El poder de la amistad
El remake de Persona 3 para PSP se ha hecho de rogar en Europa pero la espera ha merecido la pena.
Cuando hablamos de un RPG japonés a nuestra cabeza acuden rápido muchos espacios totalmente estereotipados. El clásico mundo de fantasía medieval es una de las ambientaciones más recurrentes para este tipo de juegos, aunque también podemos ver otros con un toque más futurista y tecnológico como por ejemplo la saga Xenogears.
Casi años después de su lanzamiento en Japón nos llega Persona 3 Portable, el remake del laureado Persona 3 para PS2. Persona 3 es uno de los esos pocos juegos de rol cuyo trasfondo se sitúa en un mundo extraño, original y poco explorado. Encarnamos el papel de un chico que se ha trasladado a un nuevo y exigente instituto japonés. Sabemos poco de su pasado: no tiene familia y es un chaval de pocas palabras, como casi todos los héroes de los JRPG.
Durante el camino a nuestra nueva residencia, observamos fascinados un perturbador fenómeno: la calle está llena de ataúdes puestos de pie y no hay ni una sola persona por la calle. Algo muy raro está pasando en la ciudad, pero pronto conoceremos los increíbles sucesos paranormales que están crispando a toda la sociedad.
Medianoche, comienza la Dark Hour
Nuestro traslado al nuevo instituto no es una casualidad. La nueva residencia que vamos a habitar es en realidad el centro de operaciones del SEES (Specialized Extracurricular Execution Squad) y nuestros compañeros nos harán despertar ante una realidad tan extraña y difícil de aceptar como la existencia de Matrix. Todas los días, al llegar la media noche, se produce el fenómeno “Dark Hour”, una hora durante la cual se distorsiona el espacio y el tiempo. La gran mayoría de los humanos se transforman en sarcófagos inanimados mientras que unas extrañas y misteriosas criaturas llamadas “Shadows” pululan por doquier y persiguen con gran agresividad a aquellas personas que parecen no ser afectadas por la Dark Hour.
Nuestro personaje, al igual que nuestros compañeros de equipo, forman parte de ese selecto grupo de humanos capaces de entrar en la Dark Hour y ver lo que allí está pasando. Los miembros del SEES se entrenan con diferentes armas para hacer frente a estas sombras, pero el uso de sus propias habilidades físicas no es suficiente para derrotar a esta creciente amenaza. Todos los chicos “elegidos” para entrar en la Dark Hour pueden invocar a unas criaturas llamadas “Persona”. Se trata de una especie de proyecciones espirituales con un gran poder mágico y una gran habilidad de combate contra las sombras. Aunque lo normal es que cada luchador disponga de una única Persona, nuestro protagonista tiene un potencial mucho mayor, pudiendo llevar consigo hasta cerca de 170 Personas distintas e intercambiarlas a su antojo. Ahora viene una de las partes que en su día produjeron más polémica: para poder invocar a las Personas, los luchadores tienen que hacer uso del Evoke, un dispositivo de alta tecnología con forma de pistola con el cual tienen que apuntarse a la cabeza y disparar. La imagen, como no podría ser de otra forma, parece una clara alusión al suicidio pero... así es como se invoca a una Persona. Que las asociaciones de madres y padres indignados lo discutan luego, por favor.
Un chico normal y corriente
De esta forma nuestra residencia se convierte en punto de partida y llegada de nuestro día a día. El calendario es importante (las lunas juegan un papel importante y misterioso en el poder de las sombras) y nuestra vida se divide entre los quehaceres cotidianos de un adolescente normal y las labores de cazador de demonios por las noches. Partiendo de un argumento muy interesante, Persona 3 consigue engancharnos además con una jugabilidad capaz de hacer entretenida hasta las más pequeñas tribulaciones de un bachiller japonés. Al igual que otros muchos JRPG, esta gran obra de Atlus es en realidad totalmente lineal pero está tan abierta a la libre exploración que hace que nos olvidemos de ello. Podemos administrar nuestro tiempo libre como queramos, podemos apuntarnos a un club deportivo del instituto, ir a cantar a un karaoke, salir a comer con los amigos, ir de compras o trabajar a media jornada dentro de una tienda. Todas estas acciones repercutirán en algo positivo (ganar puntos de carisma, conocimientos, dinero, etc.) aunque consumirán nuestro tiempo y harán que los días pasen inexorablemente, así que no es posible pasar todo el día y toda la noche en el salón recreativo porque a la mañana siguiente hay clase. La exploración de todos los mapas se realiza mediante un práctico sistema de puntos de interés que señala los objetos interactivos, las tiendas y los personajes con los que podemos hablar.
Los diálogos son otro pilar fundamental dentro de Persona 3. Es algo a lo que nos acostumbraremos rápido, después de prácticamente una primera hora de charla ininterrumpida. Durante las múltiples conversaciones que nos surgen a lo largo del día siempre tendremos diferentes opciones de respuesta. Con nuestras aseveraciones podemos ser amables, bordes o esquivos, y esto afecta a las relaciones sociales que entablamos con el resto de los personajes. Aunque estas relaciones no afectan directamente al argumento principal del juego, sí que tienen un importante peso durante la aventura. El poder de las nuevas Personas que vayamos consiguiendo se verá influenciado por nuestros contactos con otros seres humanos, así que en función de las amistades que consigamos forjar tendremos acceso a unos poderes u otros. Cuanto menos curioso, ¿verdad?
¿Hazte con todos?
Si estáis leyendo esto al menos desde el quinto párrafo deberíais recordar un dato curioso: nuestro personaje es capaz de albergar dentro de sí cerca de 170 Personas distintas, algo totalmente inusual incluso para aquellos capaces de invocarlas. ¿Supone esto que Persona 3 se convierte en una suerte de Pokémon con reminiscencias ciberpunk? No exactamente.
Al poco de comenzar nuestras batallas descubriremos la existencia de una extraña puerta (la cual sólo nuestro personaje principal puede ver) que da acceso a la misteriosa “Velvet Room”, una habitación en la cual el escalofriante Igor (este tipo en realidad hace honor a su nombre) y su hermosa ayudante nos explicarán un poco mejor cómo funciona el tema de fusionar y conseguir nuevas Personas. Tras algunos combates tendremos la oportunidad de escoger una carta que posteriormente se materializará en un interesante premio. Puede tratarse de dinero, objetos, experiencia o en el caso más preciado, de una nueva Persona. Si ya contamos con esa Persona, la carta se desvanecerá, pero si por el contrario no se encuentra en nuestra lista se agregará inmediatamente. En “Velvet Room” podemos fusionar dos y hasta tres Personas distintas para conseguir otra más poderosa y de mayor nivel, pero debemos tener en cuenta que las Personas que se fusionan no se pueden dividir posteriormente y que, por tanto, las perdemos durante el proceso. Fusionar Personas siempre nos dará como resultado una criatura más poderosa, pero a cambio podemos perder algunos ataques muy buenos en nuestra búsqueda de nuevas habilidades, así que siempre se trata de una decisión delicada. Podemos “recuperar” una Persona previamente fusionada si nos encontramos su carta después de una pelea aleatoria, pero en este caso todo depende del azar y de lo extraña que sea la criatura.
La hora de las tortas
Bueno, ya os hemos contado un poco de qué va el trasfondo de este estrambótico juego y cómo funciona su sistema de fusión de Personas, así que ahora pasemos a la acción. Durante la “Dark Hour”, el instituto al que acuden nuestros protagonistas durante el día se convierte en la torre Tartarus, una monstruosa mole con infinidad de pisos e infestada de todo tipo de sombras. Cada noche tenemos la opción de ir a explorarla y avanzar a nuestro ritmo a través de sus diferentes niveles llegando tan lejos como nuestro valor o nuestro agotamiento nos permitan. La forma de cada nivel se genera de forma aleatoria cada noche así como las sombras presentes en él. Cuando nuestro grupo explora la mazmorra, puede entablar combate de forma voluntaria o al ser atacado por una sombra. Siguiendo las reglas establecidas por Dragon Quest para estas situaciones, si nosotros golpeamos primero tendremos la iniciativa mientras que si los enemigos nos pillan por sorpresa serán ellos los primeros en pegar.
Ocasionalmente subiremos tanto de nivel que la mayoría de las sombras de un determinado nivel pueden dejar de ser una amenaza real para nosotros. En esos casos, las sombras poco poderosas huirán de nuestra presencia y sólo tendremos que pelear si vamos a buscarles las cosquillas. También podemos dar órdenes a nuestro grupo para que se disperse y explore el resto de la mazmorra, lo cual es bastante más rápido y efectivo que hacerlo todos unidos. Los otros miembros del equipo informarán de todo lo interesante que encuentren y nos traerán los objetos que recojan por ahí. El riesgo de separarse es que también se dividen nuestras fuerzas y tanto nosotros como cualquier aliado puede verse atrapado en una desigual lucha contra las sombras. Sin embargo, siempre podemos entrar en cualquier batalla aunque ya haya comenzado para repartir tollinas a diestro y siniestro.
El sistema de combate recoge los comandos básicos de todo buen JRPG: ataque simple, defensa, huída, etc. Los ataques especiales son llevados a cabo por nuestras Personas y consumen puntos de espíritu. Las Personas suben de nivel de forma independiente y aprenden nuevos ataques con los sucesivos rangos, algo que siempre recibiremos como una gran noticia. Cada sombra es vulnerable a según qué tipos de ataques (elementales, físicos, de apoyo, etc.). Conocer sus debilidades es un punto a nuestro favor, ya que si conseguimos noquear a un adversario obtendremos una acción extra y así podemos encadenar múltiples combos para barrer a todos los enemigos. Si logramos que todos los rivales estén noqueados al mismo tiempo, podemos realizar un ataque físico conjunto bastante efectivo contra todos ellos. Pero cuidado, ¡porque ellos pueden hacer lo mismo! En cuanto a la hora de dar las órdenes, podemos pedir mediante apoyo externo que una compañera analice las estadísticas de las nuevas criaturas (aunque no siempre conseguiremos toda la información que deseamos) y también podemos establecer varias rutinas de IA para los compañeros. Por defecto actúan de forma libre, atacando con todo lo que tienen y utilizando magias y objetos curativos para apoyar a los aliados más débiles. Aunque la inteligencia artificial de nuestros amigos es muy práctica y resolutiva, en los combates más arduos es mejor controlar toda la situación y configurar el sistema para que acepten nuestras órdenes directas. Si el enfrentamiento no tiene mayor repercusión, podemos configurar su IA para que ataquen sin gastar SP (puntos de invocación de Persona) o que adopten una actitud más defensiva.
Después de haber explicado tanto la mecánica y el espíritu de Persona 3, sería injusto terminar el análisis sin hacer ninguna referencia a su cuidado acabado gráfico, prácticamente inalterado de su versión para PS2. El arte del juego está marcado por un elegante estilo manga nacido de los lápices de Shigenori Soejima. A los delicados y elegantes trazados con los que están dibujados los protagonistas les acompaña el original diseño de las Personas, a medio camino entre la tecnología ciberpunk y la mitología de una amalgama de religiones. El apartado sonoro también es sobresaliente, con una banda sonora compuesta por temas pop muy del gusto japonés y temas más épicos o enigmáticos para ambientar nuestras aventuras en ese misterioso mundo paranormal de la Dark Hour. Como tirón de orejas, nos encontramos con el mismo problema de siempre: el juego no se encuentra traducido al castellano, ni el audio ni el texto. En un juego donde las conversaciones son tan importantes, es imprescindible contar con un nivel mínimo de inglés para entender todo lo que ocurre a cada momento. Para los estudiantes de nivel intermedio de inglés, Persona 3 puede ser además un ejercicio de listening estupendo ya que la mayoría de los diálogos están doblados al inglés, pero para los que controlen poco o nada el idioma resultará totalmente inaccesible.
Por cierto, Persona 3 Portable incluye una opción bastante interesante con respecto a la versión original. Podemos comenzar el juego siendo una chica, lo cual no es una decisión para nada baladí. No se trata de una simple elección de género o apariencia, como en la mayoría de action RPG que asola el catálogo de PSP. Teniendo en cuenta la gran importancia que las relaciones sociales tienen dentro de Persona 3, el hecho de ser una chica cambiará drásticamente la experiencia de juego y alterará la mayoría de los diálogos y las relaciones que establezcamos con otros personajes, ya que los flirteos con personas de distinto sexo y las muestras de camaradería son una tónica habitual a lo largo de toda la aventura.
Persona 3 es una buena muestra de que todavía se puede innovar y mucho dentro del campo de los JRPG sin renunciar a sus elementos más clásicos, rancios y sabrosos. Un juego de rol, una aventura gráfica y un simulador social aunados en un mismo producto de cuidada factura técnica y hermosa presentación que merece ser degustado por todos aquellos que tengan una PSP a mano.
En Definitiva
Gráficos:
El diseño de personajes y criaturas así como el arte en general del juego son sobresalientes, aunque en el tema de texturas y gráficos no se haya implemantado ninguna mejora con respecto a su versión de PS2.
Jugabilidad:
El sistema de crafting para mejorar las Personas, las luchas por turnos y las relaciones sociales que componene Persona 3 parecen juegos casi independientes. Por fortuna, todo casa harmoniosamente para dar como resultado una jugabilidad adictiva, divertida y muy duradera. La opción de rejugar el título con un personaje de diferente sexo aporta muchos nuevos puntos de vista a la misma historia y resulta interesante.
Sonido:
La música en Persona 3 es muy característica y peculiar. Las melodías pop de estilo japonés ambientarán la mayoría de situaciones de la vida cotidiana de los protagonistas, aunque a la hora de luchar y explorar zonas peligrosas la música ambienta mejor la acción. El doblaje al inglés es estupendo.
Duración:
Persona 3 está pensado para pasar varias horas creando nuevas Personas con Igor, visitando los distintos puntos de interés de la ciudad y explorando mazmorras para subir de nivel. Después, quizás querrás volver a pasártelo con el otro personaje para ver los nuevos cambios.
















