Un clásico moderno
Los creadores de Guilty Gear sorprendieron con este título de lucha de gran calidad que ahora se hace portátil en PSP.
Antes de hacer este análisis, el que escribe estas líneas no había probado ningún título de la saga Blazblue. Aún sin ser un gran seguidor del género de la lucha, debo reconocer que este juego me ha sorprendido gratamente.
Blazblue: Calamity Trigger Portable es una adaptación del título homónimo aparecido hace unos meses para consolas de sobremesa y PC. Salvando las diferencias de potencia y jugabilidad de las distintas plataformas, lo cierto es que estas barreras se han superado estupendamente en PSP. La versión portátil de este Blazblue no cuenta con ninguna limitación con respecto a sus hermanas mayores y además permite disfrutar de su enorme abanico de opciones en cualquier lugar.
Blazblue es una saga de lucha en 2D de muy reciente creación que ha logrado labrarse un hueco en el corazoncito de muchos apasionados por este tipo de juegos. Esto tiene mucho mérito, ya que este género, más que ningún otro, parece monopolizado por referentes antológicos como Street Fighter, Tekken, Soul Calibur, Dead or Alive… También merece reconocimiento el hecho de que su estilo gráfico retome la bidimensionalidad pura de los clásicos del género y lo mezcle hábilmente con unos diseños excéntricos que recuerdan a títulos inolvidables como Darkstalkers.
La primera vez que el jugador se enfrenta a Blazblue: Calamty Trigger Portable teme que los controles hieráticos de PSP resulten incómodos para el juego (nada como una máquina arcade o el mando de una Mega Drive para estos menesteres), pero ese temor se disipa pronto. Sin resultar todo lo gustosos que uno quisiera, los botones cumplen su función. Además, por suerte el pad analógico y el pad digital han sido asignados a funciones diferentes. El pad digital cumple las órdenes de salto, defensa, ataque bajo y ataque al frente, mientras que el pad analógico permite desatar distintos ataques especiales que hacen uso de una barra de energía y que varían mucho según el personaje con el que estemos luchando.
Una de las cosas que hacen a Blazblue tremendamente divertido es lo variopintos y diferentes que son todos sus personajes. Una plantilla de 12 luchadores (todos disponibles desde el comienzo) se antoja algo escasa, pero eso no es ningún problema en la práctica ya que cada personaje es un mundo. La animación y el diseño de cada guerrero es singular y hay de todo: desde pendencieros armados con enormes espadas a demonios biónicos, ninjas, shinigamis, alguna que otra jamona y personajes aún más extravagantes. Además, la experiencia de lucha se convierte en algo totalmente distinto con cada uno de ellos. En otros juegos del género las principales diferencias entre los luchadores radican en su fuerza, su velocidad o en los ataques especiales. Además de todo esto, en Blazblue muchos otros personajes utilizan parámetros que cambian la estrategia radicalmente. Rachel-Alucard utiliza trampas de magia elemental, Bang Shishigami dispone de diversos trucos ninja, Carl Clover puede hacer que una marioneta luche por él y Jin Kisaragi puede utilizar el poder del hielo para dañar y paralizar a sus enemigos, sólo por citar unos cuantos ejemplos.
El argumento de Blazblue: Calamity Trigger es bastante complejo y su modo historia lo va desgranando poco a poco mediante las tribulaciones de cada personaje, las cuales van conformando un gran mosaico donde todas las piezas encajan. El peso de la historia recae sobre Ragna, un joven convicto de apocalíptico nombre que alberga en su interior el poder de la oscuridad. Aunque no es tan malvado como las autoridades cuentan, la fuerza que esconde dentro de su cuerpo sí podría destruir el mundo. Existe un alto precio por su cabeza, motivo por el cual múltiples soldados, agentes de seguridad y cazarrecompensas de todo tipo y pelaje andan detrás de él. Todos ellos verán cómo se cruzan sus caminos a lo largo de una intrincada e interesante trama.
Además del adictivo modo Legión, podemos luchar simplemente a cambio de puntos para gastar en la tienda. Todos los modos otorgan puntos, pero este en concreto ofrece algunos más ya que desde el principio la máquina será muy exigente y no te dará ni un respiro. Con los puntos acumulados puedes comprar diversos objetos en la galería: imágenes, vídeos, potencial desbloqueado para todos los personajes y capítulos de ¡Señorita Litchi! una especie de miniserie en clave de humor donde los distintos protagonistas del juego interpretan anécodtas del universo Blazblue para dar a conocer su historia y sus personajes desde otro punto de vista.
Blazblue: Calamity Trigger Portable es una estupenda adaptación portátil del juego original que conserva casi intactas todas sus virtudes. Evidentemente, no podemos contar con los combates on-line y la animación de los personajes no luce tan bien como en HD, pero aún así resulta igualmente divertido. Una adquisición imprescindible para los fans de los juegos de lucha y muy recomendable para cualquier poseedor de una PSP.
En Definitiva
Gráficos:
Diseños y animaciones espectaculares directamente portadas de las versiones "mayores". Aunque lógicamente no pueden tener la misma definición, mantienen una gran calidad. Los fondos siguen siendo igual de preciosistas.
Jugabilidad:
Tratándose de PSP, es uno de los juegos que mejor aprovecha sus botones. Se te olvidará que la portátil de Sony es incómoda, aunque evidentemente algunos ataques complejos pueden trabarte los dedos.
Sonido:
Sobre 30 temas para ambientar las peleas, muchas líneas de diálogo y la opción de escoger entre voces en inglés o en japonés pero con subtítulos en perfecto castellano. ¿Quién da más?
Duración:
Aprender a controlar totalmente cada personaje es una labor larga y divertida. Si a eso le añadimos todos los modos de combate clásicos, la extensa y bien hilvanada historia de cada personaje, el multijugador y el modo legión, tendremos juego parar mucho tiempo.















