D realizados con gracia pero sin sobresalir. Eso sí, el halo “Golden Axe” vuelve loco a todo retro gamer...
Jugabilidad:
Pese a que durante los primeros minutos disfrutaremos como enanos, más tarde o más temprano caerás en la conclusión de que estamos ante un bucle “avanza-pega-avanza-finalboss” que parece no tener fin. Una falta de originalidad en la concepción del desarrollo del juego que manda al garete una mecánica sólida y una curva de dificultad bastante bien elaborada. Qué pena.
Sonido:
Psss.... nada remarcable, mediocre en todos los sentidos.
Duración:
Un título bastante largo y con una dificultad considerable, aunque es muy probable que te acabe aburriendo.















