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God Eater Burst

  • Lanzamiento: 18/03/2011
  • Plataforma: PSP
  • Género: Acción
  • Desarrolladora: Shift
  • Distribuidora: Namco-Bandai

Análisis

23/03/2011
Por: Eldan

Devorar o ser devorado

Shift desarrolla Gods Eater Burst, un juego estilo Monster Hunter con una ambientación futurista y una jugabilidad sustancialmente novedosa

A estas alturas PSP ya se ha convertido en un fuedo de referencia para los juegos tipo Monster Hunter. La capacidad gráfica de la consola, una de las más altas en el mercado desde hace años, permite que estos juegos de altos requisitos técnicos funcionen bien dentro de esta portátil que en su día fue capaz de meter una PS2 en la palma de la mano.

Desde entonces esta plataforma ha visto muchos juegos por este estilo, a medio camino entre el action-RPG y el hack and slash puro. Este estilo de juego ha sido copiado ya tantas veces que podríamos hacer una criba para separar a los títulos interesantes de aquellos que se han hecho como churros. God Eater es, por fortuna, uno de los pocos capaces de añadir cuatro cosas propias al género.

Aquí en occidente nos ha llegado directamente la iteración del título original, God Eater Burst, que en Europa y América ha pasado a llamarse Gods Eater Burst. Nada cambia especialmente salvo algunas misiones extra y cómo no el DLC de turno. Ya os hablamos un poco de él hace ya muchos meses, cuando el primer God Eater lo estaba petando en Japón. Desde hace una semana lo tenemos entre nosotros y podemos decir que en gran parte el entusiasmo nipón por este juego estaba justificado.

Redefiniendo las bases

Todo en el control de Gods Eater Burst te sonará similar a cualquier juego estilo Monster Hunter. Los movimientos a la cámara o los ataques físicos responden a unos patrones similares al estándar creado por Capcom, pero la ambientación y la mecánica de Gods Eater Burst añade novedades muy interesantes a los combates, que acaban resultando más variados y dinámicos que en el clásico caza-saurios.

Gods Eater Burst se ambienta en un futuro apocalíptico donde la especie humana está al borde de la extinción por culpa de unas poderosas y enigmáticas criaturas llamadas Aragami. Aunque ninguno de los supervivientes conoce su procedencia exacta, los científicos han conseguido descifrar parte de su ADN y con ello han comprobado que los Aragamis cuentan con unas células especiales, muy resistentes al daño y con una gran capacidad de regeneración. Los cuerpos de estos monstruos, llamados también dioses, no tienen puntos débiles como corazón o cerebro, lo cual unido a su fuerza y resistencia los convierte en seres prácticamente indestructibles. Excepto, claro está, si se les ataca utilizando biotecnología basada en sus propias células, y aquí es donde el jugador entra en escena.

El recluta

Empezamos la partida creando a un personaje y configurando todo lo relativo a su apariencia, como es lo habitual en este tipo de juegos. Nuestro novato forma parte de un nuevo tipo de God Eaters (así se llaman los cazadores de Aragamis) cuya misión es básicamente mantener a raya a las criaturas lejos de la base Fenrir (uno de los últimos bastiones de la humanidad) y traer nuevas muestras de células Aragami para continuar las investigaciones y perfeccionar el God Arc, el arma multifunción que será nuestra mayor aliada.

El dispositivo God Arc es más versátil que una navaja suiza. Este mastodóntico aparato (que los adolescentes manejan con asombroso desparpajo) alberga dentro de sí varias armas. Su función primaria es la de espada, la cual permite asestar contundentes golpes combinando distintos movimientos para crear diversos combos. En la forma de espada, el God Arc también puede desplegar un escudo que absorbe la mayor parte de los daños físicos causados por el enemigo. Con sólo pulsar el botón R el God Arc cambia su forma en décimas de segundo para convertirse en un rifle de largo alcance capaz de utilizar múltiples tipos de munición. El God Arc cuenta con una última sorpresa. Esta arma biotecnológica puede devorar (sí, devorar, literalmente) a los Aragamis para así obtener materiales y tejidos de las propias criaturas. Al realizar esto, nuestra arma cobrará vida y una enorme boca monstruosa aparecerá para comerse a la criatura muerta. También podemos utilizar esta técnica como un ataque de carga, muy potente aunque bastante lento, e insertarlo dentro de los combos cuerpo a cuerpo. Al devorar a un Aragami o al golpearle con esta técnica se carga la barra de "burst". En este estado podemos movernos más rápido, la barra de stamina (la resistencia a correr, saltar, esquivar y bloquer) baja más lentamente, podemos realizar dobles saltos en el aire y en general mejora todas nuestras estadísticas de combate. Mantener arriba esta barra durante el mayor tiempo posible será clave para superar con nota todas y cada una de las misiones.

La mejora del God Arc será uno de los principales entretenimientos secundarios que ofrece el juego. Con los tejidos obtenidos de cada Aragami capturado podemos ir tuneando tanto su apariencia como sus funcionalidades, haciendo que mejoren ciertas estadísticas en detrimento de otras. El modo fusil es bastante interesante y está lleno de posibilidades, ya que podremos elegir entre una amplísima variedad de balas de distintos poderes elementales. Podemos fabricar estas balas con materiales obtenidos en el campo de batalla o arrancados de las criaturas, o si lo preferimos podemos comprárselas directamente al mercader. En cualquier caso la elección de la munición adecuada es una gran ventaja a la hora de enfrentarse a los Aragamis. Antes de cada combate, tendremos la oportunidad de leer un breve informe sobre la misión que nos dará pistas sobre qué balas son más efectivas sobre cada tipo de criatura.

Durante el combate podremos utilizar unos cuantos objetos a parte del God Arc. Desde las clásicas cápsulas de vida y las pociones antídoto contra el veneno pasando por granadas de luz para aturdir a los monstruos o trampas que sirven como reclamo para las bestias. La versatilidad de los movimientos de los personajes y su adecuado control hacen que la experiencia de juego resulte bastante dinámica y divertida. La capacidad de cambiar de arma en cada momento y la variedad de items para usar otorgan un agradable toque estratégico a la acción desenfrenada que este tipo de juegos plantean. Y es que cosas tan simples como que los escenarios presenten desniveles que tenemos que saltar ya son de agradecer, porque otros títulos se conforman con crear un tablero plano y muy limitado.

Espíritu propio

La cuidada estética de Gods Eater Burst se ve reforzada por unos excelentes gráficos que saben aprovechar la capacidad ténica de PSP. En cada misión nos encontraremos con escenarios amplios, muy detallados y con esperas de carga más que aceptables. Cada detalle de Gods Eater Burst rezuma un exquisito gusto por el manga, desde el diseño de los personajes a los escenarios pasando por sus preciosas intros de anime. A pesar de que el juego se ambienta en un futuro apocalíptico poco prometedor para la humanidad, Gods Eater Burst no transmite esa sensación de pesadez que podría esperarse de una historia situada al borde de un holocausto mundial. Para empezar la pantalla siempre está inundada de colores vivos, ya sea por los chillones trajes de sus jóvenes protagonistas o por las coloridas ruinas que la ciudad ha dejado tras de sí. Los Aragamis están inspirados en gran parte por deidades de la mitología asiática, con lo cual también son un estallido de color y formas caprichosas con un diseño muy mimado. En segundo lugar, a pesar de la extrema situación de la humanidad, los protagonistas son chicos jóvenes muy ilusionados con su labor, saben trabajar en equipo y disfrutan de la acción que les ofrece la caza de Arigamis.

A diferencia de otros títulos del género, como por ejemplo Lord of Arcana, Gods Eater Burst sabe introducirnos mejor en la historia y provee alicientes para ir haciéndola cada vez más interesante. Para empezar, no se trata de la típica maldición sobre un reino medieval, sino que parte de una premisa de ciencia ficción futurista que trae un pequeño soplo de aire fresco a este subgénero. En segundo lugar, aunque nuestro protagonista está tan mudo como en el 90% de los JRPG, el resto de los personajes principales y secundarios sí muestran un interesante y divertido carisma. Aquellos superiores que nos encargan misiones, nuestros diversos compañeros de fatigas, los niños curiosos que pululan por la base de Fenrir... todos tienen algo que decir. Sus comentarios pueden ser útiles a veces e innecesarios en otras ocasiones, como es habitual, pero poco a poco van forjando el carácter de estos personajes que nos van a acompañar durante toda la partida.

Yo quiero tener 3 amigos

Gods Eater Burst está diseñado para permitir fácilmente el intercambio del modo multijugador al modo para un sólo jugador. Cualquier misión puede ser jugada en cualquiera de estos modos con la única diferencia de que en el modo para un jugador los compañeros siempre son personajes controlados por la máquina. Incluso cuando jugamos sólo se consigue cierta sensación de equipo gracias a una serie de simples pero efectivos comandos que ordenan a los God Eaters controlados por la máquina permanecer cerca, atacar, defender o explorar el terreno en busca de Aragamis próximos. Otro dato curioso es que todas las misiones están disponibles desde el primer momento, lo cual puede ser útil sobre todo de cara a rejugar el título una segunda vez.

Shift, el estudio encargado de desarrollar God Eater ha conseguido un producto más que notable. Quien escribe estas líneas no es un gran aficionado a este tipo de juegos y sin embargo, Gods Eater Burst ha conseguido llamar poderosamente mi atención. El interés de la historia crece a medida que se suceden las misiones, aunque eso sí, hay que dominar un poco el inglés ya que el juego está sin traducir y contiene muchísimos textos importantes para la comprensión del argumento y el correcto uso de las mejoras. Gracias a sus virtudes Gods Eater Burst no sólo se ha convertido en la principal alternativa de Monster Hunter, sino que además es su rival más directo y lozano.

En Definitiva

Gráficos:

El diseño general de personajes y Aragamis es sobresaliente mientras que los escenarios alcanzan un merecido notable. El desenfadado estilo manga que rezuma este juego gustará a gran parte de la muchachada.

Jugabilidad:

El personaje responde de forma excelente a todos los controles y su cantidad de ataques y movimientos nos depararán combates muy entretenidos a la para que estéticamente bellos.

Sonido:

Temas de rock se fusionan sin miedo con melodías épicas para crear una mezcla, cuanto menos, curiosa. El doblaje en inglés de los protagonistas también es bastante bueno.

Duración:

Más de 80 misiones (ampliables a través de DLC) deparan varias horas de juego. Retomar la aventura con amigos es otra forma de seguir dándole vidilla a este juego.

Comentarios

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Puntuación

82 Muy Bueno
Gráficos
Jugabilidad
Sonido
Duración

Sir Pancheters Says

Sir Pancheters
Que la humanidad está condenada es algo que sabemos desde nuestra primera invasión en las máquinas arcade. No obstante, este digno esfuerzo por sobrevivir ante la aparición de los misteriosos Arigamis se merece algo más que una palmadita en la espalda. Parece que por fin alguien utiliza las bases de Monster Hunter no para copiar la fórmula sino para avanzar un paso sobre ella.

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