Tocado y hundido
Un producto concebido para Dsi Ware que acaba llegando en formato físico a 3DS. Y no, no es ninguna genialidad indie, sino posiblemente uno de los juegos más aburridos de la década.
El periodismo de videojuegos es una de las profesiones más deseadas que existen. Todo aquél que sepa juntar cuatro palabras y le gusten los videojuegos desearía dedicarse profesionalmente a simple y sencillamente jugar a la consola y contar qué tal está un determinado juego. Si bien es cierto que no todo son mieles en esta profesión, lo cierto es que muy pocas veces uno se siente completamente arrepentido de haberse buscado una especie de responsabilidad con el lector a la hora de tener que dedicarle un rato de esfuerzo a una serie de títulos que harían llorar a Chuck Norris por su pésima calidad. Quién me iba a decir que Steel Diver es uno de esos juegos. Todo sea por vosotros, pero por Diox, háganme caso y no se acerquen a menos de 100 metros de este título.
Como ya he perdido demasiado tiempo jugando, no voy a extenderme demasiado en el presente artículo para que todos nos ahorremos el disgusto. Steel Diver es un simulador de submarinos de guerra concebido originalmente para la plataforma de descarga digital de DSi, DSiware. Bajo el beneplácito del mismísimo Shigeru Miyamoto (nunca entenderemos por qué) Nintendo decidió llevar este juego a 3DS, en formato físico para más Inri. Esto significa que un juego en formato descargable y de la pasada generación llega al catálogo de una consola totalmente nueva a un precio diez veces superior del pensado inicialmente. ¿Cómo quiere vender Nintendo algo así? Por supuesto: ¡Metiéndole 3D!
Que alguien me torpedee
El lector más cínico no depositará mucha confianza en un juego cuyo género debería enmarcarse en “batalla naval subacuática”. No obstante, ni la mente más retorcida podría imaginar lo aburrido que puede llegar a ser este Steel Diver. La “historia” del juego nos cuenta que en “algún momento del siglo XX” se ha desatado una guerra que nos hará ponernos a los mandos de un total de tres submarinos: básicamente grande, mediano y pequeño. Según el tamaño de los vehículos, la dificultad de manejo y el número de armas será de mayor a menor.
El modo de juego principal cuenta con la friolera (nótese la ironía) de siete misiones, que básicamente consisten de ir desde un punto de inicio a otro final sufriendo el menor daño posible. Como bien podréis observar en las imágenes del juego, los niveles son en scroll lateral, por lo que, sí, el efecto 3D es bonico, algo así como mirar una pecera, pero no va más allá. Me atrevería a decir que títulos de hace casi 20 años como Ecco the Dolphin generan en el jugador una sensación más real de movimiento subacuático que este Steel Diver.
A lo largo de los siete recorridos marinos manejaremos los navíos a través de la pantalla táctil, básicamente moviendo dos botones que controlan la imnersión y la dirección, hacia delante o hacia atrás. El botón para lanzar misiles, un volante para la inclinación de los submarinos más grandes y otro botón más para desviar misiles enemigos componen el resto de la interacción entre piloto y submarino. Y ya está.
El control de los vehículos es tedioso y aburrido desde el primer momento, y la variedad entre misiones es de cero absoluto. Los otros dos modos de juego que componen el título tampoco son para tirar cohetes: En el Modo Periscopio haremos uso de los giroscopios de 3DS para mirar a nuestro alrededor y disparar a nuestros enemigos. Si bien esta opción de juego es mínimamente interesante, resulta bastante inestable y simple, además de que cuenta con tres únicos niveles. El último de los modos es el de Batalla Naval, una copia insustancial de hundir la flota que cuenta con nueve niveles para jugar contra la CPU o contra un amigo (muy aburrido) en red local.
La curva de dificultad de los tres modos de juego es absolutamente absurda, ya que en poco más de tres horas lo habrás superado por completo... aunque también es cierto que difícilmente llegues a quedarte con ganas de más. Y es que pocas veces nos hemos aburrido tantísimo con un juego bajo el sello de la mismísima Nintendo, tan carente de interés y desafío, tan tosco en su propuesta y su ejecución.
Chunguez 3D
El apartado técnico de Steel Diver está a la altura de su jugabilidad. Para empezar, el efecto 3D, si bien curioso, no deja de ser algo meramente anecdótico que no aporta nada que pueda justificar su compra. Y es que desarrollar un juego ambientado en el mundo submarino en 2D e intentar que el 3D tenga peso es algo que tiene tan poco sentido que sólo podría existir en Steel Diver.
La apariencia gráfica del título va de lo mediocre a lo pobre, con submarinos y escenarios más bien poco definidos. Los menús y diálogos al menos, no están mal. El apartado sonoro es de un nivel similar al gráfico: melodías de corte marcial en los menús, ausencia casi total de música en el modo principal, y algún efecto de sonido que otro emulando las tribulaciones sonoras del interior de un submarino.
No esperéis nada de la portabilidad: Steel Diver es lento y engorroso en todos los aspectos. Los siete niveles del modo principal son largos (o por lo menos a nosotros se nos han hecho eternos), el modo periscopio es inviable para jugarlo en un transporte público y la partida se guarda solo entre nivel y nivel.
Que no se vuelva a repetir
Steel Diver es un ejemplo de lo que se puede calificar como una mala idea a todos los niveles. No llegamos a comprender cómo Nintendo ha cogido lo que al fin y al cabo es una demo técnica de 3DS y lo ha colocado en las estanterías de las tiendas de todo el mundo a nada menos que cuarenta euros. Un precio que de ser diez veces menor seguiría siendo un abuso, debido a que estamos ante un título pésimo a casi todos los niveles, con una duración de risa y una dificultad nula, por no hablar del poquísimo atractivo que tiene la propuesta en sí.
En Definitiva
Gráficos:
Mediocres y aburridos, con un efecto 3D absolutamente inocuo. Los menús, por lo menos, no están mal.
Jugabilidad:
Uno de los videojuegos más aburridos a los que nos hemos enfrentado nunca. Desde su propuesta original hasta su control, pasando por su dificultad y duración, estamos ante una de los productos peor terminados que hemos visto bajo el sello de Nintendo. Y encima a un precio verdaderamente criminal.
Sonido:
Melodías mediocres durante los menús y diálogos, casi inexistencia musical durante el propio juego, y algún que otro efecto de sonido resultón. Y poco más.
Duración:
Ja-ja-ja. Poca, poquísima, pero más de la deseada desde luego.















Madre mía qué despropósito!!!!
Quizá a algún amante de los submarinos y de las peceras le pueda aportar algo de diversión o algún tipo de relajación el jueguecito
Un artículo hilarante! y muy entretenido! XD