Plataformas minimalista
El frenético arcade desarrollado por Pastagames y Bulkypix llega a PSP conservando la frescura de la versión para iPhone
Los que nos lean con cierta regularidad sabrán a estas alturas que en Pocket Invaders nos alegramos mucho cada vez que encontramos un juego moderno que sabe aprovechar con buen gusto la estética y la jugabilidad de épocas pasadas. Esto es lo que ocurre con el exquisito Pix´n Love Rush, un juego para iPhone que acaba de aterrizar también en PSP y PS3 en formato mini.
La mecánica de Pix´n Love es simple como el mecanismo de un chupete; durante los dos primeros minutos se hace muy fácil e inmediatamente después se convierte en todo un desafío no apto para débiles, lo cual nos demuestra que estamos ante un auténtico juego de la vieja escuela.
Lo primero que llama la atención de Pix´n Love Rush es su estética. Su apartado gráfico descompone el píxel a su mínima esencia ya que personajes y escenarios están formados por píxeles monocromos como los que ofrecían las pantallas LCD (todo se ve como si fuera un Tamagotchi, para que os hagáis una idea). Esto no quiere decir que tenga una apariencia aburrida y repetitiva ni mucho menos, sino todo lo contrario. La paleta de colores, aunque limitada, es radiante y va cambiando según el modo de juego en el que nos encontremos y según la puntuación acumulada, lo cual motiva al jugador de una forma extraña e infecciosa para repetir la partida una y otra vez. La música y los efectos de sonido también son bastante retro y animan mucho el juego ya sea con melodías propias o con increíbles revisiones de temas de música clásica.
El modo de juego principal en Pix´n Love Rush es como una fase de bonus continua en la cual el objetivo es conseguir la mayor puntuación posible saltando y corriendo mientras que esquivamos los distintos obstáculos que se nos presentan. La cámara se mueve sola realizando un scroll horizontal o vertical en ambos sentidos durante fases muy breves que no llegan al minuto de duración. Al recoger las monedas doradas conseguimos puntos y se acumula un medidor de combo que puede multiplicar la puntuación por 2, por 5 y hasta por 10 si conseguimos recoger las monedas suficientes sin sufrir ningún toque.
Inmediatamente después de cada fallo el medidor de combo baja un nivel que tendremos que recuperar recogiendo más monedas, lo cual siempre resulta doloroso. Además de las monedas hay unos cubos que bajan el medidor de combo, y como no podía ser de otra forma a medida que avanzamos en el juego están colocados en zonas más peliagudas de forma que resulte difícil esquivarlos. Si caémos al vacío o si chocamos contra los murciélagos que hay por las fases también bajamos un nivel de combo y además perdemos una vida. No estamos indefensos ante los murciélagos: podemos disparar bolitas hacia arriba para eliminarlos, pero hay que tener cuidado ya que si estas bolitas nos caen encima también nos harán daño. Aunque los niveles del modo clásico son siempre los mismos, nunca aparecen en el mismo orden lo cual hace que el desarrollo del juego sea algo más variado y deja siempre algo de espacio para la sorpresa.
Con estos principios sobre la mesa ya tenemos un juego simple a la par que entretenido sobre la mesa. El modo principal puede jugarse con un límite de tiempo de 5 minutos o sin restricción temporal, en cuyo caso podremos llegar todo lo lejos que nos permitan las numerosas vidas que tenemos.
Sin embargo, existen otros modos de juego adicionales aún más fugaces si cabe pero igualmente divertidos. Cursed Rush es una frenética carrera en la que sólo podemos controlar el salto del personaje, requiriendo una precisión milimétrica en los saltos y reflejos de jedi para adelantarse a las plataformas que están por venir. En este modo hay disponibles varios niveles de dificultad que van desde el difícil hasta el extremadamente difícil.
On-off Rush es algo más calmado, al menos en su modo estándar. Tenemos que correr por un circuito recogiendo pequeños soles cuando es de día. Al dar la vuelta, el día se cambia por la noche y ahora hay que recoger las pequeñas lunas. Tocar los soles de noche o las lunas de día reduce la puntuación final y hace que no consigamos bonus de tiempo para seguir jugando. El modo puzzle de On-off Rush es aún más complicado: los soles y las lunas del nivel se sitúan en zonas complicadas y tenemos que tocar las paredes para cambiar el día por la noche de forma contínua, algo que no resulta fácil ya que el personajillo corre automáticamente y tenemos poco tiempo para pensar la solución.
Pix´n Love Rush hace de la sencillez su mejor baza. Demuestra que ser un juego de mecánica simple no le hace aburrido o repetitivo a pesar de que evidentemente es siempre lo mismo. El control está ajustado hasta el milímetro, lo cual dice mucho a favor de su jugabilidad. Cada partida puede plantearse como un pequeño reto de superación personal donde siempre será posible batir nuestra puntuación final. Los amantes de los juegos retro adorarán este título por su cuidada estética y por su música afín a la temática, pero nunca está de más advertir que sólo los jugadores hardcore podrán exprimir su potencial, ya que conseguir una puntuación alta es harto difícil.
En Definitiva
Gráficos:
Deliciosos sprites con el sabor más añejo que se pueda imaginar: todas las figuras que aparecen en pantalla imitan a los píxeles de una pantalla LCD y la imagen de fondo, la cual va cambiando según los combos y el modo de juego, es como el plástico que daba un toque de color a las primeras Game & Watch.
Jugabilidad:
Correr, saltar y disparar es lo único que hay que hacer. La cruceta o el pad analógico y dos botones son lo máximo que necesitamos para sacarle todo el jugo a este clásico arcade con una jugabilidad extraordinaria y adictiva que casa perfectamente con su elevada dificultad.
Sonido:
Varias melodías y sonidos de 8 bits amenizarán tus partidas. No son muy variadas pero enfatizan muy bien cada uno de los momentos de la partida.
Duración:
Este valor es relativo dentro de este juego. Si no te interesa repetir una y mil veces los mismos escenarios, no te ofrecerá nada después de 5 minutos. Si por el contrario disfrutas con la superación personal y aprovechas cada píxel para mejorar tu técnica de juego, difícilmente encontrarás algo mejor y más directo.














