En busca de las bragas perdidas, dood
Los pingüinos explosivos golpean de nuevo con un plataformas bonito, divertido y exasperantemente difícil
Ha vuelto a pasar. Etna se ha cabreado y los pobres Prinnies han tenido que pagar las consecuencias de su ira. En Prinny I Really Can Be the Hero? los pingüinos más sufridos del inframundo tenían que recuperar el postre que alguien le había robado a su jefa. En esta ocasión la cosa es aún más seria: alguien ha robado las bragas de Etna. Por lo visto, cualquier objeto perteneciente a un demonio de alto nivel posee un gran poder mágico, así que los ladrones están reuniendo estos elementos con algún oscuro propósito.
Siguiendo los pasos de su antecesor, Prinny 2 Dawn of Operation Panties, Dood! es un plataformas en falsas 3D de una estética bellísima y una dificultad endiablada. Por si hay alguien que no conozca la anterior entrega, os vamos a poner en antecedentes rápidamente. En el universo de Disgaea los Prinnies son los demonios de más bajo rango de todo el averno. Son las almas de delincuentes y criminales que ahora tienen que pagar por sus pecados sirviendo durante una eternidad a Etna, una terrible líder militar del infierno. Disgaea es una sesuda saga SRPG donde los prinnies funcionan algo así como peones, pero en el spin-off que nos ocupa pasan a ser los protagonistas absolutos.
A nivel técnico, Prinny 2 puede confundirse perfectamente con su primera parte: tanto los gráficos como las melodías de la banda sonora son prácticamente iguales. La razón que puede esgrimir Nippon Ichi es simple pero efectiva: si algo es muy bueno, ¿para qué cambiarlo? Sin embargo, Prinny 2 sí incluye una importante novedad con respecto a su primera entrega: un modo de juego “fácil”. El modo normal nos permite recibir dos golpes antes de perder una vida, el modo “Hell’s Finest” es el más difícil y estaremos muertos al primer toque. Estas eran las modalidades del primer Prinny, pero ahora se ha incluido el llamado "Baby mode" para facilitarle la vida a los principiantes que quieran acercarse a Prinny 2.
En el modo de dificultad más bajo, además de poder recibir tres toques antes de morir, existen bloques que ayudan a superar las zonas más complicadas. Además, cada vez que se alcanza un check-point se rellena toda la barra de concentración, lo cual también supone una ventaja considerable tal y como explicaremos más adelante.
La jugabilidad de Prinny 2 es bastante clásica. Una de las cosas que lo hacen un juego tan difícil es la torpeza del protagonista: ojo, no se trata de un fallo de diseño, es algo premeditado para complicar el desarrollo de la aventura. Prinny salta poco y anda relativamente despacio, pero el jugador tiene a su alcance los medios para superar cualquier obstáculo… si es lo suficientemente hábil. No falta el típico doble salto o el botón de correr, pero no son fáciles de controlar. Prinny puede atacar de dos formas: utilizando sus espadas (ya sea en el suelo o en el aire) y cayendo sobre los enemigos para aturdirlos. Los enemigos aturdidos por un golpe en la cabeza son más débiles y se pueden eliminar con menos golpes. Al recoger dulces y realizar muchos golpes seguidos sin recibir ningún toque aumenta la barra de concentración. Esto nos permite entrar en el break mode, estado y en este estado nuestros ataques son mucho más efectivos, al caer sobre un enemigo lo eliminamos directamente y al girar o deslizarnos también le causamos daño extra.
Los jefes finales, presentes siempre al terminar cada nivel, son un gran reto. Será inevitable perder unas cuantas vidas descubriendo la rutina exacta del rival y otras cuantas intentando averiguar cómo poder escapar de los ataques y cuál es el mejor momento para golpear al jefazo. Básicamente todos tienen un punto débil que muestran en algún momento: ésta es la ocasión para aturdirlos con un salto y poder golpearles con saña.
Otra de las cosas que hacen que Prinny 2 sea realmente difícil es la simple aunque efectiva inteligencia artificial de los enemigos. No basta con memorizar cuál es el siguiente salto o dónde están colocados los monstruos, ya que muy pocos se mueven desde el punto A al punto B. La mayoría, independientemente de su velocidad o de su fuerza, persiguen al jugador o le disparan con bastante puntería, lo cual desbarata cualquier estrategia que el jugador haya pensado previamente.
Ojo, el modo de dificultad bajo hace que Prinny 2 sea un juego mínimamente accesible, pero ni de lejos lo hace fácil ni apto para todo el público. De hecho, en el modo fácil las vidas están representadas por pañales y las cajas que ayudan a sortear los tramos más complicados tienen la cara de un bebé pingüino: una forma nada sutil del juego para reírse de los jugadores menos “valientes”.
Al final de cada nivel siempre habrá un recuento de la puntuación obtenida con el rango y las “Lucky Dolls” obtenidas. Las Lucky Dolls son pequeños monstruos que se esconden a lo largo del nivel (3 por cada fase). Para poder recogerlas hay que golpear el suelo, así aparecerán y tendremos que eliminarlos antes de que escapen. Gracias a la puntuación y a las Lucky Dolls obtenidas se pueden conseguir algunos extras que no van más allá del puro coleccionismo.
Asagi Wars
Una vez que completamos el modo de juego principal, se desbloquea Asagi Wars, un capítulo paralelo en el cual podremos revivir la historia de Asagi, una encarnizada rival de Etna que ha creado a sus propios clones de Prinny y les ha equipado con armas muy peligrosas. En este capítulo la jugabilidad cambia bastante y se parece más a Metal Slug que a Ghost and Goblins. El jugador tendrá a su alcance un gran repertorio de armas, que van desde las llaves mecánicas y las berenjenas hasta rifles, escopetas, lanzallamas, ametralladoras y otra suerte de objetos extraños y destructivos. En Asagi Wars los niveles son iguales pero cambian algunos items y los jefes finales también son distintos. En esta ocasión el protagonista tiene una barra de vida y es mucho más resistente que el Prinny estándar, ya que con cada enemigo derrotado aumenta su salud.
Prinny 2: Dawn of Great Pantsu War es un gran juego cuidado a muchos niveles. Sin embargo, no puede recomendarse a todos los jugadores, ya que sólo aquellos muy hábiles o en su defecto muy persistentes lograrán superar el suplicio que suponen todos y cada uno de los niveles. Los jugadores más casual lo encontrarán asfixiantemente difícil (incluso en su modo más fácil) y se sentirán tentados de arrojar la PSP por la ventana a las primeras de cambio.
En Definitiva
Gráficos:
Prinny 2 mantiene el estilo visual preciosiste de su predecesor, combinando 2D y 3D sin ningún pudor y consiguiendo una curiosa y bonita mezcla
Jugabilidad:
Los controles de PSP dificultan aún más el manejo de Prinny, torpe ya de por sí. No es que la jugabilidad sea mala, pero sí que es difícil y lleva mucho tiempo acostumbrarse a ella.
Sonido:
Melodías simpáticas y parecidas a la de su anterior entrega, con algunos temas muy divertidos y pegadizos. El doblaje, en inglés, es sencillamente genial.
Duración:
Entre la historia principal y al historia secundaria de Asagi Wars tendrás entretenimiento para rato, sobre todo porque la dificultad del juego te obligará repetir ciertos tramos cientos de veces.














